El mercado laboral español afronta un problema paradójico: hay desempleo, pero también empresas que no encuentran profesionales con las competencias necesarias. La falta de técnicos ya es estructural y afecta especialmente a la construcción y la industria.
Los técnicos que España necesitará en 2027
España se encamina hacia 2027 con una paradoja laboral difícil de ignorar. Mientras persisten niveles relevantes de desempleo, numerosas empresas aseguran tener dificultades para cubrir determinados puestos por falta de candidatos, experiencia y competencias técnicas.
No se trata únicamente de una percepción empresarial. El Observatorio de las Ocupaciones del SEPE concluye en su informe de 2026 que los desajustes entre la oferta y la demanda tienen un componente estructural y que afectan especialmente a determinadas ocupaciones de la construcción, la industria, el transporte, la hostelería y la sanidad. Entre los perfiles que aparecen de forma recurrente figuran electricistas, fontaneros, soldadores y trabajadores industriales especializados.
Este escenario convierte a determinados oficios técnicos en una alternativa laboral especialmente relevante para los próximos años.
Entre los perfiles que aparecen con mejores perspectivas se encuentran:
- Electricistas.
- Técnicos de climatización y frigoristas.
- Instaladores de energías renovables.
- Técnicos de mantenimiento industrial y de edificios.
- Profesionales especializados en rehabilitación y eficiencia energética.
La selección procede del contenido publicado por 20minutos en colaboración con Expertia Formación, por lo que no debe interpretarse como un ranking oficial del SEPE. Sin embargo, varios de estos perfiles coinciden con las ocupaciones que los organismos públicos identifican como afectadas por dificultades de cobertura.
El problema no es solo el paro: España tiene un déficit de competencias
Uno de los principales errores al analizar el mercado laboral consiste en reducirlo todo a la tasa de desempleo.
El informe El ajuste de la oferta y la demanda de empleo 2026, elaborado por el Observatorio de las Ocupaciones del SEPE, señala que las dificultades para cubrir vacantes responden a una combinación de factores.
Entre los más importantes están:
- Insuficiencia de candidatos disponibles.
- Falta de experiencia profesional.
- Déficit de competencias técnicas.
- Condiciones laborales de determinados puestos.
- Problemas de movilidad geográfica.
- Envejecimiento y falta de relevo generacional.
El propio SEPE advierte de que estas dificultades persisten incluso en un contexto de crecimiento del empleo y niveles todavía elevados de desempleo.
La conclusión es relevante: el problema no consiste exclusivamente en crear más puestos de trabajo. También existe una cuestión de adecuación entre la formación disponible y las necesidades reales de las empresas.
1. Electricistas: una profesión impulsada por la electrificación
Los electricistas aparecen entre los perfiles técnicos con mejores perspectivas por una razón sencilla: cada vez hay más instalaciones que dependen de la electricidad y necesitan profesionales capaces de instalarlas, mantenerlas y repararlas.
La electrificación de edificios, el autoconsumo, los puntos de recarga para vehículos eléctricos, la automatización y la expansión de las energías renovables están ampliando el campo de trabajo.
El profesional ya no se limita a las instalaciones eléctricas tradicionales.
La evolución tecnológica exige conocimientos relacionados con:
- Instalaciones de baja tensión.
- Sistemas de protección.
- Automatización.
- Domótica.
- Puntos de recarga.
- Autoconsumo.
- Mantenimiento de instalaciones.
- Integración con sistemas renovables.
El SEPE incluye a los electricistas entre las ocupaciones que presentan dificultades de contratación de forma recurrente.
Esto convierte la formación profesional técnica en una vía especialmente relevante para quienes buscan incorporarse a sectores donde existe demanda empresarial.
2. Climatización y refrigeración: una demanda que va mucho más allá del aire acondicionado
Otro de los perfiles con perspectivas es el de técnico de climatización y frigorista.
La razón también está relacionada con la transformación energética de los edificios. La expansión de las bombas de calor, la aerotermia, la ventilación y los sistemas eficientes de climatización requiere profesionales capaces de instalar, mantener y reparar estas tecnologías.
El frío y la climatización tienen además una importancia que va mucho más allá de las viviendas.
Supermercados, hospitales, industrias alimentarias, centros logísticos, instalaciones farmacéuticas y grandes edificios dependen de sistemas de refrigeración que deben funcionar de manera continua.
Los datos oficiales del SEPE permiten poner cifras al fenómeno. En 2025 se comunicaron 2 846 contratos para 1 528 personas demandantes de empleo con la titulación de Técnico en Instalaciones Frigoríficas y de Climatización.
