La ruptura con Junts deja al Gobierno de Pedro Sánchez ante una votación decisiva sobre sus dos decretos de vivienda y vuelve a abrir el debate sobre la estabilidad de la legislatura.
Junts rompe con Sánchez y complica la votación de los decretos de vivienda
El Gobierno de Pedro Sánchez afronta este viernes, 2 de octubre de 2026, una de las votaciones parlamentarias más delicadas de la legislatura. El Congreso debe decidir si convalida o deroga los dos reales decretos-ley aprobados esta semana para modificar distintas reglas del mercado de la vivienda.
La situación se complicó especialmente después de que Junts confirmara su rechazo a ambos textos y exigiera al Ejecutivo retirar las normas para preparar una nueva propuesta. El PNV, por su parte, ha anunciado que respaldará el primer decreto, pero votará en contra del segundo.
El Pleno extraordinario está convocado a las 11:00 horas y someterá a votación el Real Decreto-ley 26/2026 y el Real Decreto-ley 27/2026. El propio Congreso ha confirmado oficialmente el contenido y el procedimiento de ambas iniciativas.
El resultado tendrá consecuencias inmediatas sobre unas medidas que ya han entrado en vigor, pero que necesitan la convalidación parlamentaria para mantenerse.
El PSOE afronta el riesgo de quedarse sin una mayoría parlamentaria estable
La votación llega en un momento especialmente sensible para el Ejecutivo. La información publicada por Libertad Digital apunta a que en sectores socialistas existe preocupación ante la posibilidad de que una derrota de los dos decretos acelere el debate sobre un adelanto de las elecciones generales.
No existe, sin embargo, una decisión pública de Moncloa que confirme una convocatoria electoral inmediata. De hecho, otras informaciones publicadas este viernes señalan que el Gobierno descarta por ahora utilizar la derrota parlamentaria como motivo para convocar elecciones.
Por tanto, conviene distinguir entre dos hechos diferentes: la pérdida de apoyos parlamentarios es una posibilidad política que preocupa dentro del PSOE, mientras que un adelanto electoral sigue siendo, a fecha de esta publicación, un escenario y no una decisión anunciada.
La legislatura tiene todavía margen temporal. Las próximas elecciones generales deben celebrarse, como muy tarde, en 2027, salvo que el presidente del Gobierno decida disolver antes las Cortes dentro de los límites constitucionales.
Dos decretos y una negociación parlamentaria al límite
El Ejecutivo decidió dividir su paquete de vivienda en dos normas.
El Real Decreto-ley 26/2026, publicado en el BOE el 30 de septiembre, incorpora medidas sobre alquileres, vivienda asequible, desahucios, fiscalidad, vivienda turística y parque público.
Entre sus principales medidas figuran:
- Prórrogas extraordinarias de hasta dos años para determinados contratos de vivienda habitual.
- Medidas de protección frente a determinados desahucios de personas vulnerables sin alternativa habitacional.
- Nuevas reglas para los alquileres temporales y por habitaciones.
- Limitaciones extraordinarias sobre determinadas adquisiciones de vivienda.
- Medidas fiscales relacionadas con IRPF, IVA, Impuesto sobre Sociedades e IBI.
- Actuaciones destinadas a incrementar el parque público de vivienda.
El segundo texto, el Real Decreto-ley 27/2026, modifica las reglas de continuidad de los contratos de arrendamiento de vivienda habitual.
La norma establece que, una vez cumplido el periodo mínimo legal —cinco años para determinados arrendadores y siete cuando el propietario sea una persona jurídica—, el contrato podrá prolongarse mediante sucesivas prórrogas salvo que alguna de las partes comunique su voluntad de no renovarlo en las condiciones establecidas. También amplía a seis meses el preaviso exigido al arrendador.
Además, cuando el propietario comunique válidamente su voluntad de no prorrogar el contrato, la norma establece con carácter general una indemnización mínima equivalente a doce mensualidades, aunque contempla excepciones.
La posición de Junts deja al Gobierno ante un escenario complicado
La decisión de Junts es uno de los elementos determinantes de la jornada.
La formación independentista catalana reclama que los textos sean retirados y sustituidos por una nueva propuesta. Su posición deja al Ejecutivo sin uno de los apoyos que necesita para construir una mayoría suficiente en el Congreso.
El Gobierno, sin embargo, decidió mantener la votación.
Fuentes del Ejecutivo defendieron que los grupos parlamentarios deben pronunciarse públicamente sobre las medidas. Pedro Sánchez también elevó la presión política sobre PP, Vox y Junts, a los que emplazó a posicionarse sobre el contenido de los decretos.
La estrategia tiene una doble dimensión. En términos parlamentarios, el objetivo es intentar conseguir los votos necesarios. En términos políticos, el PSOE puede utilizar el resultado para responsabilizar a la oposición y a sus antiguos socios de la eventual caída de unas medidas que presenta como destinadas a aliviar la situación de los inquilinos.
