Tellado y Montse Lluis apuran las negociaciones para coordinar a PP y Vox antes del 29-N. La cesión de senadores autonómicos y la retirada de candidaturas están entre las fórmulas sobre la mesa.
El PP y Vox han optado por negociar lejos de los focos para intentar cerrar uno de los acuerdos más delicados de la campaña electoral. El objetivo es coordinar sus fuerzas en el Senado y aspirar a una mayoría de tres quintos, equivalente a 161 de los 267 escaños, que permita a ambas formaciones reforzar su capacidad de decisión en nombramientos institucionales clave.
Los contactos, encabezados por Miguel Tellado, secretario general del PP, y Montse Lluis, secretaria general adjunta de Vox, avanzan bajo una consigna compartida: discreción hasta que exista un acuerdo definitivo. Fuentes de ambas formaciones transmiten que el entendimiento es posible, aunque todavía no han anunciado públicamente sus términos.
La negociación cobra especial relevancia después de que las izquierdas hayan explorado una fórmula de coordinación para las candidaturas al Senado. PP y Vox quieren evitar que la división de sus electorados facilite una mayoría alternativa en la Cámara Alta.
Sin embargo, el pacto no consiste simplemente en sumar votos. Las dos formaciones deben decidir qué concesiones acepta cada una, cómo se distribuyen las candidaturas y qué compensaciones políticas pueden acompañar al acuerdo. Vox busca que su peso político tenga reflejo institucional; el PP pretende conservar su posición predominante y maximizar sus opciones de alcanzar una mayoría cualificada.
El objetivo: llegar a los 161 senadores
El Senado desempeña un papel importante en la arquitectura constitucional española. Entre sus funciones está participar en la elección de cuatro de los doce magistrados del Tribunal Constitucional, mediante una votación que requiere una mayoría de tres quintos de la Cámara.
De acuerdo con la información oficial del Senado, cada uno de esos candidatos debe obtener tres quintos de los senadores, una cifra que, con una Cámara de 267 miembros, equivale a 161 votos.
La mayoría absoluta y los tres quintos no son lo mismo. Un partido puede controlar buena parte de la Cámara y, aun así, no disponer de los apoyos necesarios para determinados nombramientos.
Ese es el motivo por el que PP y Vox exploran un entendimiento que vaya más allá de sus resultados individuales. Si consiguen coordinar candidaturas y sumar los apoyos suficientes, podrían reforzar su capacidad negociadora en futuras renovaciones institucionales.
No obstante, alcanzar los tres quintos no garantiza automáticamente el control de todos los órganos constitucionales. Cada institución tiene sus propias reglas de elección y renovación, y los procedimientos deben respetar los requisitos establecidos por la Constitución y las leyes.
Tellado y Montse Lluis, al frente de las conversaciones
Las conversaciones están dirigidas por dos figuras de las estructuras nacionales de ambos partidos: Miguel Tellado, por el PP, y Montse Lluis, por Vox.
Ambos cuentan con experiencia en la negociación política y en la coordinación de sus respectivas organizaciones. El reto ahora es trasladar al ámbito estatal una fórmula de entendimiento que permita a los dos partidos competir sin perjudicar sus posibilidades de obtener representación en el Senado.
La dificultad reside en que PP y Vox comparten una parte importante del electorado, pero mantienen intereses propios. El Partido Popular aspira a consolidar su predominio en la Cámara Alta, mientras que Vox quiere evitar que un acuerdo implique renunciar a representación sin obtener una compensación política suficiente.
La negociación se desarrolla con un margen temporal reducido. El plazo para registrar coaliciones electorales ya había concluido, por lo que las formaciones deben explorar otras fórmulas legales para coordinar sus candidaturas antes del cierre del calendario electoral.
Las cuatro fórmulas que se barajan
Según las informaciones publicadas sobre las conversaciones, los partidos han examinado distintas alternativas. No todas tienen el mismo grado de viabilidad y ninguna debe darse por cerrada hasta que las direcciones anuncien los términos definitivos.
1. La retirada de Vox en determinadas provincias
Una de las opciones consiste en que Vox no presente candidatura en algunas circunscripciones donde la división del voto pueda perjudicar las posibilidades del bloque.
