La asesora vinculada a Donald Trump publicó cientos de críticas contra las principales IA rivales de Elon Musk, mientras mantenía una inversión millonaria en Grok, según una investigación de El Español.
Katie Miller, asesora política vinculada al entorno de Donald Trump, vuelve a estar en el centro de la polémica por sus declaraciones sobre la inteligencia artificial. Durante nueve meses, publicó alrededor de 500 mensajes críticos contra ChatGPT, Claude y Gemini, las herramientas desarrolladas por OpenAI, Anthropic y Google.
Sin embargo, la controversia no se limita a sus críticas. Según la información publicada por El Español, Miller habría invertido un millón de dólares en Grok, la inteligencia artificial de Elon Musk, sin revelar públicamente esos intereses mientras atacaba a sus competidores.
El caso plantea interrogantes sobre los conflictos de intereses, la transparencia de las figuras políticas y la influencia de las redes sociales en la competencia entre las grandes empresas tecnológicas estadounidenses.
La polémica adquiere especial relevancia por la proximidad de Miller al entorno presidencial de Estados Unidos y por la relación entre su actividad pública y una inversión en una empresa que compite directamente con las plataformas que criticaba.
Katie Miller y sus 500 publicaciones contra las principales inteligencias artificiales
Durante los nueve meses analizados por El Español, Katie Miller habría publicado cerca de 500 mensajes contra ChatGPT, Claude y Gemini.
Las tres herramientas pertenecen a algunas de las compañías más importantes del sector de la inteligencia artificial:
- ChatGPT, desarrollado por OpenAI.
- Claude, creado por Anthropic.
- Gemini, desarrollado por Google.
Estas plataformas compiten en un mercado estratégico para Estados Unidos, en el que las grandes tecnológicas se disputan tanto los usuarios como las inversiones y el liderazgo en el desarrollo de modelos de inteligencia artificial.
Las publicaciones de Miller dirigían sus críticas contra empresas rivales de xAI, la compañía de Elon Musk que desarrolla Grok.
El volumen de mensajes mencionado en la investigación resulta relevante porque muestra una actividad crítica continuada, y no una intervención aislada en el debate tecnológico.
Sin embargo, para valorar el alcance de esas críticas es necesario distinguir entre las opiniones personales de Miller y las posibles consecuencias de sus intereses económicos.
Una inversión de hasta un millón de dólares en la empresa de Elon Musk
La información financiera que ha trascendido sitúa la inversión de Katie Miller en xAI, la compañía responsable de Grok, entre 500 000 y un millón de dólares.
Según la investigación de The Washington Post, Miller adquirió las participaciones en diciembre de 2025, después de comenzar a trabajar como asesora de xAI en agosto de ese mismo año.
La operación resulta especialmente relevante por la coincidencia entre sus intereses financieros y sus publicaciones en redes sociales. Mientras criticaba a los competidores de xAI, también difundía mensajes favorables a Grok y animaba a sus seguidores a utilizarlo.
La declaración financiera que recoge la inversión fue presentada en relación con las finanzas de su marido, Stephen Miller, asesor de alto rango de la Casa Blanca.
La información disponible no permite determinar cuánto beneficio ha obtenido finalmente Katie Miller con su inversión.
La relación de Katie Miller con Elon Musk
La relación profesional entre Miller y Elon Musk precede a la inversión.
La asesora trabajó anteriormente en el entorno político de Musk y, posteriormente, comenzó a colaborar como consultora con xAI. Además, Musk participó como invitado en su pódcast en diciembre de 2025.
Según la investigación de The Washington Post, durante esa conversación no se hizo pública la relación financiera que posteriormente se reflejaría en la documentación patrimonial.
La cercanía profesional entre ambos añade contexto a la polémica, aunque por sí sola no demuestra que las publicaciones de Miller estuvieran condicionadas por sus intereses económicos.
