Perfiles de X ubicados en Francia, Ecuador y Uruguay difundieron mensajes de represalia tras los saqueos del 24 de octubre. La investigación distingue estas cuentas de la red que organizó los altercados.
Los disturbios de Barcelona no terminaron cuando los saqueadores abandonaron las calles. Después de los ataques a comercios, los enfrentamientos con los Mossos d’Esquadra y los daños al mobiliario urbano, las redes sociales se convirtieron en un nuevo escenario de tensión. Esta vez, con mensajes que reclamaban represalias contra inmigrantes y llamamientos a tomarse la justicia por la mano.
Un análisis de la empresa de inteligencia digital Golden Owl, elaborado a partir de más de 10 000 elementos recopilados en siete plataformas, ha identificado cuentas de X cuyos registros de transparencia las sitúan en Francia, Ecuador y Uruguay. Algunos de sus mensajes reclamaban perseguir a inmigrantes y vinculaban los saqueos con determinadas nacionalidades, pese a que no se había establecido ninguna relación entre el origen de los participantes y los actos vandálicos.
Los investigadores han detectado expresiones como «a por ellos», «a cazar» y «remigración», además de publicaciones que reclamaban la intervención del Ejército contra supuestos enemigos internos.
El fenómeno plantea una doble amenaza: por un lado, la violencia y el vandalismo protagonizados durante los disturbios; por otro, la aparición de mensajes que pueden alimentar represalias contra personas que no tienen ninguna relación demostrada con los delitos.
La investigación distingue dos fenómenos diferentes: la red anónima que impulsó las convocatorias de Barcelona y las cuentas que posteriormente difundieron mensajes de venganza contra inmigrantes. Por ahora, no se ha acreditado que ambas estructuras estuvieran coordinadas.
Cuentas de Francia, Ecuador y Uruguay difundieron mensajes de represalia
El informe de Golden Owl examina publicaciones difundidas después de los disturbios del sábado 24 de octubre. Los mensajes analizados no se limitaban a expresar indignación por los saqueos o reclamar más seguridad. Algunos contenían llamamientos explícitos a atacar a inmigrantes y a organizar acciones violentas.
Entre los textos identificados figuraban consignas contra ciudadanos marroquíes y mensajes que reclamaban expulsar a extranjeros de las calles españolas.
Otros iban más allá y pedían sacar al Ejército y disparar contra supuestos objetivos.
Los registros de transparencia de X situaban tres de las cuentas examinadas en Francia, Ecuador y Uruguay. Otros perfiles presentaban cambios de identidad poco habituales o características propias de cuentas creadas para operar durante un periodo limitado.
Este dato requiere una precisión importante: la ubicación que aparece en los registros de una plataforma no demuestra necesariamente la nacionalidad, la identidad real ni el lugar físico desde el que se publicó cada mensaje. Tampoco acredita que exista una organización extranjera detrás de las cuentas.
Lo que sí documenta el análisis es la difusión de mensajes violentos desde perfiles cuya localización declarada o registrada se encontraba fuera de España.
La empresa advierte de que estas publicaciones pueden incrementar el riesgo de enfrentamientos entre grupos enfrentados, especialmente cuando se producen nuevas convocatorias en las mismas ciudades donde ya se han registrado episodios de violencia.
Los disturbios de Barcelona dejaron 128 detenidos y una treintena de comercios saqueados
El origen de esta nueva tensión está en los graves incidentes registrados el 24 de octubre en Barcelona.
La convocatoria se difundió a través de redes sociales bajo la denominación de Blocus, una marca que agrupaba perfiles anónimos y canales de mensajería vinculados a movilizaciones juveniles.
Lo que inicialmente se presentó como una protesta inspirada en las movilizaciones estudiantiles francesas terminó derivando en episodios de vandalismo, saqueos y enfrentamientos con la Policía autonómica.
El balance recogido por La Razón cifra en 128 los detenidos, de los cuales 72 eran menores de edad. También se contabilizaron alrededor de 30 establecimientos comerciales saqueados.
Los incidentes afectaron al centro de Barcelona y dejaron una imagen de calles alteradas, escaparates destrozados y comerciantes afectados por los robos.
RTVE informó de que los disturbios incluyeron daños a establecimientos, incendios de mobiliario urbano y vehículos, además de 14 agentes heridos, algunos de ellos de gravedad.
La magnitud de los acontecimientos sorprendió por la rapidez con la que se había difundido la convocatoria y por la presencia de numerosos jóvenes, incluidos menores de edad.
