El primer ministro de Israel emprende acciones legales contra medios y periodistas que publicaron que había recibido avisos sobre un posible ataque desde Gaza antes del 7 de octubre de 2023. La denuncia abre un nuevo frente en la polémica sobre las advertencias previas al atentado de Hamás.
Netanyahu presenta una denuncia por difamación contra medios israelíes
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha presentado este martes una denuncia por difamación contra varios medios de comunicación y periodistas de Israel por sus publicaciones sobre supuestas advertencias previas al ataque del 7 de octubre de 2023.
La iniciativa judicial llega después de que distintos medios israelíes difundieran informaciones según las cuales Netanyahu habría sido advertido de la inminencia de un ataque desde la Franja de Gaza antes de la ofensiva que desencadenó la guerra.
La denuncia sitúa de nuevo bajo el foco la información que recibieron las autoridades israelíes antes del ataque de Hamás y la responsabilidad política por lo ocurrido. Sin embargo, el contenido facilitado no detalla las pruebas aportadas por el primer ministro ni las alegaciones concretas que considera difamatorias.
Una demanda de 2,6 millones de séqueles contra diez medios y periodistas
Según informó el partido de Netanyahu, el Likud, el primer ministro reclama 2,6 millones de séqueles israelíes, equivalentes a unos 750 000 euros, en las acciones legales presentadas contra medios y periodistas.
Entre los medios señalados figuran:
- Haaretz, uno de los periódicos más antiguos de Israel.
- Yedioth Ahronoth y su edición digital, Ynet.
- Canal 12, una de las principales cadenas de televisión del país.
La denuncia también se dirige contra periodistas como Shlomi Eldar, Ruth Yuval, Uri Misgav, Nadav Eyal, Barak Ravid y Attila Somfalvi, según la información difundida por EFE.
El documento judicial, presentado ante el Tribunal del Distrito de Jerusalén, cuestiona las informaciones sobre las supuestas advertencias recibidas por Netanyahu y las califica de falsedades. La demanda sostiene que las publicaciones atribuyen al primer ministro una responsabilidad que él niega.
Las advertencias de Emiratos y Egipto, en el centro de la polémica
La controversia gira en torno a dos informaciones diferentes sobre posibles avisos previos al ataque de Hamás.
Por un lado, el diario Haaretz publicó que el presidente de Emiratos Árabes Unidos, Mohamed bin Zayed, habría advertido a Netanyahu de los planes de Hamás días antes del 7 de octubre de 2023.
Por otro, informaciones atribuidas a medios estadounidenses, entre ellos The Wall Street Journal y The Atlantic, apuntaron a que Abbas Kamel, entonces responsable de los servicios de inteligencia de Egipto, también habría trasladado una advertencia al jefe del Gobierno israelí.
Netanyahu ha negado haber recibido esos avisos. En sus declaraciones, sostiene que tanto Emiratos como Egipto han desmentido las informaciones.
La existencia y el contenido de esas comunicaciones son precisamente uno de los puntos centrales del conflicto entre el primer ministro y los medios demandados.
Netanyahu vincula las publicaciones con las elecciones del 27 de octubre
El primer ministro ha relacionado la difusión de estas informaciones con la campaña electoral israelí. Las elecciones parlamentarias están previstas para el 27 de octubre de 2026.
En un mensaje publicado en sus redes sociales, Netanyahu acusó a sus rivales políticos y a fuerzas extranjeras de impulsar lo que considera una campaña de falsedades para debilitar a su Gobierno.
También sostuvo que sus adversarios pretenden sustituir a su Ejecutivo por una coalición de izquierdas en la que, según su descripción, participarían partidos árabes y dirigentes como Gadi Eizenkot, Yair Golan, Avigdor Lieberman y Naftali Bennett.
El primer ministro ha presentado así la polémica sobre las advertencias previas al 7-O como un asunto ligado a la disputa electoral. Se trata de su interpretación de las publicaciones y de las motivaciones de sus autores, no de un hecho acreditado por la denuncia.
El ataque del 7 de octubre y las investigaciones sobre los fallos de seguridad
El ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 provocó la muerte de unas 1 200 personas en Israel y el secuestro de 251, según los datos recogidos por EFE.
La ofensiva desencadenó la guerra en Gaza y abrió un intenso debate en Israel sobre los fallos de los servicios de seguridad y la actuación de las autoridades antes del ataque.
Los organismos de seguridad israelíes, entre ellos el Ejército y el Shin Bet, han realizado investigaciones internas sobre los errores que permitieron la ofensiva. Sin embargo, el Gobierno de Netanyahu ha bloqueado la creación de una comisión estatal de investigación, según la información de EFE.
Las nuevas publicaciones sobre las supuestas advertencias internacionales han reavivado las preguntas sobre qué información conocían las autoridades y cuándo la recibieron.
La demanda presentada por Netanyahu no resuelve esas cuestiones. Su objeto es impugnar las informaciones que considera difamatorias, mientras que la discusión sobre las responsabilidades políticas y de seguridad sigue abierta.
El enfrentamiento judicial también alcanza al antiguo jefe del Shin Bet
La disputa por las responsabilidades del 7-O no se limita a los medios de comunicación. Ronen Bar, antiguo jefe del Shin Bet, también anunció que presentará una demanda por difamación contra Netanyahu.
Bar reaccionó a las afirmaciones del primer ministro, que lo acusó de conocer la amenaza de un ataque en la víspera del 7 de octubre y de no informarle.
El exresponsable de inteligencia ha rechazado esas acusaciones y ha reclamado que se publiquen documentos relacionados con la información que recibió Netanyahu.
De este modo, las declaraciones cruzadas y las acciones judiciales han extendido el conflicto desde el ámbito político hasta el institucional y mediático. Las distintas partes mantienen versiones enfrentadas sobre quién conocía las amenazas y cómo se gestionaron.
Un debate que sigue abierto en Israel
La denuncia contra los medios israelíes añade un nuevo capítulo a la controversia sobre las advertencias previas al ataque de Hamás. Netanyahu sostiene que las informaciones son falsas y que su difusión responde a intereses políticos. Los medios señalados, por su parte, son objeto de una acción judicial que deberá seguir su curso.
La cuestión de fondo sigue siendo la información disponible antes del 7 de octubre y la responsabilidad por los fallos de seguridad que precedieron a la ofensiva.
Mientras se acercan las elecciones parlamentarias, las demandas y las acusaciones cruzadas mantienen el asunto en el centro del debate público israelí. La resolución judicial de las denuncias y la eventual publicación de documentación oficial podrían aportar nuevos elementos para esclarecer las versiones enfrentadas.


