Dos cazas españoles despegaron de madrugada para monitorizar un objetivo aéreo detectado en Ucrania, cerca de la frontera rumana.
La tensión en el flanco oriental de la OTAN vuelve a activar a las Fuerzas Armadas españolas. Dos cazas F-18 españoles desplegados en Rumanía despegaron durante la madrugada del sábado para vigilar un dron detectado en territorio ucraniano, a escasa distancia de la frontera rumana.
El sistema de vigilancia radar de Rumanía detectó el 25 de septiembre por la noche un objetivo aéreo que se desplazaba cerca de Vâlkove, en territorio de Ucrania. Las autoridades rumanas activaron entonces la alerta para la población del norte del distrito de Tulcea y pusieron en marcha los protocolos de vigilancia aérea.
La alerta terminó a la 01:30 horas y, según el Ministerio de Defensa rumano, no se produjo ninguna incursión en el espacio aéreo de Rumanía. Los cazas españoles realizaron una misión de monitorización y regresaron posteriormente a la base.
El episodio, sin embargo, adquiere especial relevancia porque se produce apenas 48 horas después de otra activación de F-18 españoles por una situación similar.
Dos F-18 españoles vuelven a despegar de madrugada
Los dos aviones españoles permanecen desplegados en la Base Aérea 57 Mihail Kogalniceanu, dentro de la misión de Policía Aérea Reforzada de la OTAN.
Cuando el radar rumano detectó el objetivo próximo a Vâlkove, el Centro Nacional Militar de Mando notificó al organismo encargado de las emergencias y se emitió una alerta para la población del norte de Tulcea.
A las 00:15 horas se transmitió el aviso a los ciudadanos.
La respuesta aliada fue inmediata: dos F-18 españoles fueron elevados del suelo para monitorizar la situación.
No fue necesario emplear armamento.
Tampoco se produjo una entrada del dron en territorio rumano.
La misión concluyó cuando las autoridades dieron por finalizada la alerta aproximadamente a la 01:30 horas.
El segundo incidente en apenas unos días
La activación del sábado no es un episodio aislado.
Durante la madrugada del 23 al 24 de septiembre, otros F-18 españoles desplegados en la misma base tuvieron que despegar después de que un radar rumano detectara un grupo de objetivos aéreos al norte de Chilia Veche, también en territorio ucraniano y cerca de la frontera.
En aquella ocasión, las autoridades rumanas emitieron una alerta a la población a las 04:41 horas.
Los cazas españoles realizaron la misión de vigilancia y la alerta concluyó a las 05:44 horas, sin que se comunicaran incursiones en el espacio aéreo rumano.
La sucesión de ambos episodios ha incrementado la presión sobre los dispositivos de vigilancia desplegados en el flanco oriental de la Alianza.
España mantiene siete F-18 desplegados en Rumanía
La participación española forma parte de una misión permanente de la OTAN para reforzar la vigilancia del espacio aéreo aliado.
España mantiene en Rumanía alrededor de 200 militares, siete cazas F-18, un avión A400M y un radar.
Está previsto además que en octubre se incorporen tres helicópteros NH90 al dispositivo.
La misión española no consiste exclusivamente en responder a incursiones.
Los aviones permanecen preparados para despegar cuando los sistemas de vigilancia detectan una amenaza o un objetivo que requiere identificación y seguimiento.
La denominada alerta Alpha Scramble permite poner rápidamente en el aire los cazas encargados de verificar una situación.
Una frontera especialmente sensible
El área donde se produjeron los últimos incidentes se encuentra junto al delta del Danubio y el mar Negro, una zona especialmente sensible debido a la proximidad de las operaciones militares rusas contra Ucrania.
Desde el comienzo de la invasión rusa, las regiones ucranianas próximas a Rumanía han sufrido ataques con drones dirigidos contra instalaciones e infraestructuras.
La cercanía de esas operaciones al territorio aliado obliga a Rumanía y a sus socios de la OTAN a mantener una vigilancia constante.
El riesgo no reside únicamente en una incursión deliberada.
Los drones empleados en ataques contra Ucrania pueden desviarse, perder el control o penetrar accidentalmente en el espacio aéreo de un país vecino.
Precisamente por eso, la identificación temprana resulta fundamental.
España ya tuvo que derribar un dron en agosto
La activación de septiembre tiene además un precedente mucho más serio.
El 16 de agosto, dos cazas españoles desplegados en Rumanía llegaron a derribar un dron después de que el aparato penetrara en el espacio aéreo rumano.
Aquel episodio se produjo cerca de la frontera con Ucrania y obligó a los aviones españoles a intervenir directamente.
Otro incidente tuvo lugar el 20 de agosto, cuando un dron procedente de Ucrania entró en el espacio aéreo rumano y terminó estrellándose en una zona despoblada de Tulcea.
Dos F-18 españoles fueron movilizados entonces para supervisar la situación.
La diferencia con el episodio del 26 de septiembre es importante: esta vez el objetivo permaneció en territorio ucraniano y no se produjo una incursión en Rumanía.
