Guadalajara, Cuenca y Teruel acogen un ambicioso experimento de renaturalización con grandes herbívoros. La iniciativa busca reducir el exceso de matorral, recuperar biodiversidad y abrir nuevas oportunidades económicas, aunque el impacto ecológico de algunas especies todavía debe demostrarse.
Un experimento de vida salvaje en el corazón de la España interior
En algunos montes de Guadalajara ya no pastan únicamente los animales habituales de la ganadería tradicional. Bisontes europeos, caballos de Przewalski y tauros —bovinos seleccionados para reproducir rasgos del antiguo uro— forman parte de un proyecto que pretende recuperar procesos naturales perdidos en amplias zonas de la España interior.
La iniciativa se llama Sistema Ibérico Sur y está impulsada por la fundación Rewilding Spain. Su ámbito de actuación se extiende por un territorio de referencia de 850 000 hectáreas, repartidas entre Guadalajara, Cuenca y Teruel. El objetivo es recuperar, durante un periodo de 20 años, dinámicas ecológicas que han desaparecido o se han debilitado por la transformación del paisaje y el abandono de determinadas actividades tradicionales.
No se trata de una suelta indiscriminada de animales por el monte. Algunos de los ensayos se desarrollan en fincas delimitadas y bajo seguimiento, precisamente porque existen interrogantes científicos sobre los efectos que pueden tener determinadas especies en los ecosistemas ibéricos.
La experiencia también plantea una cuestión de fondo: ¿pueden los grandes herbívoros contribuir a recuperar montes abandonados y reducir la acumulación de vegetación, o es necesario dar más protagonismo a la ganadería extensiva tradicional?
Más de 4,5 millones de euros de financiación privada
Entre 2022 y 2025, Rewilding Spain ha destinado más de 4,5 millones de euros a poner en marcha distintas actuaciones de restauración ambiental.
La mayor parte de esos recursos procede de financiación privada y de filántropos extranjeros. Entre las entidades y programas que han aportado fondos figuran el programa británico Endangered Landscapes, una fundación vinculada a la marca de relojes Cartier y la organización europea Rewilding Europe, con sede en Países Bajos.
El dinero no se dedica exclusivamente a comprar o trasladar animales. El proyecto incluye distintas líneas de trabajo:
- Ensayos con grandes herbívoros para estudiar su efecto sobre la vegetación.
- Recuperación y conservación de fauna autóctona.
- Protección de bosques maduros.
- Apoyo a empresas locales vinculadas al turismo de naturaleza.
- Acuerdos con ayuntamientos y propietarios para gestionar terrenos.
- Actuaciones dirigidas a facilitar la recuperación de especies como el lince ibérico.
La fundación asegura que ya actúa directamente en 30 000 hectáreas, mediante acuerdos para aprovechar los pastos, en algunos casos con una duración de hasta 20 años.
La escala territorial del proyecto es una de sus características más destacadas. No pretende intervenir en cada hectárea de las 850 000 que comprende su ámbito, sino desarrollar actuaciones en diferentes puntos para recuperar procesos ecológicos a escala de paisaje.
Los animales que ya pastan en Guadalajara, Cuenca y Teruel
El proyecto cuenta con distintas especies y poblaciones de grandes herbívoros. Según los datos publicados por EL PAÍS, el inventario asociado a Sistema Ibérico Sur incluye:
- 70 tauros.
- 49 caballos serranos.
- 47 caballos pottoka.
- 39 caballos de Przewalski.
- 10 bisontes europeos.
Cada especie cumple una función potencial dentro del experimento. Su alimentación, tamaño y comportamiento pueden influir de manera diferente en la vegetación, la estructura del paisaje y los organismos que dependen de esos hábitats.
Los caballos de Przewalski: una especie procedente de Asia
En una finca de Villanueva de Alcorón (Guadalajara) viven 39 caballos de Przewalski. Son animales de aspecto robusto, pelaje marrón y crin corta, muy diferentes de los caballos domésticos habituales.