El sistema de elección del Senado es distinto al del Congreso. En la mayoría de las provincias se eligen cuatro senadores y los electores pueden seleccionar candidatos individuales en la papeleta, por lo que la distribución de apoyos entre candidaturas resulta decisiva.
Si dos partidos con electorados parcialmente coincidentes compiten por separado, pueden perder oportunidades frente a una candidatura mejor coordinada. La retirada de una de las formaciones podría concentrar votos en los candidatos del partido que permaneciera en la competición.
El coste para Vox sería renunciar a presentarse directamente en determinados territorios. Por ello, el partido de Santiago Abascal busca que cualquier sacrificio electoral tenga una contrapartida política tangible.
2. La cesión de senadores autonómicos
Otra alternativa que ha cobrado relevancia es la posibilidad de que el PP facilite a Vox senadores designados por los parlamentos autonómicos.
El Senado combina dos vías de acceso: la elección directa por los ciudadanos y la designación de representantes por las comunidades autónomas. La distribución de estos últimos depende de la población y de los procedimientos parlamentarios autonómicos.
Alberto Núñez Feijóo ha señalado que la representación de cada partido en la legislatura anterior debe servir como referencia para negociar. En el Senado saliente, el PP disponía de una representación muy superior a la de Vox, que había conseguido senadores autonómicos gracias a acuerdos políticos en comunidades gobernadas junto a los populares.
La cesión de puestos podría permitir a Vox mejorar su posición institucional sin necesidad de conseguir un gran número de senadores electos en las urnas.
Para el PP, la dificultad está en determinar cuántos puestos estaría dispuesto a facilitar y qué compromisos exigiría a cambio. Para Vox, la prioridad sería que la compensación fuese suficiente para justificar una eventual retirada en algunas circunscripciones.
3. Una fórmula de candidaturas coordinadas
También se ha informado de la posibilidad de coordinar candidatos de ambos partidos en determinadas provincias, con fórmulas como la denominada 2+1: dos candidatos vinculados al PP y uno relacionado con Vox en una misma candidatura.
Esta alternativa presenta dificultades políticas y jurídicas que deben estudiarse en cada circunscripción. El plazo para registrar coaliciones electorales ya había terminado, de modo que cualquier coordinación tendría que ajustarse a la normativa electoral vigente.
Por ello, no puede darse por hecho que esta fórmula vaya a aplicarse ni que exista un acuerdo definitivo sobre ella. La decisión depende de los detalles legales y de la aceptación de ambas direcciones.
4. Puestos y responsabilidades en el Senado
La negociación también puede incluir compensaciones relacionadas con la organización de la Cámara: responsabilidades en la Mesa, presencia en comisiones o acuerdos sobre el funcionamiento parlamentario.
Estas opciones no sustituyen a los votos necesarios para alcanzar una mayoría cualificada, pero pueden formar parte de un pacto político más amplio.
La clave será determinar si PP y Vox consiguen un reparto que resulte aceptable para ambas organizaciones y que, al mismo tiempo, permita mejorar sus posibilidades electorales.
Las cuatro vías descritas proceden de informaciones sobre las conversaciones. No constituyen un acuerdo confirmado y pueden cambiar a medida que avance la negociación.
Feijóo marca el marco y Abascal exige discreción
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha confirmado públicamente que existen conversaciones y ha señalado la representación obtenida por cada partido como referencia para buscar puntos de encuentro.
Por su parte, Santiago Abascal ha evitado revelar detalles de las reuniones. El líder de Vox ha defendido que las formaciones comunicarán el resultado cuando exista una conclusión, en lugar de hacer públicas las diferencias durante la negociación.
La portavoz parlamentaria de Vox, Pepa Millán, también ha señalado que su partido no descarta fórmulas de entendimiento y que los plazos pueden agotarse antes de cerrar el acuerdo. Europa Press informó el 21 de octubre de que Vox mantenía abiertas distintas posibilidades y no tenía prisa por anunciar una solución.
Esta estrategia responde a una lógica negociadora: revelar cada propuesta puede dificultar el acuerdo, aumentar la presión de las bases y convertir cualquier concesión en un coste público para quien la acepta.
