La Junta de Paz impulsada por Donald Trump asegura que el Ejército israelí no abandonará completamente Gaza hasta que Hamás entregue todas sus armas y desmantele su red de túneles. El grupo islamista exige garantías antes de continuar con el proceso.
Israel mantiene su postura: no habrá retirada total sin el desarme de Hamás
La situación en la Franja de Gaza vuelve a tensarse tras el último comunicado de la Junta de Paz, el organismo impulsado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para supervisar la reconstrucción del enclave palestino.
La institución ha dejado claro que la retirada completa del Ejército israelí solo se producirá cuando Hamás complete el desarme total de todas sus estructuras militares, incluyendo tanto el armamento ligero y pesado como la red de túneles utilizada durante años por la organización islamista.
Según el organismo internacional, este compromiso ya habría sido aceptado por Hamás en las conversaciones mantenidas con los mediadores.
Netanyahu y la Junta de Paz acercan posiciones
La Junta de Paz confirmó además que su presidente, Nikolai Mladenov, mantuvo una reunión con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, para analizar el futuro de Gaza.
Tras el encuentro, ambas partes afirmaron compartir un objetivo común:
- El desarme completo de Hamás.
- El fin de las estructuras armadas en Gaza.
- La implantación de una administración civil en el enclave.
La organización aseguró que las próximas fases del proceso estarán supervisadas por una Fuerza Internacional de Estabilización y un comité de verificación formado por representantes de Estados Unidos y de la propia Junta de Paz.
Hamás reclama garantías antes de entregar las armas
Pese al anuncio realizado por la Junta de Paz, Hamás sostiene que todavía espera una respuesta «clara y oficial» sobre los términos definitivos del acuerdo.
La organización islamista afirma que mantiene su compromiso con los puntos ya consensuados durante las negociaciones del alto el fuego, pero insiste en que necesita conocer cómo se desarrollará el proceso antes de avanzar en el desarme.
Las diferencias sobre el orden de los pasos continúan siendo uno de los principales obstáculos para consolidar el acuerdo.
Israel mantiene el control de buena parte de Gaza
Mientras avanzan las negociaciones, Israel mantiene una importante presencia militar sobre el terreno.
Según distintas estimaciones, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) controlan actualmente cerca del 70 % de la Franja de Gaza, una situación que el Gobierno israelí considera imprescindible para garantizar su seguridad.
Fuentes del Ejecutivo de Netanyahu han reiterado que Israel no abandonará las posiciones actuales mientras exista cualquier amenaza contra sus ciudadanos o sus fuerzas armadas.
Catar, Egipto y Turquía piden frenar los ataques
Los tres principales países mediadores —Catar, Egipto y Turquía— han reclamado a Israel que respete plenamente el alto el fuego alcanzado en octubre de 2025.
En un comunicado conjunto, advirtieron de que los bombardeos registrados en los últimos días ponen en riesgo la segunda fase del acuerdo y pueden dificultar el proceso de desarme anunciado por Hamás.
Además, solicitaron a la comunidad internacional que incremente la presión diplomática para garantizar el cumplimiento del Derecho Internacional y evitar un nuevo deterioro de la situación humanitaria.

La crisis humanitaria sigue agravándose
Mientras continúan las negociaciones políticas, la población civil sigue soportando las consecuencias del conflicto.
Las autoridades gazatíes aseguran que 1.202 palestinos han muerto y más de 4.000 han resultado heridos desde la entrada en vigor del alto el fuego en octubre de 2025 como consecuencia de nuevos ataques israelíes.
Al mismo tiempo, diversos organismos internacionales mantienen la alerta sobre el deterioro de las condiciones de vida en Gaza y advierten del riesgo de que una parte importante de la población vuelva a sufrir una grave crisis alimentaria durante los próximos meses.
Un acuerdo todavía lleno de incertidumbre
Aunque la hoja de ruta impulsada por Donald Trump representa uno de los intentos más ambiciosos para poner fin al conflicto, las discrepancias entre Israel y Hamás sobre el calendario del desarme y la retirada militar mantienen abiertas numerosas incógnitas.
El éxito del proceso dependerá de que ambas partes cumplan los compromisos asumidos y de que los mediadores internacionales logren mantener el frágil equilibrio alcanzado tras meses de negociaciones.


