CaixaBank concentra su estrategia de inteligencia artificial y datos en una nueva dirección con 40 especialistas para automatizar procesos, mejorar decisiones y personalizar servicios.
La banca española acelera su transformación tecnológica y CaixaBank ha dado un nuevo paso al crear una Dirección de Inteligencia Artificial y Datos, una unidad diseñada para centralizar capacidades analíticas y conectar las necesidades del negocio con los equipos tecnológicos.
La nueva estructura pretende convertir los datos y la inteligencia artificial en herramientas aplicables de forma transversal dentro de la entidad. El objetivo es agilizar procesos, automatizar tareas, mejorar la toma de decisiones y desarrollar servicios digitales más adaptados a cada cliente.
La iniciativa se apoya inicialmente en un equipo de 40 especialistas procedentes de ámbitos como la ingeniería informática, la analítica predictiva y la gestión de datos.
CaixaBank concentra la estrategia de IA y datos
La creación de la nueva dirección supone una reorganización de las capacidades tecnológicas de la entidad.
La unidad tendrá como misión coordinar los recursos relacionados con inteligencia artificial, analítica avanzada y gestión de datos, conectándolos con las diferentes áreas de negocio.
Esta estructura pretende evitar que los proyectos tecnológicos evolucionen de forma aislada y facilitar que las soluciones desarrolladas puedan implantarse de manera escalable.
En la práctica, significa que CaixaBank busca establecer un marco común para identificar oportunidades, desarrollar soluciones y determinar qué proyectos deben recibir prioridad.
Juan Arandilla dirigirá la nueva unidad
La responsabilidad de la nueva Dirección de Inteligencia Artificial y Datos recaerá en Juan Arandilla, profesional con experiencia en el sector financiero y especializado en ámbitos relacionados con la arquitectura de sistemas empresariales y la organización de bases de datos.
La dirección quedará integrada dentro del Área de Medios, liderada por Luis Javier Blas.
La estructura comienza su actividad con una plantilla de 40 profesionales, aunque la diversidad de perfiles resulta tan relevante como el número de trabajadores.
El equipo combina conocimientos de informática, análisis predictivo y gestión y supervisión de información, con el objetivo de cubrir diferentes fases del ciclo tecnológico.
Del dato al software: control de todo el proceso
Una de las funciones de la nueva dirección será supervisar el ciclo completo de los proyectos tecnológicos.
El proceso comienza con la identificación de una necesidad empresarial y continúa con el diseño y desarrollo de la solución.
Después llegan el despliegue, la monitorización y la evaluación de posibles riesgos.
Este modelo permite a CaixaBank mantener una visión integral de las aplicaciones basadas en datos y de las soluciones de inteligencia artificial.
La entidad pretende así que el desarrollo tecnológico pueda crecer conforme aumente su utilización, sin perder de vista la seguridad, la estabilidad de los sistemas y el cumplimiento de la regulación bancaria.
La automatización llegará también a los empleados
Uno de los objetivos más inmediatos de la nueva unidad se encuentra dentro de la propia organización.
CaixaBank pretende proporcionar a sus trabajadores herramientas capaces de automatizar tareas administrativas y procesos repetitivos.
La finalidad es reducir el tiempo dedicado a determinadas labores mecánicas y permitir que los empleados concentren una mayor parte de su jornada en actividades que requieren conocimiento, análisis y relación con el cliente.
La estrategia también busca democratizar el acceso a determinadas capacidades analíticas.
Es decir, que el uso de herramientas avanzadas no quede limitado exclusivamente a especialistas en programación o datos, sino que pueda extenderse a una parte significativa de la plantilla mediante soluciones más sencillas de utilizar.
La IA también cambiará la relación con los clientes
La nueva estrategia no se limita al funcionamiento interno del banco.
CaixaBank plantea utilizar modelos algorítmicos y analítica avanzada para comprender mejor las necesidades financieras de sus clientes.
El propósito es desarrollar servicios digitales que puedan adaptarse con mayor precisión a los hábitos y circunstancias de cada usuario.
Entre las posibilidades planteadas se encuentra la mejora de los sistemas automáticos de recomendación y la capacidad de anticipar determinadas necesidades financieras.
Esto podría traducirse en servicios digitales más personalizados, siempre dentro de los límites establecidos por la regulación y por las políticas internas de protección de datos.
La gobernanza de los datos gana importancia
La expansión de la inteligencia artificial dentro de una entidad financiera aumenta también la necesidad de establecer mecanismos de gobernanza de datos.
No se trata únicamente de acumular información.
El banco necesita determinar cómo se obtiene, almacena, utiliza y protege esa información y qué controles deben aplicarse durante todo el proceso.
La nueva dirección tendrá precisamente entre sus responsabilidades establecer una estructura que permita aprovechar el valor de los datos manteniendo criterios de seguridad, control y cumplimiento normativo.
En el sector financiero, este aspecto resulta especialmente relevante por la naturaleza de la información que manejan las entidades.
Supervisión humana frente a las decisiones automatizadas
La incorporación de modelos de inteligencia artificial a servicios financieros plantea otra cuestión fundamental: quién supervisa las decisiones tomadas o recomendadas por los sistemas.
CaixaBank plantea mantener mecanismos de supervisión humana para las aplicaciones que puedan afectar directamente a los clientes.
El objetivo es combinar la capacidad de procesamiento de los sistemas automatizados con la intervención de profesionales cuando resulte necesario.
Esta supervisión busca reforzar la transparencia y evitar que la automatización se convierta en una caja negra para el usuario.
La cuestión será especialmente relevante a medida que los sistemas de IA pasen de analizar información a intervenir de forma más directa en determinados procesos.
La banca acelera su transformación tecnológica
La apuesta de CaixaBank se encuadra en una transformación más amplia del sector financiero.
Los bancos están utilizando cada vez más datos, automatización, aprendizaje automático e inteligencia artificial para mejorar procesos internos y desarrollar nuevos servicios.
La diferencia respecto a anteriores etapas de digitalización está en el alcance de las herramientas.
La inteligencia artificial permite analizar grandes volúmenes de información y generar respuestas o recomendaciones en tiempos mucho menores, mientras que las tecnologías de automatización pueden asumir tareas que anteriormente requerían intervención manual.
Para las entidades financieras, la cuestión ya no es solamente digitalizar operaciones existentes, sino rediseñar procesos completos alrededor de los datos y la automatización.
Un cambio organizativo con impacto tecnológico
La creación de la Dirección de Inteligencia Artificial y Datos representa, por tanto, algo más que la incorporación de nuevas herramientas.
CaixaBank ha optado por crear una estructura específica encargada de coordinar estas capacidades, con especialistas dedicados y dependencia directa del área tecnológica de la organización.
El objetivo declarado es acelerar la identificación de oportunidades, ordenar las inversiones tecnológicas y garantizar una gestión coherente de los datos.
El reto estará ahora en transformar esa capacidad técnica en mejoras concretas para empleados y clientes.
La banca se encuentra ante una nueva fase de digitalización en la que los datos se convierten en materia prima y la inteligencia artificial en una herramienta para convertirlos en decisiones, automatización y servicios personalizados.
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