Proceden de proyectos de recuperación desarrollados en países como Hungría y Francia. La especie es originaria de las estepas asiáticas y constituye un caso singular de conservación, ya que no llegó a ser domesticada como los caballos actuales.
Su presencia en Guadalajara no significa que se esté recuperando una población autóctona ibérica. La fundación los considera una alternativa funcional para estudiar el papel que desempeñaban los grandes equinos salvajes en los ecosistemas europeos.
Según Rewilding Spain, estos animales pueden alimentarse durante todo el año de pastos, bellotas y ramas, sin necesitar habitualmente alimentación suplementaria.
Los bisontes: el ensayo más controvertido
En El Recuenco, también en Guadalajara, se desarrolla un ensayo con diez bisontes europeos dentro de un cercado de unas 400 hectáreas.
La presencia de esta especie en proyectos de renaturalización españoles ha generado controversia entre investigadores. El debate gira en torno a la conveniencia de introducir animales que no forman parte de la fauna ibérica actual y a los efectos que podrían producir sobre los hábitats locales.
Por ese motivo, Rewilding Spain presenta el caso de El Recuenco como un estudio de campo controlado, no como una suelta generalizada. En el seguimiento participan investigadores de la Universidad del País Vasco y de las universidades de Manchester y Aarhus.
La finalidad es obtener información sobre el comportamiento de los animales y su influencia sobre el ecosistema. El proyecto ha registrado ya el nacimiento de una cría de bisonte.
La cuestión científica sigue abierta: que una especie pueda consumir vegetación y sobrevivir en un territorio no demuestra por sí solo que su presencia produzca un beneficio ecológico neto. Para evaluar ese resultado es necesario estudiar también sus efectos sobre la flora, el suelo, otras especies y la dinámica del hábitat.
Los tauros: una recreación del antiguo uro
Otra de las piezas principales del proyecto son los tauros, animales bovinos desarrollados mediante cruces de distintas razas europeas para recuperar características físicas del uro, el gran bóvido salvaje extinguido.
Pueden alcanzar los 1 000 kilos de peso y viven junto a caballos serranos en una finca de Mazarete (Guadalajara).
En esta explotación se han contabilizado 59 tauros y 28 nacimientos, según los datos recogidos en el reportaje de EL PAÍS.
Los animales ocupan un cercado de unas 1 000 hectáreas. La intención de la fundación es ampliar progresivamente los espacios disponibles conforme crezca la población.
Su función potencial es consumir parte de la vegetación que se acumula en el terreno, abrir claros y contribuir a crear un paisaje más diverso.
El recuerdo del incendio de 2005 en Guadalajara
Uno de los lugares donde se desarrolla el ensayo con tauros tiene una historia especialmente dura.
Los animales pastan en terrenos afectados por el gran incendio forestal de 2005, en el que murieron 11 miembros del dispositivo de extinción.
Después del fuego, la vegetación arbustiva comenzó a crecer con gran densidad en determinadas zonas. El proyecto pretende estudiar si la presencia de grandes herbívoros puede contribuir a controlar parte de ese matorral y favorecer una estructura vegetal más abierta.
La relación entre herbivoría y prevención de incendios merece atención, pero conviene evitar conclusiones precipitadas. El consumo de vegetación puede reducir combustible en determinados lugares, aunque no convierte automáticamente un monte en un espacio protegido frente a los grandes incendios.
La prevención requiere una gestión integral que incluya planificación forestal, mantenimiento de cortafuegos, vigilancia, trabajos selvícolas y, cuando resulte adecuado, pastoreo.
En ese contexto, los grandes herbívoros pueden ser una herramienta complementaria. Su eficacia debe medirse sobre el terreno y compararse con otras alternativas, entre ellas la recuperación de la ganadería extensiva.
