Daniel Balcorta: «El fútbol 7 puede ser una gran industria deportiva»
En diez años, IFA7 ha pasado de un torneo de cuatro selecciones en Quito a un Mundial con equipos de cuatro continentes. Su presidente, Daniel Balcorta, expone a El Vértice el mapa de expansión que lleva al fútbol 7 hasta España.
Cuatro selecciones en 2015. Ocho, procedentes de varios continentes, en el Mundial que Honduras conquistó el pasado mes de mayo en Tegucigalpa. Ese salto, documentado por la propia International Football Association 7 (IFA7) en el histórico oficial publicado en su web, resume una década de expansión que su presidente y fundador, Daniel Balcorta, no da por cerrada: el calendario ya fijado para 2026 y 2027 lleva al fútbol 7 a Indonesia, Perú, Brasil y, por primera vez, a Europa, con sede en Alicante.
Diez años, de una idea nacida en la cancha a una federación con sede en Canadá
Balcorta no construyó IFA7 desde un despacho. Jugó profesionalmente seis años en Estados Unidos y Costa Rica y dirigió después a la selección canadiense de fútbol 7, la modalidad reducida que enfrenta a siete jugadores por equipo, incluido el portero. «Esa experiencia me permitió conocer el deporte desde dentro: el sacrificio del jugador, la responsabilidad del entrenador y la visión que necesita un dirigente», afirma.
En 2015 fundó IFA7, con sede en Calgary (Canadá), y organizó de inmediato su primera competición internacional: la IFA7 Nations Cup de Quito, con Argentina, Canadá, Ecuador y México sobre el césped. Ecuador se llevó el título. «No hacía falta inventar el fútbol 7; hacía falta conectarlo, organizarlo y darle una visión de futuro», sostiene sobre el origen de un proyecto que hoy dirige como institución, no como negocio propio: «Mi función no es ser dueño del fútbol 7; mi función es liderar, proteger y desarrollar una estructura que debe trascender a cualquier persona, incluso a su fundador».
De cuatro selecciones en Quito a un Mundial de ocho países en cuatro continentes
El crecimiento no se ha improvisado. Según el histórico oficial de IFA7, en 2016 llegó la primera Copa América, disputada en Costa Rica, y arrancó el World Clubs Championship; en 2017, Guatemala acogió el primer Mundial de selecciones, con Rusia como primera campeona; y entre 2020 y 2022, en plena crisis sanitaria global, la organización blindó su estructura institucional y su propiedad intelectual en lugar de detenerse.
«El crecimiento de IFA7 no es casual, sino estratégico», resume el medio especializado Sport and Dev, que atribuye la expansión a un modelo pensado para sumar a naciones habitualmente al margen del fútbol tradicional. El dato más reciente lo confirma: Honduras aplastó 9-2 a Indonesia en la final del Mundial 2026, disputada en el Estadio Nacional «Chelato Uclés» de Tegucigalpa, mientras Canadá se llevó el tercer puesto, según recogen tanto la propia IFA7 como la prensa hondureña que siguió el torneo. La organización defiende además su legitimidad dentro del ecosistema futbolístico: según la federación continental IFA7 Europe, IFA7 «está reconocida por la Fédération Internationale de Football Association (FIFA) a través de un acuerdo de coexistencia firmado».
«El verdadero tamaño no se mide solamente en banderas o seguidores. Se mide en la capacidad de que un jugador que empieza en una liga local pueda visualizar un camino hacia una selección nacional, un campeonato continental o una competición mundial», sentencia Balcorta.
El calendario que no se detiene: dos copas más antes de que acabe 2027
El Mundial de Honduras no cierra ciclo: lo abre. Según el propio histórico de IFA7, la organización ya tiene fijadas la Nations Cup en Indonesia y la Super Cup femenina en Perú para 2026, y dos citas mayores en 2027: la Copa América en Brasil y el World Clubs Championship en España, con sede en Alicante del 21 al 25 de abril —la primera edición europea de esta competición desde que se creó en 2016.
Balcorta no oculta la ambición que hay detrás de ese calendario: convertir el fútbol 7 en una industria deportiva propia, sin intención de disputarle terreno al fútbol de once. «No queremos copiar al fútbol once ni competir contra él. Queremos que el fútbol 7 ocupe su propio lugar. Si mantenemos seriedad, buen gobierno y calidad de espectáculo, IFA7 puede convertirse en una de las grandes industrias deportivas emergentes del mundo», declara. Un deporte, argumenta, «accesible, dinámico, televisivo y que se juega de forma masiva en muchos países», con recorrido para ligas profesionales, academias, categorías femeninas y juveniles, y turismo deportivo alrededor de cada sede.
España, la prueba de fuego de IFA7
De todo ese calendario, Alicante es la pieza que más expone a la organización. Hasta ahora, IFA7 ha crecido sobre todo en América, África y Asia; en España se mide con un país que vive el fútbol como pocos y que exige un nivel de organización distinto. La Real Federación Española de Fútbol supera el millón de licencias federadas en el conjunto de sus federaciones territoriales, según los datos que recopila el portal estadístico Statista a partir de esas mismas federaciones: no hay margen para la improvisación ante una afición así.
«España es un puente natural entre Europa, América Latina, África y el Mediterráneo», defiende Balcorta, que sitúa a la Comunitat Valenciana como escenario idóneo por su «cultura futbolística, clima, conectividad, hospitalidad y proyección internacional». Llegar aquí, admite, es «una prueba de madurez» para una organización que hasta ahora se ha construido lejos de los grandes focos del fútbol europeo.
La opinión de El Vértice
El relato de IFA7 impresiona por su velocidad: de cuatro selecciones en Quito a un Mundial en cuatro continentes en apenas una década, sostenido incluso en los años de mayor incertidumbre sanitaria global. Eso no es un proyecto oportunista; es una estructura con vocación de permanencia, y su llegada a Alicante en 2027 merece ser recibida con el interés que exige cualquier iniciativa deportiva seria que apueste por España.
Pero el entusiasmo institucional no puede sustituir a la verificación independiente. El número exacto de países federados, el alcance real de sus más de 30 miembros y la solidez financiera que sostiene un calendario tan ambicioso hasta 2027 siguen procediendo, en lo esencial, de la propia IFA7. Una organización que aspira a convertirse en «una gran industria deportiva emergente» tendrá que demostrarlo con auditorías, no solo con calendarios. ¿Aguantará ese ritmo de expansión el examen que le espera en suelo español?