La OTAN vigila cada movimiento cerca de su frontera
Los sucesivos incidentes demuestran la importancia del sistema de defensa aérea desplegado en el este de Europa.
Rumanía comparte una extensa frontera con Ucrania y forma parte de la OTAN desde 2004.
Cualquier amenaza aérea que se aproxime al espacio aliado es seguida mediante radares terrestres y otros sistemas de vigilancia.
Cuando la situación lo requiere, los cazas desplegados en las bases aliadas pueden despegar para identificar el objetivo.
En el caso español, los F-18 de Mihail Kogalniceanu forman parte precisamente de ese sistema de respuesta rápida.
Crece el número de alertas registradas por España
Las Fuerzas Armadas españolas han registrado 18 alertas desde agosto hasta finales de septiembre en el marco de su misión de Policía Aérea en Rumanía.
El dato refleja la frecuencia con la que los medios españoles están teniendo que reaccionar ante situaciones relacionadas con drones y otros objetivos aéreos en las proximidades del espacio aliado.
La situación también ha sido descrita por militares españoles desplegados sobre el terreno como un incremento significativo de la actividad de drones.
En declaraciones recogidas por Europa Press el 27 de septiembre, el jefe del destacamento español Paznic, teniente coronel Borja Calvo, explicó que en las últimas semanas se había producido un aumento de las penetraciones de drones rusos en el entorno de la frontera rumana.
Los F-18 españoles tienen una misión concreta
La misión de los cazas no consiste en atacar objetivos dentro de Ucrania.
La prioridad de la Policía Aérea de la OTAN es proteger el espacio aéreo de los países aliados y reaccionar ante amenazas que puedan afectarlo.
De hecho, los militares españoles han explicado que los aviones aliados no pueden derribar drones fuera del territorio de la OTAN o en aguas internacionales bajo las reglas habituales de esta misión. La intervención cambia cuando un aparato entra en el espacio aéreo aliado y existe una amenaza que debe neutralizarse.
Esta distinción es esencial para entender lo sucedido el sábado.
Los cazas españoles no entraron en combate contra el dron.
Realizaron una misión de vigilancia ante un objetivo detectado en Ucrania y permanecieron preparados para responder si la situación hubiera evolucionado hacia territorio rumano.
Una presión creciente sobre el flanco oriental
El episodio se produce en un contexto de creciente actividad aérea relacionada con la guerra de Ucrania.
Rumanía no es el único país de la OTAN que ha tenido que activar sus defensas ante drones.
Durante las últimas semanas se han producido distintos incidentes en el flanco oriental de la Alianza, lo que ha llevado a los países miembros a reforzar la vigilancia de sus fronteras aéreas.
Para España, la situación tiene una consecuencia directa: sus militares desplegados en Rumanía están participando de manera cada vez más frecuente en operaciones reales de vigilancia y alerta.
El despliegue deja de ser una misión rutinaria cuando los radares detectan objetivos próximos a la frontera.
¿Qué ocurrió exactamente esta madrugada?
La secuencia de los acontecimientos puede resumirse en cinco pasos:
- 25 de septiembre: el radar rumano detecta un objetivo aéreo cerca de Vâlkove, en Ucrania.
- Las autoridades activan una alerta para el norte de Tulcea.
- Dos F-18 españoles despegan desde Mihail Kogalniceanu.
- Los cazas realizan una misión de monitorización del objetivo.
- A las 01:30 horas termina la alerta sin incursión en el espacio aéreo rumano.
La situación quedó controlada sin que fuera necesario derribar el aparato.
España refuerza su presencia en el este de Europa
El despliegue en Rumanía forma parte de una participación española más amplia en la defensa aérea de la OTAN.
España también mantiene aviones de combate en Estonia, dentro de las misiones de vigilancia del espacio aéreo báltico.
El 21 de septiembre, dos EF-18M españoles desplegados en Estonia identificaron y escoltaron una aeronave rusa de vigilancia que volaba sobre aguas internacionales y no había comunicado su posición al control aéreo civil.
La sucesión de operaciones evidencia que los cazas españoles están participando activamente en las misiones de vigilancia de la Alianza en sus fronteras orientales.
Una alerta sin incursión, pero con un mensaje claro
El incidente del 26 de septiembre terminó sin daños, víctimas ni entrada del dron en territorio rumano.
Pero la sucesión de alertas muestra hasta qué punto la guerra de Ucrania está afectando a la seguridad del espacio aéreo de los países de la OTAN situados en primera línea.
Para España, la consecuencia es directa: los F-18 desplegados en Rumanía deben permanecer preparados para despegar en cuestión de minutos ante cualquier amenaza.
La noche del sábado volvió a demostrarlo.
Dos cazas españoles despegaron para vigilar un dron que operaba junto a la frontera ucraniana.
No hubo incursión en territorio aliado ni fue necesario abrir fuego.
Pero durante varias horas, la frontera oriental de la OTAN volvió a estar en máxima alerta.


