Apenas siete meses después de la reaparición de la enfermedad de Newcastle en España, se han sacrificado aproximadamente 2 millones de aves debido a casi 40 focos detectados en el país. La mayoría de estos focos se concentran en la comunidad de Castilla y León, que registra 24 de los 34 brotes totales y casi el 84 % de las aves sacrificadas a nivel nacional.
Esta enfermedad viral afecta principalmente a las aves de corral y puede manifestarse desde síntomas leves como problemas respiratorios y disminución en la producción de huevos hasta cuadros graves con alta mortalidad en explotaciones no vacunadas. El virus se transmite a través del aire, agua, excrementos y objetos o personas en contacto con las granjas infectadas.
Como medida sanitaria, el sacrificio obligatorio de las aves en las explotaciones afectadas busca controlar la dispersión del virus. Además, se aplican restricciones al movimiento de animales y productos avícolas y se exigen procesos de limpieza y desinfección. A pesar de esta crisis en el sector, la enfermedad no representa un riesgo para la salud humana.
El brote inicial en Castilla y León comenzó en Valladolid y se ha extendido a provincias como Segovia, Ávila, Salamanca y Zamora. La Junta de Castilla y León ha declarado el estado de emergencia y ha asignado una partida presupuestaria inicial de 1,5 millones de euros para cubrir los costes relacionados con el sacrificio, la retirada y la limpieza de las granjas afectadas.
La mayoría de las explotaciones afectadas corresponden a pollos de engorde, representando cerca del 58 % de las aves sacrificadas, aunque también se han visto afectadas granjas de gallinas ponedoras, lo que genera preocupación sobre la oferta de huevos en el mercado.
Ante la expansión rápida del virus, Castilla y León implementará desde el 1 de septiembre la vacunación obligatoria en todas las explotaciones comerciales de producción y reproducción, exigiendo al menos dos dosis por ave. Sin embargo, la vacunación no garantiza protección total, ya que algunos focos se han detectado en granjas vacunadas, aunque esta medida reduce la gravedad y la propagación del virus.