La ganadería extensiva, una alternativa que no debería desaparecer
Una de las cuestiones más relevantes del proyecto es la relación entre renaturalización y ganadería tradicional.
La directora de Rewilding Spain, Mara Zamora, sostiene que la fundación no pretende sustituir a los ganaderos allí donde todavía existe una actividad extensiva capaz de cumplir una función ecológica. De hecho, defiende que las administraciones deberían apoyar más este modelo.
Su argumento es que en determinadas zonas de Guadalajara, Cuenca y Teruel la actividad ganadera ha desaparecido prácticamente y que resulta muy difícil recuperar la cabaña necesaria para mantener el territorio mediante pastoreo convencional.
Desde esa perspectiva, los grandes herbívoros ofrecen una alternativa porque pueden sobrevivir con menor intervención humana y sin depender de un rendimiento comercial como el que necesita una explotación ganadera.
Uno de los trabajadores que supervisa los bisontes en El Recuenco, Darío Castillo, explica que su labor consiste fundamentalmente en vigilar a los animales y comprobar su estado, sin intervenir de manera habitual en su alimentación o reproducción.
Sin embargo, el debate no debería reducirse a elegir entre animales salvajes y ganado doméstico. La ganadería extensiva también aporta actividad económica, empleo, mantenimiento de caminos y conocimiento del territorio. Su desaparición puede tener consecuencias que van más allá de la pérdida de una actividad productiva.
La recuperación de la naturaleza y la supervivencia económica de los pueblos pueden ser objetivos complementarios, siempre que los proyectos incorporen a los habitantes y sectores que han gestionado históricamente esos paisajes.
El Rewilding también busca empleo y turismo rural
La iniciativa tiene una dimensión económica que resulta especialmente importante para municipios pequeños.
El alcalde de El Recuenco, Kike Collada, ha respaldado la llegada de los bisontes a una localidad con apenas 80 vecinos empadronados.
El regidor considera que los ayuntamientos pequeños carecen de recursos suficientes para gestionar grandes extensiones forestales. Por ello, ve en el proyecto una oportunidad para atraer visitantes, generar empleo y contribuir al mantenimiento del territorio.
La fundación accede a terrenos públicos mediante acuerdos con los ayuntamientos y el alquiler de derechos de aprovechamiento de pastos.
El modelo puede generar actividad en zonas que sufren despoblación y tienen dificultades para mantener servicios y oportunidades laborales. La observación de grandes animales, el turismo de naturaleza y las actividades vinculadas a la biodiversidad pueden convertirse en recursos adicionales para la economía local.
Pero también será importante comprobar qué parte de los beneficios llega efectivamente a los negocios y habitantes de los pueblos. El éxito de una iniciativa de conservación no debería medirse únicamente por el número de animales o las hectáreas incluidas en un proyecto, sino también por su capacidad para generar oportunidades estables en el territorio.
Los problemas legales que frenan la iniciativa
La legislación española no contempla de manera específica todas las actuaciones de conservación con grandes herbívoros que plantea este tipo de renaturalización.
Por ello, algunos animales son tratados jurídicamente como ganado, aunque el objetivo del proyecto sea que vivan con un comportamiento lo más próximo posible al salvaje.
Esta clasificación plantea dificultades prácticas. En el caso de los bóvidos, las obligaciones veterinarias pueden exigir separar periódicamente a los ejemplares para realizar controles individuales.
La operación resulta complicada cuando se trata de animales de gran tamaño que viven en espacios amplios y con una intervención humana reducida.
Rewilding Spain estudia la posibilidad de convertirse en núcleo zoológico, una fórmula que permitiría trabajar bajo requisitos relacionados con la fauna silvestre, según explica su directora.
La cuestión evidencia una dificultad que puede afectar a otros proyectos de restauración ambiental: las normas deben garantizar la sanidad y el bienestar animal, pero también necesitan contemplar las particularidades de las iniciativas científicas y de conservación.
