El grupo de entretenimiento estudia una nueva reestructuración para reducir gastos en sus divisiones de televisión, cine y parques temáticos. Josh D’Amaro quiere destinar parte del ahorro a reforzar los contenidos y las nuevas inversiones.
Disney vuelve a poner el empleo en el centro de su estrategia de ahorro. La compañía estadounidense estudia eliminar miles de puestos de trabajo y ha pedido a algunos de sus directivos que identifiquen medidas para reducir un 20 % los costes anuales, según una información de Bloomberg citada por El Mundo.
El plan podría afectar de manera desigual a las distintas áreas del grupo, desde los parques temáticos hasta las cadenas de televisión y los estudios cinematográficos. Los ajustes no se limitarían a los despidos: también incluirían recortes en otros gastos operativos.
La nueva estrategia llega después de varias rondas de reducciones de plantilla y en un momento en el que Disney afronta cambios profundos en el consumo audiovisual, la competencia de las plataformas digitales y el avance de la inteligencia artificial.
El consejero delegado, Josh D’Amaro, pretende utilizar parte de los recursos liberados para reforzar áreas consideradas estratégicas, como la producción cinematográfica y televisiva, la tecnología, los parques de atracciones y los cruceros. Sin embargo, la empresa todavía no ha comunicado cuántos trabajadores podrían perder su empleo ni qué departamentos soportarían el mayor impacto.
Disney estudia reducir un 20 % sus costes anuales
La dirección de Disney habría pedido a determinados responsables que presenten propuestas para conseguir una reducción del 20 % de los costes anuales. La información, publicada inicialmente por Bloomberg, apunta a una reorganización de alcance amplio, aunque todavía no existe un calendario público ni una cifra definitiva de despidos.
El ahorro podría proceder de distintas vías:
- Reducción de plantilla, mediante la eliminación de miles de puestos de trabajo.
- Recortes operativos, con ajustes en partidas de gasto distintas de los salarios.
- Reorganización de divisiones, para revisar estructuras y procesos internos.
- Redistribución de recursos, con el objetivo de financiar actividades consideradas prioritarias.
La compañía no ha concretado cómo se repartiría el ajuste entre sus negocios. Por tanto, no puede darse por hecho que todas las divisiones vayan a sufrir recortes equivalentes ni que el objetivo del 20 % se traduzca íntegramente en despidos.
Disney contaba con aproximadamente 231 000 empleados en todo el mundo al cierre de su último ejercicio fiscal. La dimensión de su plantilla permite entender el alcance potencial de una reorganización de este tipo, pero todavía no hay datos oficiales sobre el número de trabajadores afectados.
Josh D’Amaro quiere reinvertir parte del ahorro
El plan no persigue únicamente reducir gastos. Según Bloomberg, el consejero delegado, Josh D’Amaro, pretende destinar parte de los recursos liberados a reforzar diferentes áreas del negocio.
Entre las prioridades señaladas figuran:
- Películas y contenidos televisivos, para mantener la capacidad de producción del grupo.
- Tecnología, en un momento de transformación de la industria audiovisual.
- Parques temáticos, uno de los pilares tradicionales de la compañía.
- Cruceros, un negocio en el que Disney busca desarrollar nuevas oportunidades.
La estrategia responde a una lógica empresarial: reducir costes en determinadas estructuras para disponer de más recursos destinados a actividades con potencial de crecimiento.
Sin embargo, el resultado dependerá de cómo se ejecuten los recortes. Una reducción de gastos puede mejorar los márgenes a corto plazo, pero también puede afectar a la capacidad de producción, la calidad de los servicios o el desarrollo de nuevos proyectos si alcanza áreas esenciales.
La compañía tendrá que encontrar un equilibrio entre eficiencia financiera e inversión para evitar que el ahorro inmediato debilite sus negocios a medio plazo.
La inteligencia artificial y la competencia presionan al negocio audiovisual
La reestructuración se produce en un contexto complicado para la industria del entretenimiento. Disney afronta varios desafíos que están modificando sus fuentes tradicionales de ingresos.
Uno de ellos es el avance de la inteligencia artificial, que está transformando los procesos de creación, producción y distribución de contenidos. La tecnología abre nuevas posibilidades para reducir determinados costes, pero también plantea incertidumbres sobre el empleo, los derechos de autor y el papel de los profesionales creativos.
Otro factor es la competencia de las plataformas de contenidos en línea. Los servicios digitales han cambiado los hábitos de consumo y obligan a los grandes estudios a competir por la atención de los espectadores en un mercado cada vez más fragmentado.
A ello se suma la debilidad de los ingresos de taquilla señalada en la información de origen. El rendimiento comercial de las películas continúa siendo una variable importante para un grupo que mantiene una presencia destacada en la producción cinematográfica.
Los parques temáticos también afrontan dificultades. La ralentización de las visitas internacionales puede afectar a los ingresos de estas instalaciones, especialmente cuando el negocio depende de atraer turistas de distintos países y mantener un elevado nivel de gasto por visitante.
