Las redes criminales de ciberdelincuencia han incrementado la captación de menores y adultos jóvenes para actividades delictivas relacionadas con la informática. Estas redes utilizan plataformas como redes sociales, videojuegos y aplicaciones de mensajería, entre ellas Telegram y Discord, para establecer contacto.
Fases de captación
El proceso de captación se divide en cuatro fases. Primero, los delincuentes identifican a jóvenes con habilidades informáticas y perfiles vulnerables, basándose en sus gustos y necesidades. Luego establecen una relación que puede iniciarse mediante simpatía o asistencia para obtener recompensas en videojuegos.
La tercera fase consiste en poner a prueba a los jóvenes con retos o tareas de programación e intrusiones informáticas. Finalmente, se profundiza el compromiso mediante ofertas de ganancias en criptomonedas y la persuasión con símbolos de estatus como el lujo.
Implicaciones y casos recientes
Estos menores no solo realizan tareas técnicas: también desempeñan funciones de comunicación en sus idiomas nativos para llamadas de extorsión o negociación de rescates, lo que les convierte en parte de redes internacionales de ransomware, programas que bloquean el acceso a datos bajo demanda de un pago para liberarlos.
Por ejemplo, en España, un adolescente de 16 años de nacionalidad rumana residente en Alicante fue identificado como presunto responsable principal de un grupo internacional de ransomware con cerca de mil ataques en todo el mundo. La operación policial transnacional KillSwitch, realizada el 30 de septiembre, llevó a esta detención tras años de investigación.
La criminalidad informática representa ya alrededor del 20 % de la delincuencia total en España, con mayor incidencia en Andalucía, Cataluña y Madrid. Esta problemática representa un reto dado que las actividades ilícitas de los menores suelen pasar desapercibidas para las familias y cuerpos de seguridad.
Iniciativas y recomendaciones
En respuesta, el Proyecto COMPASS, iniciado en 2025, coordina esfuerzos internacionales para combatir organizaciones como «The Com» en sus tres vertientes principales: intrusiones informáticas, delitos violentos y explotación de menores.
Se recomienda a familiares y educadores estar atentos a síntomas como aumento inexplicado de bienes materiales, cambios en hábitos sociales y horarios nocturnos para detectar a tiempo posibles riesgos de involucramiento en ciberdelincuencia.