Además, entre las ocupaciones asociadas a esta titulación se registraron 132 contratos de mecánicos-instaladores de refrigeración y climatización, un 16,81 % más que el año anterior.
El dato muestra una demanda concreta, aunque debe interpretarse correctamente: los contratos registrados no equivalen al número total de empleos disponibles ni permiten afirmar por sí solos que exista escasez absoluta de trabajadores en todo el territorio.
3. Instaladores de energías renovables
La expansión de la energía solar y del autoconsumo ha creado otro nicho para los profesionales técnicos.
Los instaladores fotovoltaicos necesitan combinar conocimientos eléctricos con capacidades de montaje, puesta en marcha, mantenimiento y diagnóstico de averías.
La ventaja de esta especialización es que puede complementar otros perfiles.
Un electricista que se especializa en instalaciones fotovoltaicas, por ejemplo, amplía el número de trabajos que puede desempeñar.
La transición energética también genera necesidades en otros ámbitos: almacenamiento, gestión de instalaciones, mantenimiento de sistemas y eficiencia energética.
El crecimiento de estas actividades está relacionado con inversiones públicas y privadas destinadas a mejorar el consumo energético.
En diciembre de 2025, el Ministerio para la Transición Ecológica informó de un reparto de 500 millones de euros del Fondo Nacional de Eficiencia Energética: 300 millones para actuaciones de eficiencia y ahorro en la industria y 200 millones para rehabilitación de edificios del sector terciario.
La inversión no garantiza automáticamente un empleo concreto, pero sí ayuda a explicar por qué aumentan las necesidades de profesionales capaces de ejecutar y mantener instalaciones energéticas.
4. Mantenimiento industrial y de edificios
Hay otro grupo de profesionales menos visible para el gran público, pero fundamental para el funcionamiento de la economía: los técnicos de mantenimiento.
Una fábrica puede disponer de maquinaria avanzada, pero necesita trabajadores capaces de mantenerla operativa.
Lo mismo ocurre con hospitales, centros logísticos, supermercados, edificios de oficinas, almacenes y grandes instalaciones.
El mantenimiento puede abarcar:
- Electricidad.
- Mecánica.
- Hidráulica.
- Neumática.
- Automatización.
- Refrigeración.
- Sistemas de control.
- Robótica industrial.
La progresiva automatización no elimina necesariamente este tipo de empleo. En muchos casos modifica sus competencias y aumenta la necesidad de trabajadores capaces de diagnosticar averías y trabajar con maquinaria cada vez más sofisticada.
El propio SEPE señala que las mayores dificultades de contratación se concentran, entre otros ámbitos, en industria y construcción, y que determinados perfiles industriales especializados presentan problemas recurrentes de cobertura.
5. Profesionales de rehabilitación y eficiencia energética
El quinto gran ámbito está relacionado con la rehabilitación de edificios y la eficiencia energética.
España necesita adaptar una parte importante de su parque inmobiliario a nuevas exigencias de consumo energético y confort.
Eso genera trabajo para profesionales de diferentes especialidades: calefacción, fontanería, electricidad, climatización, ventilación y automatización.
El Ministerio para la Transición Ecológica mantiene además programas específicos destinados a mejorar la eficiencia energética de edificios públicos y privados.
En junio de 2026, el MITECO anunció 168 millones de euros para actuaciones de climatización, rehabilitación y ahorro energético en hospitales, centros de salud y otros edificios sanitarios públicos. El programa incluye mejoras de envolvente térmica, iluminación, energías renovables para climatización y agua caliente sanitaria, además de sistemas de automatización y control.
Este tipo de inversiones necesita profesionales capaces de ejecutar técnicamente los proyectos.
La Formación Profesional gana peso frente a la obsesión por la universidad
El debate sobre el empleo en España suele centrarse en las titulaciones universitarias, pero la evolución del mercado laboral está poniendo de relieve otra realidad.
No todas las oportunidades laborales requieren una carrera universitaria.
Hay puestos técnicos para los que resultan determinantes una buena Formación Profesional, certificaciones específicas, experiencia práctica y habilitaciones profesionales.
El propio SEPE señala que una de las claves para reducir los desajustes es mejorar la adecuación entre formación y necesidades empresariales, además de reforzar la intermediación laboral y orientar las actuaciones hacia las ocupaciones y territorios con mayores dificultades de cobertura.
Esto abre una oportunidad especialmente interesante para los jóvenes que buscan incorporarse al mercado laboral sin realizar necesariamente un itinerario universitario.
También para trabajadores que necesitan reconvertirse profesionalmente.
La edad se convierte en otro problema para las empresas
La falta de relevo generacional es uno de los elementos que aparece en el diagnóstico oficial.