El PSOE ha defendido públicamente que el Gobierno ha hecho todo lo posible para alcanzar un acuerdo y que la responsabilidad final corresponde al Congreso.
La vivienda se convierte en el nuevo campo de batalla político
La votación trasciende el contenido jurídico de los dos decretos.
El problema de la vivienda se ha convertido en uno de los principales asuntos de la política española y enfrenta posiciones muy diferentes sobre alquileres, propiedad privada, vivienda pública, fiscalidad y regulación del mercado.
El Gobierno defiende que sus medidas pretenden reforzar la protección de los inquilinos y aumentar la oferta asequible. Los críticos de algunas de las medidas sostienen que determinadas restricciones pueden reducir los incentivos de los propietarios y terminar afectando a la oferta disponible.
En el caso concreto de Junts, su rechazo no significa simplemente una discrepancia sobre el relato político del Ejecutivo: la formación ha reclamado expresamente retirar los textos y elaborar una nueva regulación.
El debate, por tanto, se encuentra dividido entre dos cuestiones: cómo proteger a quienes tienen dificultades para acceder o conservar una vivienda y cómo conseguir que exista suficiente oferta en el mercado.
¿Qué ocurre si el Congreso tumba los decretos?
Si el Congreso no convalida un real decreto-ley, este pierde su vigencia conforme al procedimiento constitucional correspondiente, aunque deben tenerse en cuenta los efectos jurídicos producidos durante el periodo en que estuvo vigente.
La importancia de la votación reside precisamente en que ambas normas ya están desplegando efectos.
El primer decreto entró en vigor tras su publicación en el BOE y el segundo lo hizo el 2 de octubre de 2026, coincidiendo con la jornada parlamentaria.
Una derrota de los dos textos supondría además un revés político para el Gobierno. No implicaría automáticamente la convocatoria de elecciones, pero sí evidenciaría nuevamente las dificultades del Ejecutivo para construir mayorías parlamentarias estables.
Ese es el elemento que explica la inquietud dentro del PSOE señalada por Libertad Digital: la cuestión ya no sería únicamente aprobar dos normas de vivienda, sino demostrar que el Gobierno conserva capacidad para sacar adelante su agenda parlamentaria.
El precedente de los Presupuestos mantiene la presión sobre Sánchez
Hasta ahora, la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado aparecía como uno de los grandes indicadores de la capacidad del Ejecutivo para mantener la legislatura.
La ausencia de unas nuevas cuentas aprobadas durante buena parte de la legislatura ha convertido cada negociación parlamentaria en una prueba de supervivencia política.
La crisis de los decretos de vivienda introduce ahora otro elemento: un Gobierno puede permanecer formalmente en el poder sin disponer de una mayoría parlamentaria sólida, pero cada derrota dificulta la aprobación de nuevas iniciativas.
Por eso, la votación de este viernes tiene una dimensión que supera las propias medidas de vivienda.
El PSOE intenta convertir una posible derrota en un argumento electoral
La información publicada por Libertad Digital sostiene que dentro del PSOE algunos dirigentes contemplan la posibilidad de utilizar el resultado parlamentario para construir un discurso electoral alrededor de la vivienda. Según esta interpretación, una derrota permitiría al Gobierno presentar a sus adversarios como responsables de bloquear sus propuestas.
Ese planteamiento debe entenderse como una estrategia política atribuida a sectores socialistas, no como una decisión formal del Ejecutivo.
De hecho, Sánchez ha defendido públicamente los decretos como una respuesta a las dificultades de acceso a la vivienda y ha planteado el debate en términos de protección de los ciudadanos frente a la especulación.
La oposición, por su parte, puede utilizar una eventual derrota para cuestionar la capacidad del Ejecutivo para gobernar sin apoyos parlamentarios suficientes.
El resultado será, por tanto, relevante tanto para la política de vivienda como para el equilibrio de fuerzas de la legislatura.
Una votación que puede marcar el siguiente capítulo de la legislatura
El 2 de octubre de 2026 se presenta así como una jornada parlamentaria de especial importancia para Pedro Sánchez.
Los hechos confirmados son claros: Junts rechaza los dos decretos, el PNV rechaza el segundo, el Congreso vota ambas normas este viernes y el Gobierno ha decidido mantenerlas en el orden del día pese a la falta de consenso entre sus socios.
Lo que no está decidido es el siguiente paso político.
Una eventual derrota no obliga por sí sola a convocar elecciones. Pero sí puede aumentar la presión sobre un Ejecutivo que necesita reunir apoyos diversos para sacar adelante sus iniciativas.
La cuestión de fondo trasciende los dos decretos: ¿puede Pedro Sánchez mantener una legislatura estable si su mayoría parlamentaria continúa fragmentándose?
La respuesta dependerá de las votaciones que se produzcan a partir de ahora y de la capacidad del Gobierno para reconstruir acuerdos con sus socios.