La investigación policial trata de determinar quién estaba detrás de las cuentas que promovieron la movilización, quién coordinó los grupos de mensajería y qué relación existió entre los convocantes y quienes participaron directamente en los saqueos.
Blocus: una red anónima que utilizó TikTok, Telegram y WhatsApp
Los investigadores han identificado un sistema de difusión que combinaba plataformas abiertas y grupos privados.
La estrategia consistía en utilizar perfiles de TikTok e Instagram para atraer participantes y trasladar posteriormente parte de la organización a canales de WhatsApp y Telegram.
Según el análisis de Golden Owl, los primeros perfiles vinculados a la marca Blocus aparecieron en Madrid a comienzos de octubre. Después se produjo una nueva actividad en Barcelona, especialmente entre los días 18 y 20 de octubre, coincidiendo con la preparación de la convocatoria del día 24.
Los vídeos publicados incluían carteles de estética llamativa, algunos generados mediante inteligencia artificial, y códigos QR que facilitaban el acceso a grupos de mensajería.
En esos canales se compartían instrucciones y mensajes relacionados con la convocatoria. Algunos contenidos difundían recomendaciones para acudir con el rostro cubierto y otros alentaban el vandalismo y los saqueos.
La investigación de Golden Owl examinó más de 10 000 elementos digitales distribuidos en siete plataformas. El análisis permitió reconstruir parte de la evolución de los perfiles, las publicaciones y los grupos utilizados para captar participantes.
El informe describe Blocus como una marca digital articulada mediante cuentas de corta duración y grupos privados, no como una organización tradicional con una estructura pública, portavoces identificados y afiliados conocidos.
Esta forma de operar dificulta la identificación de los responsables. Las cuentas pueden desaparecer, cambiar de nombre o ser sustituidas por otras antes de que las autoridades consigan reconstruir su actividad.
Los mensajes contra inmigrantes no procedían necesariamente de los organizadores
Uno de los elementos más importantes del informe es la separación entre quienes promovieron los disturbios y quienes difundieron mensajes de represalia después de los saqueos.
Golden Owl no encontró elementos que acrediten una coordinación operativa entre la red Blocus y las cuentas que llamaban a perseguir inmigrantes.
La diferencia es fundamental para entender lo ocurrido.
Los primeros perfiles impulsaron convocatorias que desembocaron en actos vandálicos. Los segundos aprovecharon la indignación generada por los saqueos para difundir mensajes de carácter xenófobo y promover represalias.
La empresa identifica publicaciones de ambas dinámicas, pero no establece que formen parte de una misma estructura.
Tampoco se ha demostrado que los responsables de las cuentas situadas en Francia, Ecuador o Uruguay dirigieran los disturbios de Barcelona.
El informe de Golden Owl, por tanto, no permite concluir que existiera una operación extranjera detrás de los saqueos ni que las cuentas de represalia hubieran participado en su organización.
Esta distinción es especialmente relevante porque atribuir los delitos a una nacionalidad concreta sin pruebas puede alimentar nuevas tensiones y extender la responsabilidad de unos individuos al conjunto de una comunidad.
La investigación debe identificar a los autores materiales de los robos y a quienes los promovieron, sin sustituir las pruebas por generalizaciones.
Los Mossos piden cooperación policial para identificar a los responsables
La investigación de los disturbios continúa abierta. Los Mossos d’Esquadra han solicitado apoyo a otros cuerpos policiales europeos y a organismos especializados para intentar identificar a los responsables de las cuentas y los canales utilizados.
Entre los organismos mencionados figuran el Centro Criptológico Nacional (CCN) y el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO).
La colaboración resulta necesaria porque las plataformas digitales operan internacionalmente y los responsables pueden encontrarse en jurisdicciones distintas de aquella en la que se produjeron los delitos.
Los investigadores se enfrentan a varios obstáculos:
- Anonimato: los perfiles no muestran necesariamente la identidad de sus administradores.
- Cuentas efímeras: algunos usuarios cambian de nombre o eliminan sus publicaciones después de difundir las convocatorias.
- Grupos privados: parte de la coordinación se realiza en espacios de mensajería con acceso restringido.
- Actividad internacional: las cuentas pueden estar registradas o gestionadas desde distintos países.
- Dificultades de atribución: participar en un grupo o compartir un mensaje no demuestra por sí solo que una persona haya organizado o cometido un delito.