El SEPE identifica el envejecimiento de la población activa y las dificultades de relevo como factores que agravan los problemas de cobertura en determinadas ocupaciones.
En los oficios técnicos este fenómeno puede ser especialmente importante porque una parte de los conocimientos profesionales se adquiere mediante experiencia práctica.
Cuando un trabajador veterano abandona su actividad sin que exista una generación preparada para sustituirlo, la empresa pierde algo más que una persona: pierde experiencia acumulada y conocimiento técnico.
El relevo generacional, por tanto, se convierte en una cuestión económica.
Formación práctica y certificaciones: la otra cara de la empleabilidad
El contenido de 20minutos destaca precisamente la formación práctica como una de las vías para responder a estas necesidades.
Expertia Formación afirma que sus programas combinan teoría y práctica y que preparan a los alumnos para obtener determinadas certificaciones y carnés profesionales. También asegura contar con una bolsa de empleo y orientación laboral.
Al tratarse de contenido de marca, estas afirmaciones corresponden a la empresa y deben diferenciarse de los datos oficiales del mercado laboral.
La cuestión de fondo, sin embargo, sí está respaldada por el SEPE: las competencias técnicas insuficientes son uno de los principales motivos de las dificultades de contratación.
Madrid y Valencia, dos ejemplos de la expansión de la formación técnica
El contenido original señala que Expertia Formación dispone de un centro homologado en Madrid de más de 1 000 metros cuadrados y prepara una nueva sede en Valencia de 1 500 metros cuadrados.
La empresa asegura que en septiembre contaba con alrededor de 2 000 alumnos, cerca de la mitad menores de 35 años y aproximadamente uno de cada cinco con edades comprendidas entre 18 y 24 años. Estas cifras son datos proporcionados por la propia compañía y no constituyen una estadística oficial del sistema educativo.
Más allá de este caso concreto, la tendencia hacia una formación más vinculada al mercado laboral es coherente con el diagnóstico del SEPE.
El reto para España será conectar formación y empleo
La cuestión que plantea este escenario es más profunda que elegir qué oficio estudiar.
España necesita reducir la distancia entre lo que se enseña y lo que las empresas necesitan.
El problema tiene varias dimensiones. Por un lado, las empresas necesitan trabajadores con competencias concretas. Por otro, los trabajadores necesitan empleos con condiciones suficientemente atractivas para que exista oferta de candidatos.
El propio SEPE advierte de que las dificultades de cobertura no tienen una única causa. Además de la formación y la experiencia, influyen las condiciones laborales, la movilidad geográfica, la disponibilidad de candidatos y el envejecimiento.
Por eso, formar más técnicos es una parte de la solución, pero no necesariamente toda la solución.
Cinco profesiones para mirar hacia 2027
Los datos disponibles permiten identificar cinco grandes áreas de oportunidad:
| Perfil | Principal motor de demanda |
|---|---|
| Electricistas | Electrificación, autoconsumo, automatización y recarga |
| Climatización y frigoristas | Aerotermia, bombas de calor, eficiencia y mantenimiento |
| Instaladores renovables | Fotovoltaica, autoconsumo y transición energética |
| Mantenimiento industrial | Automatización, industria y mantenimiento de instalaciones |
| Rehabilitación energética | Renovación de edificios y eficiencia energética |
No significa que todos estos empleos vayan a crecer de manera uniforme en todas las provincias ni que cualquier persona que obtenga una titulación tenga garantizado un puesto.
Significa que las necesidades de cualificación técnica están aumentando en sectores concretos, y que los organismos públicos identifican un desajuste persistente entre las capacidades disponibles y las que necesitan las empresas.
El mercado laboral español afronta un cambio de modelo
La gran cuestión de cara a 2027 no será solamente cuántos puestos de trabajo crea España.
Será también quién está preparado para ocuparlos.
La fotografía que ofrecen los datos oficiales es clara: existen vacantes difíciles de cubrir mientras continúa habiendo desempleo. El SEPE atribuye esta paradoja a un conjunto de factores en el que destacan la falta de candidatos, la experiencia y las competencias técnicas.
En ese contexto, los oficios técnicos pueden ganar protagonismo.
Electricistas, frigoristas, instaladores de renovables, especialistas en mantenimiento y profesionales de rehabilitación energética están llamados a desempeñar un papel importante en una economía que afronta simultáneamente electrificación, transición energética, automatización y renovación de edificios.
La conclusión para quien esté pensando en su futuro profesional es sencilla: la Formación Profesional y la especialización técnica ya no son una segunda opción frente a la universidad. Para determinados sectores, pueden ser precisamente la formación que el mercado está buscando.