Cualquier adaptación normativa, en todo caso, debe mantener garantías suficientes de control veterinario, seguridad, trazabilidad y protección del entorno.
Buitres negros, conejos y el posible regreso del lince ibérico
El proyecto no se limita a los grandes herbívoros. Rewilding Spain participa también en actuaciones dirigidas a recuperar fauna autóctona y mejorar las condiciones de los hábitats.
Entre ellas figura la financiación de la reintroducción de buitres negros que desarrolla la Junta de Castilla-La Mancha.
La fundación también apoya la suelta de conejos con la intención de preparar el terreno para una posible llegada futura del lince ibérico.
El conejo es una pieza fundamental de la cadena alimentaria de este felino, por lo que recuperar sus poblaciones puede resultar determinante para que el territorio reúna condiciones adecuadas.
La reintroducción del lince no es, por tanto, una consecuencia automática del proyecto. Dependerá de que existan suficientes presas, hábitats apropiados, conectividad entre poblaciones y garantías para la supervivencia de los ejemplares.
La fundación ha adquirido además la finca Belvalle, de casi 900 hectáreas en Cuenca, mediante financiación procedente de donaciones privadas. También paga por conservar sin explotación determinados bosques maduros en los municipios de Vega del Codorno y Tragacete.
España y el reto europeo de restaurar la naturaleza
El experimento del Sistema Ibérico Sur se desarrolla en un momento en el que la restauración ecológica ha adquirido una dimensión normativa europea.
El Reglamento (UE) 2024/1991, relativo a la restauración de la naturaleza, establece objetivos jurídicamente vinculantes para recuperar ecosistemas degradados en los Estados miembros.
Entre sus metas figura que, para 2030, las medidas de restauración alcancen al menos el 30 % de la superficie total de los tipos de hábitats incluidos en la normativa que no se encuentren en buen estado, con objetivos progresivos para 2040 y 2050.
España remitió a la Comisión Europea el primer borrador de su Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza el 31 de agosto de 2026. El documento contempla actuaciones sobre ecosistemas terrestres, forestales, agrarios, fluviales, marinos y urbanos.
El borrador todavía tiene carácter provisional y deberá completarse antes de la presentación de la versión definitiva, prevista para antes del 1 de septiembre de 2027.
Este marco europeo no obliga a utilizar bisontes, tauros o caballos de Przewalski. La restauración puede realizarse mediante distintas medidas adaptadas a cada ecosistema. El proyecto de Guadalajara, Cuenca y Teruel constituye una experiencia concreta dentro de un debate mucho más amplio sobre cómo recuperar la biodiversidad y mejorar la resistencia de los territorios frente al cambio climático.
Una apuesta ambiciosa que tendrá que demostrar sus resultados
La renaturalización del Sistema Ibérico Sur combina conservación, investigación, actividad económica y acuerdos con municipios rurales. Su dimensión territorial y la utilización de grandes herbívoros poco habituales en España lo convierten en un experimento singular.
Pero su éxito no puede darse por garantizado. Será necesario conocer cómo evolucionan las poblaciones, qué efectos producen sobre la vegetación y la fauna local, qué costes reales tiene su mantenimiento y si los beneficios llegan a las comunidades rurales.
También será fundamental que la recuperación ecológica no se convierta en una alternativa que relegue a la ganadería extensiva allí donde todavía puede desempeñar un papel decisivo.
La España interior necesita fórmulas que permitan conservar sus montes y, al mismo tiempo, mantener vivos sus pueblos. Los grandes herbívoros pueden formar parte de esa estrategia, pero deberán demostrar su utilidad con resultados científicos y una gestión transparente.
El reto no consiste simplemente en llenar los montes de animales, sino en recuperar ecosistemas funcionales sin perder la actividad humana que ha contribuido a configurar el paisaje rural español.