Una nueva ronda de recortes después de los despidos de 2023
La compañía lleva varios años aplicando medidas para contener los gastos y mejorar su rentabilidad. En 2023, bajo la dirección de Bob Iger, antecesor de D’Amaro, Disney eliminó alrededor de 7 000 empleos como parte de un programa de ahorro de 5 500 millones de dólares.
La reorganización actual se suma a otras reducciones más recientes. En abril de 2026, la empresa eliminó alrededor de 1 000 puestos de trabajo, según la información publicada por El Mundo. Entre los afectados figuró el equipo de desarrollo visual de Marvel Studios.
Posteriormente, en septiembre, Disney despidió a cientos de trabajadores de sus departamentos de recursos humanos y tecnología.
Además, en agosto la compañía ya había advertido a sus accionistas de que estaba estudiando nuevas medidas para contener el gasto, incluida la posibilidad de reducir su plantilla.
La sucesión de ajustes muestra que la reducción de costes se ha convertido en una prioridad recurrente para la dirección. La nueva propuesta, sin embargo, apunta a un objetivo especialmente ambicioso por el porcentaje de ahorro que se pretende alcanzar.
Los parques, la televisión y los estudios podrían afrontar ajustes diferentes
La reestructuración afectaría de manera desigual a las distintas divisiones de Disney. Los parques temáticos, las cadenas de televisión y los estudios cinematográficos tienen estructuras de costes y necesidades de inversión muy diferentes.
En los parques, el desafío consiste en mantener la experiencia de los visitantes y la capacidad de atraer turismo internacional, al tiempo que se controlan los gastos operativos.
En televisión, la transformación del consumo audiovisual y la competencia de las plataformas digitales obligan a revisar los modelos tradicionales de distribución y producción.
Los estudios cinematográficos, por su parte, deben gestionar presupuestos elevados y asumir la incertidumbre comercial de cada estreno. La debilidad de la taquilla puede aumentar la presión para seleccionar proyectos y controlar los costes de producción.
No obstante, la información publicada no identifica qué departamentos sufrirán los mayores recortes ni permite establecer qué áreas quedarán protegidas. La distribución definitiva dependerá de las decisiones que adopte la dirección.
Disney promete crecimiento de beneficios mientras busca ahorrar
La reestructuración también está relacionada con los objetivos financieros de la compañía. Disney se ha comprometido a lograr un crecimiento de dos dígitos en el beneficio ajustado por acción durante el ejercicio fiscal en curso.
Para alcanzar esa meta, la dirección necesita mejorar la rentabilidad y controlar los gastos en un entorno de competencia intensa y transformación tecnológica.
La reducción de costes puede contribuir a ese objetivo, pero no garantiza por sí sola un crecimiento sostenible. La evolución de los ingresos, el rendimiento de las películas, la actividad de los parques y la capacidad de atraer suscriptores también serán determinantes.
La cuestión será comprobar si Disney consigue convertir el ahorro en una mejora duradera de sus resultados o si los recortes terminan afectando a la capacidad de generar nuevos contenidos y experiencias.
Miles de empleos en el aire, pero sin una cifra definitiva
Por ahora, el principal dato confirmado en la información publicada es que Disney estudia eliminar miles de puestos de trabajo y ha encargado a algunos directivos propuestas para reducir un 20 % los costes anuales.
La compañía no ha anunciado cuántos empleos desaparecerían, qué países podrían verse afectados ni cuándo se ejecutarían las medidas. Tampoco ha detallado qué parte del ahorro procederá de los despidos y qué parte llegará de otros recortes.
Estos detalles serán fundamentales para conocer el verdadero alcance de la reestructuración. La cifra de 231 000 empleados ofrece una referencia sobre el tamaño del grupo, pero no permite calcular cuántos trabajadores podrían perder su puesto.
La situación vuelve a poner de manifiesto la presión que soportan las grandes compañías del entretenimiento para adaptar sus estructuras a un mercado que cambia rápidamente.
El reto de Disney: ahorrar sin debilitar sus grandes negocios
La nueva reestructuración plantea un desafío importante para Disney. La compañía quiere reducir sus costes, mejorar sus beneficios y liberar recursos para invertir en películas, tecnología, parques y cruceros. Al mismo tiempo, estudia una reducción de plantilla que podría afectar a miles de trabajadores.
El precedente de los despidos de 2023 y de los ajustes realizados durante 2026 demuestra que el control del gasto sigue siendo una prioridad para el grupo. Pero el objetivo del 20 % eleva la dimensión de la operación y obliga a observar cómo se distribuyen los sacrificios entre las distintas divisiones.
La clave será determinar si Disney consigue ganar eficiencia sin deteriorar la producción de contenidos, la experiencia de sus visitantes y la capacidad de competir frente a las plataformas digitales. Hasta que la empresa concrete las medidas, miles de trabajadores permanecen pendientes de una decisión que puede transformar la estructura de uno de los mayores grupos mundiales del entretenimiento.