Las críticas a ChatGPT, Claude y Gemini
Las publicaciones de Miller no se limitaron a cuestionar el rendimiento técnico de las herramientas de inteligencia artificial.
Entre sus críticas figuraban acusaciones de parcialidad ideológica, riesgos para los menores y problemas de seguridad. En uno de sus mensajes sobre ChatGPT, cuestionó que la herramienta pudiera utilizarse en las aulas estadounidenses por considerar que ofrecía una visión sesgada de la historia.
La investigación de The Washington Post contabilizó más de 400 menciones críticas a OpenAI, ChatGPT o su consejero delegado, Sam Altman. También identificó 64 publicaciones relacionadas con Anthropic y 33 sobre Gemini. En contraste, registró 161 mensajes mayoritariamente favorables a xAI y Grok.
Estas cifras permiten observar el contraste entre el tratamiento que recibían las distintas empresas en las publicaciones de Miller. No demuestran, por sí solas, que sus críticas fueran falsas ni que estuvieran motivadas exclusivamente por su inversión.
Miller niega que sus publicaciones respondan a intereses económicos
Katie Miller ha rechazado que sus mensajes estén relacionados con la compra de acciones de xAI.
En declaraciones recogidas por The Washington Post, afirmó que no recibía dinero por publicar y que lo hacía por interés personal. También defendió que poseer acciones de una empresa es una práctica habitual.
La controversia, por tanto, no se limita a la existencia de la inversión, sino que también afecta a la transparencia con la que se comunican las opiniones sobre empresas en las que se tienen intereses económicos.
El debate sobre los conflictos de intereses y la transparencia
El caso ha suscitado preguntas sobre las obligaciones de quienes promocionan empresas o productos en redes sociales mientras mantienen inversiones en ellos.
La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) cuenta con directrices sobre la divulgación de relaciones económicas que puedan influir en las recomendaciones comerciales.
Expertos jurídicos consultados por The Washington Post consideran que esas normas podrían ser relevantes para analizar las publicaciones de Miller. Sin embargo, el presidente de la FTC, Andrew Ferguson, rechazó públicamente que el caso suponga una infracción de las leyes que aplica el organismo.
Es importante distinguir entre una posible cuestión ética y una infracción legal acreditada. La existencia de una inversión no demuestra automáticamente que se haya cometido una ilegalidad.
Grok, en plena competencia con las grandes tecnológicas
La polémica se produce en un momento de intensa competencia entre las empresas que desarrollan inteligencia artificial.
OpenAI, Anthropic, Google y xAI buscan ampliar sus mercados y mejorar sus modelos. Sus productos compiten en ámbitos como la generación de texto, la programación, la investigación y la asistencia personal.
En ese contexto, las opiniones de personalidades con grandes audiencias pueden influir en la percepción pública de las herramientas, aunque no exista una relación comercial directa.
La posición de Miller resulta particularmente llamativa por su proximidad al entorno político de Donald Trump y por sus vínculos profesionales y financieros con xAI.
El caso también ilustra cómo las redes sociales se han convertido en un espacio donde se mezclan el debate tecnológico, la comunicación política y los intereses empresariales.
Una polémica que va más allá de la inteligencia artificial
La controversia sobre Katie Miller plantea una cuestión más amplia que la rivalidad entre ChatGPT, Claude, Gemini y Grok: qué información deben conocer los ciudadanos cuando una figura pública critica a una empresa y tiene inversiones en una de sus competidoras.
La documentación financiera y el análisis de sus publicaciones han permitido conocer una coincidencia que hasta entonces no estaba explicada públicamente a sus seguidores.
Miller sostiene que sus opiniones son personales y niega recibir pagos por sus publicaciones. Las críticas sobre la falta de transparencia, por su parte, se centran en que no comunicó su participación financiera en xAI mientras difundía mensajes favorables a Grok.
El caso deja abierto el debate sobre la transparencia de los influentes políticos y la aplicación de las normas de divulgación financiera en las redes sociales.