La discreción, sin embargo, no elimina las diferencias de fondo. PP y Vox deben decidir qué están dispuestos a ceder y qué garantías necesita cada uno para presentar el pacto como una operación beneficiosa ante sus votantes.
El precedente de la legislatura anterior
La composición del Senado saliente explica parte de la negociación. Según los datos oficiales publicados por la Cámara, el Grupo Popular contaba con una representación muy superior a la de Vox, que había accedido a la institución a través de senadores designados por parlamentos autonómicos.
La diferencia entre ambas formaciones es relevante porque una mayoría absoluta no basta para todos los nombramientos institucionales. La barrera de los tres quintos obliga a buscar apoyos adicionales o a coordinar previamente los votos.
PP y Vox también consideran que el Senado ha sido un escenario relevante para el control parlamentario del Gobierno durante la legislatura. La Cámara ha impulsado comisiones de investigación y ha servido como plataforma de fiscalización política, aunque sus competencias y decisiones están sujetas al marco constitucional.
La negociación actual pretende asegurar que esa capacidad de actuación no dependa únicamente del resultado que obtenga cada partido por separado.
La izquierda también mueve ficha
La negociación entre PP y Vox se produce después de que el PSOE y otras fuerzas de izquierda hayan explorado una coordinación de candidaturas al Senado.
El objetivo de esa estrategia es evitar que la fragmentación de sus votos favorezca al bloque rival en circunscripciones donde el sistema electoral premia la concentración de apoyos.
La coordinación de candidaturas no garantiza por sí sola una mayoría. El resultado dependerá de los votos que obtenga cada aspirante, de la distribución territorial del electorado y de la participación en las elecciones del 29 de noviembre de 2026.
En este escenario, PP y Vox se enfrentan a una decisión estratégica: competir por separado en todas las provincias o aceptar concesiones mutuas para aumentar sus opciones de representación conjunta.
El acuerdo también tendrá una dimensión política posterior a las elecciones. Una negociación exitosa podría facilitar futuras alianzas parlamentarias, pero no demostraría por sí misma que exista un pacto de gobierno nacional ni que ambos partidos vayan a compartir todas sus posiciones.
El plazo se agota y las direcciones evitan mostrar sus cartas
La presentación de candidaturas constituye el principal límite temporal de la negociación. Según Europa Press, el plazo para presentar candidaturas para los comicios del 29-N concluye el lunes 26 de octubre a las 00.00 horas.
Hasta entonces, ambas formaciones deben resolver las diferencias sobre las candidaturas y las posibles compensaciones. Una vez concluido el proceso, será más sencillo comprobar qué fórmula han elegido y en qué circunscripciones se materializa la coordinación.
La presión no procede únicamente del calendario. Los dos partidos saben que sus votantes esperan una estrategia que maximice sus posibilidades de representación. Si no hay acuerdo, cada formación conservará su autonomía, pero podría perder oportunidades en territorios donde la división del voto resulte determinante.
Si lo hay, tendrá que explicar con claridad qué cede cada partido, qué obtiene a cambio y cómo piensa traducir esa coordinación en una mayoría parlamentaria.
La prueba definitiva llegará en las urnas
El PP y Vox negocian con un objetivo concreto: reforzar su posición en el Senado y tratar de alcanzar una mayoría de tres quintos que les permita participar con mayor capacidad de decisión en futuros nombramientos institucionales.
El pacto, sin embargo, todavía debe concretarse. La retirada de candidaturas, la cesión de senadores autonómicos y el reparto de responsabilidades son alternativas que se han publicado como parte de las conversaciones, pero no se han anunciado como condiciones definitivas.
La elección del Senado dependerá de los votos y de la distribución territorial de los resultados. Ni la suma de las encuestas ni un acuerdo entre las direcciones garantiza alcanzar los 161 escaños.
La negociación de Tellado y Montse Lluis será, por tanto, una primera prueba de la capacidad de PP y Vox para coordinar sus intereses. La siguiente llegará el 29 de noviembre, cuando los electores decidan la composición de la Cámara Alta.


