Stephen King comenzó a escribir la novela Carrie basado en dos chicas que conoció en su infancia, según han relatado obras sobre la génesis de este clásico de terror. Inicialmente, King escribió las primeras páginas pero las descartó, pues consideró que no podía reflejar bien la mente de una adolescente siendo hombre. Fue su esposa quien recuperó el manuscrito y le animó a continuar.
Inspiración real para un personaje ficticio
Las dos jóvenes que influyeron en el desarrollo del personaje titular de Carrie White tenían historias marcadas por dificultades sociales y familiares. La primera, identificada con el nombre ficticio Tina White para preservar su privacidad, sufrió burlas constantes en el colegio por vestir siempre con la misma ropa debido a su situación familiar complicada.
La segunda, Sandra Irving, vivía cerca de la familia de King y fue recordada por el autor debido a un enorme crucifijo en su casa, que impactó en su percepción del fanatismo religioso. Sandra murió por un ataque epiléptico, mientras que Tina falleció por suicidio tras una depresión posparto.
De vivencias personales a uno de sus mayores éxitos
Esta mezcla de circunstancias personales y sociales sirvió para construir la compleja relación entre Carrie y su madre, así como el ambiente de abuso y fanatismo que caracteriza la novela. Estos elementos, junto con la inclusión de aspectos sobrenaturales, consolidaron Carrie como una de las obras más reconocidas de Stephen King.


