Tras más de tres décadas juntos, el cantante Javier Labandón, conocido como El Arrebato, y su esposa Rocío Sánchez han decidido poner fin a su matrimonio. La información fue confirmada por la periodista Pilar Vidal en el programa «Y ahora Sonsoles».
La pareja, que tiene cuatro hijos — Javier, Sergio, Rocío y Nerea — se casó hace más de 30 años y renovó sus votos en 2019. En sus primeros años, Labandón combinó trabajos en la albañilería y la hostelería mientras comenzaba su carrera musical, generando junto a Rocío un proyecto común tanto familiar como profesional.
Conflictos económicos y legales tras la separación
La ruptura está marcada por desacuerdos en la liquidación del patrimonio común y las compensaciones económicas. Rocío Sánchez solicita una pensión vitalicia debido a su dedicación al hogar y apoyo durante los años iniciales y más vulnerables de la carrera musical de El Arrebato. Por su parte, el artista ha ofrecido la entrega de una vivienda en Zahara de los Atunes, en la pedanía de Barbate, incluyendo las cargas legales asociadas.
La abogada de Rocío Sánchez está preparando la demanda para garantizar una compensación económica justa, mientras que Javier Labandón mantiene su intención de que este conflicto no afecte a su actividad profesional, que en la actualidad se encuentra centrada en su gira veraniega y compromisos hasta el otoño.
Declaraciones oficiales y ámbito privado
La periodista Pilar Vidal aclaró que no hay terceras personas involucradas en la ruptura, sino un desgaste en la relación personal. El entorno del cantante confirma que pretende mantener todo el proceso en estricta privacidad, evitando que las negociaciones legales perjudiquen su carrera musical, caracterizada por letras de corte familiar y vitalista.
El desenlace de este proceso quedará en manos de las negociaciones que se desarrollan a puerta cerrada. La separación representa el fin de una unión que inspiró parte de la obra artística de El Arrebato en el género del pop flamenco nacional.