La identificación de los responsables requiere preservar las pruebas digitales y obtener, cuando proceda, la información necesaria mediante los cauces legales correspondientes.
La Policía vigila nuevas convocatorias para Halloween
La preocupación de las autoridades no se limita a esclarecer lo ocurrido el 24 de octubre. Los investigadores también siguen la difusión de nuevas convocatorias que podrían desembocar en episodios de violencia durante el fin de semana de Halloween.
Las fechas señaladas en los análisis policiales y de inteligencia digital incluyen el 31 de octubre y otras convocatorias posteriores.
Entre las localidades que han aparecido en los mensajes examinados figuran Barcelona, Madrid, Algeciras y San Pedro de Alcántara, además de otras ciudades españolas.
El informe de Golden Owl identifica actividad relacionada con la marca Blocus en distintas comunidades autónomas. Su análisis apunta a una expansión de las convocatorias y a la utilización de diferentes perfiles para difundir mensajes dirigidos a públicos locales.
EFE Verifica también ha documentado decenas de cuentas de TikTok, Telegram y WhatsApp que difundían llamamientos a concentraciones y disturbios para el 31 de octubre en varias ciudades.
La Policía mantiene la vigilancia sobre las publicaciones y los grupos que puedan estar promoviendo actos violentos.
La aparición de mensajes de represalia contra inmigrantes añade un riesgo adicional: que los incidentes no se limiten a enfrentamientos entre manifestantes y agentes, sino que se produzcan ataques entre grupos con motivaciones diferentes.
Las convocatorias difundidas en redes no significan necesariamente que todos los actos anunciados vayan a celebrarse. Tampoco demuestran que todas las cuentas que las comparten formen parte de una organización común.
TikTok y Telegram, bajo presión por la difusión de violencia
La utilización de las redes sociales para captar participantes y organizar concentraciones ha vuelto a situar a las plataformas digitales en el centro del debate.
TikTok anunció medidas adicionales después de los disturbios de Barcelona. Entre ellas figuraban el refuerzo de la moderación, la detección proactiva de contenidos contrarios a sus normas y la eliminación de publicaciones que promovieran la violencia.
La compañía también aseguró que actuaría contra las cuentas que difundieran contenidos infractores.
Telegram, por su parte, prohíbe en sus condiciones de uso los llamamientos a la violencia y los daños a la propiedad.
Sin embargo, la eliminación de perfiles no siempre permite detener la actividad. Los responsables pueden crear nuevas cuentas, cambiar de denominación o trasladar las conversaciones a otros canales.
El problema va más allá de una plataforma concreta: la combinación de vídeos virales, códigos QR y grupos privados permite que una convocatoria se extienda rápidamente y que parte de su organización quede fuera de la exposición pública.
Las autoridades necesitan herramientas para investigar los delitos digitales sin confundir la libertad de expresión y reunión con la promoción de actos violentos.
La seguridad pública no puede quedar en manos de grupos anónimos
Los acontecimientos de Barcelona reflejan una doble preocupación para las instituciones.
La primera es la capacidad de grupos anónimos para convocar movilizaciones que terminan en saqueos y enfrentamientos. La segunda es el aprovechamiento de esos sucesos por perfiles que promueven represalias contra colectivos enteros.
Los comerciantes afectados necesitan protección y los responsables de los robos deben responder ante la Justicia. Los agentes heridos y las personas perjudicadas por los disturbios también merecen que se esclarezcan los hechos.
Pero la respuesta no puede consistir en trasladar la responsabilidad de los delincuentes a personas que comparten nacionalidad, origen o religión con algunos de los participantes.
Los mensajes que reclaman «cazar» inmigrantes representan una escalada peligrosa. No son una respuesta legítima a los saqueos y pueden generar nuevos delitos.
Al mismo tiempo, las autoridades deben explicar cómo se permitió que una convocatoria difundida durante días en redes sociales desembocara en una noche de violencia con decenas de establecimientos afectados y más de un centenar de detenidos.
La investigación tendrá que separar responsabilidades: quién convocó, quién organizó, quién saqueó, quién agredió a los agentes y quién difundió posteriormente amenazas contra inmigrantes.
Barcelona necesita recuperar la seguridad y evitar que la violencia se convierta en una espiral de represalias. La respuesta debe ser firme contra los delitos, pero también rigurosa con las pruebas y respetuosa con los derechos de quienes no han participado en ellos.


