El exgeneral serbobosnio, conocido como el «carnicero de Bosnia», ha fallecido bajo custodia en La Haya. Cumplía cadena perpetua por genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.
Ratko Mladic, uno de los principales responsables militares de las atrocidades cometidas durante la guerra de Bosnia, ha muerto este jueves a los 83 años en el centro de detención de La Haya (Países Bajos) donde permanecía recluido, según han confirmado su abogado y un portavoz de Naciones Unidas.
El antiguo comandante del Ejército serbobosnio llevaba años con graves problemas de salud y había sido hospitalizado en distintas ocasiones. Estaba detenido desde 2011 y en noviembre de 2017 fue condenado a cadena perpetua por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia.
Su nombre quedará inevitablemente asociado a Srebrenica, donde en julio de 1995 fueron asesinados más de 8 000 hombres y adolescentes musulmanes bosnios, una matanza que la justicia internacional calificó como genocidio y que constituye uno de los capítulos más oscuros de la historia europea posterior a la Segunda Guerra Mundial.
Ratko Mladic, de general serbobosnio a condenado por genocidio
Mladic dirigió las fuerzas serbobosnias durante buena parte de la guerra de Bosnia (1992-1995), el conflicto que siguió a la desintegración de Yugoslavia y que enfrentó a comunidades serbias, bosníacas y croatas en una guerra marcada por desplazamientos forzosos, asesinatos, campos de detención y campañas de limpieza étnica.
Su responsabilidad fue mucho más allá de Srebrenica.
La justicia internacional también lo responsabilizó por su papel en el asedio de Sarajevo, durante el cual la población civil quedó sometida durante años a bombardeos y ataques de francotiradores.
La capital bosnia permaneció cercada por las fuerzas serbobosnias durante buena parte de la guerra. Miles de civiles murieron durante un asedio que se convirtió en una de las imágenes más reconocibles de las guerras yugoslavas.
Srebrenica: el crimen que marcó para siempre su nombre
Fue, sin embargo, Srebrenica lo que convirtió definitivamente a Ratko Mladic en uno de los principales símbolos de los crímenes cometidos durante las guerras balcánicas.
La localidad había sido declarada «zona segura» por Naciones Unidas, pero las fuerzas serbobosnias tomaron el enclave en julio de 1995.
Después comenzó la separación de hombres y adolescentes musulmanes bosnios de mujeres y niños.
En los días posteriores, más de 8 000 fueron asesinados sistemáticamente.
Numerosas víctimas fueron enterradas mediante excavadoras en fosas comunes. Posteriormente, algunos cadáveres fueron trasladados a enterramientos secundarios con el propósito de dificultar la localización e identificación de los restos y ocultar las pruebas.
Décadas después, los trabajos forenses y las pruebas de ADN han permitido identificar a miles de víctimas.
El genocidio de Srebrenica continúa siendo una profunda herida política, social y religiosa en los Balcanes.
La justicia internacional lo condenó a cadena perpetua
Después de permanecer fugitivo durante años, Mladic fue detenido en Serbia en mayo de 2011 y posteriormente trasladado a La Haya.
Su proceso judicial fue uno de los más relevantes emprendidos por el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia.
En noviembre de 2017 fue condenado a cadena perpetua. Entre los delitos por los que fue declarado culpable figuraban genocidio, crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra.
La sentencia determinó su responsabilidad en el genocidio de Srebrenica, las persecuciones y expulsiones de población no serbia, el terror ejercido contra los habitantes de Sarajevo y la toma de miembros de Naciones Unidas como rehenes.
La condena fue posteriormente confirmada en apelación.
Mladic permaneció desde entonces bajo custodia internacional en La Haya.
El proyecto de limpieza étnica durante la guerra de Bosnia
La guerra de Bosnia dejó aproximadamente 100 000 muertos y millones de desplazados y refugiados.
La justicia internacional situó a Mladic dentro del proyecto político y militar destinado a modificar mediante la fuerza la composición étnica de determinadas zonas de Bosnia.
El objetivo perseguido por el liderazgo serbobosnio era expulsar a musulmanes bosnios, croatas y otras comunidades no serbias de determinados territorios.
La campaña estuvo acompañada de asesinatos, deportaciones, persecución y otras atrocidades contra la población civil.
El tribunal relacionó a Mladic con otros grandes protagonistas del nacionalismo serbio de aquellos años, especialmente el dirigente serbobosnio Radovan Karadzic y el entonces presidente serbio Slobodan Milosevic.
Karadzic también acabaría condenado a cadena perpetua, mientras que Milosevic murió en 2006 durante el proceso que se seguía contra él en La Haya, por lo que nunca recibió una sentencia definitiva.
Una figura que siguió dividiendo a los Balcanes
La figura de Ratko Mladic nunca dejó de provocar profundas divisiones.
Para las familias de las víctimas y buena parte de la comunidad internacional, representa la responsabilidad militar detrás de algunos de los peores crímenes perpetrados en Europa a finales del siglo XX.
Sin embargo, determinados sectores nacionalistas serbios han continuado presentándolo como un héroe militar, una visión frontalmente enfrentada con los hechos establecidos en las sentencias de la justicia internacional.
Esa batalla sobre la memoria de las guerras yugoslavas sigue abierta tres décadas después.
Precisamente por ello, la muerte de Mladic no supone el final de la discusión sobre su figura. Srebrenica continúa condicionando las relaciones políticas y comunitarias en Bosnia y Herzegovina, además de seguir presente en el debate europeo sobre memoria, nacionalismo y responsabilidad por los crímenes de guerra.
Muere Mladic, pero permanece el legado de Srebrenica
Ratko Mladic muere 31 años después del genocidio de Srebrenica y tras pasar sus últimos 15 años bajo custodia internacional.
Su fallecimiento cierra la vida de uno de los personajes más siniestros de las guerras que acompañaron al derrumbe de Yugoslavia, pero no cierra las heridas que dejaron aquellos conflictos.
Los procesos judiciales contra Mladic y otros responsables establecieron responsabilidades individuales y dejaron una extensa documentación sobre los crímenes cometidos. La muerte del condenado no modifica esas sentencias ni la calificación jurídica del genocidio de Srebrenica.
Para Europa, el episodio permanece además como una advertencia histórica: Srebrenica ocurrió en 1995, en territorio europeo y en un enclave que había sido declarado zona segura por Naciones Unidas.
Tres décadas después, el nombre de Ratko Mladic desaparece de la actualidad por su muerte, pero el de Srebrenica seguirá ocupando un lugar imborrable en la historia de Europa.


