La Lista Estudiantil logró 140 escaños y una mayoría absoluta en las elecciones del 25 de octubre. Su reto ahora es reformar los medios, la justicia y la policía tras más de una década de dominio del Partido Progresista Serbio.
Serbia ha entrado en una nueva etapa política después de que el movimiento estudiantil derrotara electoralmente al bloque de Aleksandar Vučić, poniendo fin a más de una década de hegemonía del Partido Progresista Serbio (SNS).
La victoria de la Lista Estudiantil en las elecciones parlamentarias del 25 de octubre ha abierto una oportunidad para modificar el funcionamiento de las instituciones serbias. Sus representantes pretenden impulsar reformas en la justicia, los medios de comunicación y las fuerzas policiales, ámbitos que el movimiento y organizaciones opositoras consideran afectados por años de influencia política.
Pero el resultado electoral es solo el comienzo. Desmontar una estructura de poder consolidada durante 14 años exige mucho más que ganar las urnas: será necesario transformar las instituciones, garantizar su independencia y evitar que el cambio de Gobierno termine reproduciendo los mismos mecanismos de concentración de poder que los estudiantes denuncian.
La dimensión del desafío queda reflejada en la propia naturaleza del movimiento. La Lista Estudiantil surgió de las protestas universitarias y ha construido su candidatura mediante asambleas y procesos colectivos, sin adoptar la estructura tradicional de un partido dirigido por un líder único.
La Lista Estudiantil consigue una mayoría absoluta en Serbia
La victoria electoral del 25 de octubre ha supuesto un vuelco en la política serbia. Según los resultados preliminares de la Comisión Electoral de la República, la Lista Estudiantil obtuvo el 52,71 % de los votos y 140 escaños en una Asamblea Nacional de 250 diputados.
La candidatura encabezada por el bloque de Vučić, Aleksandar Vučić–Serbia Unida, consiguió el 39,17 % de los votos y 104 escaños.
El resultado concede al movimiento estudiantil una mayoría absoluta, ya que el Parlamento serbio necesita 126 diputados para sostener un Gobierno. La victoria supera las previsiones iniciales y deja al antiguo bloque gobernante en una posición de oposición parlamentaria.
Vučić reconoció la derrota electoral la misma noche de los comicios. La victoria estudiantil representa el mayor desafío político que ha afrontado desde que su partido consolidó el control del poder en Serbia.
Sin embargo, la mayoría parlamentaria no garantiza automáticamente el control de todas las instituciones estatales. La transición deberá desarrollarse conforme a los procedimientos constitucionales y administrativos, mientras los antiguos responsables políticos mantienen todavía presencia en diferentes estructuras de poder.
Ilija Srdanović y un movimiento que evita el liderazgo tradicional
La Lista Estudiantil ha sorprendido también por su organización interna. En lugar de constituirse como un partido convencional, el movimiento surgido de las protestas universitarias ha recurrido a asambleas y procesos colectivos para seleccionar a sus candidatos.
Ilija Srdanović, que encabeza la lista electoral, se ha convertido en una de las figuras visibles de la victoria, aunque el movimiento ha insistido en que no funciona alrededor de un líder único.
La candidatura reúne a profesionales de diferentes ámbitos, entre ellos médicos, académicos, empresarios, artistas y activistas. Los estudiantes seleccionaron a los candidatos mediante procesos deliberativos y excluyeron de la lista a miembros de su propio movimiento, según la información publicada por medios internacionales.
Esta estructura pretende evitar la concentración de poder y mantener el control colectivo sobre las decisiones políticas.
El modelo plantea una incógnita importante: cómo trasladar una organización basada en asambleas y consenso a la gestión cotidiana de un Gobierno nacional.
Una cosa es coordinar una movilización ciudadana y otra dirigir ministerios, negociar presupuestos, aprobar leyes y mantener una mayoría parlamentaria durante toda una legislatura.
El origen de la protesta: la tragedia ferroviaria de Novi Sad
El movimiento estudiantil no nació exclusivamente de una disputa electoral. Su origen se encuentra en las protestas desencadenadas tras el derrumbe de una marquesina en la estación ferroviaria de Novi Sad, el 1 de noviembre de 2024.
El accidente causó 16 muertos y provocó una profunda indignación social. Los estudiantes comenzaron a reclamar responsabilidades, transparencia y una investigación sobre las circunstancias que rodearon la tragedia.
Las movilizaciones se extendieron por universidades y ciudades de Serbia. Durante meses, los estudiantes organizaron bloqueos, asambleas y protestas que cuestionaban la corrupción y el funcionamiento de las instituciones públicas.
La crisis ferroviaria se convirtió así en un símbolo de las demandas de rendición de cuentas. Para los manifestantes, el accidente reflejaba problemas más amplios relacionados con la gestión pública, la transparencia y la responsabilidad de los dirigentes.
La protesta terminó evolucionando hacia una alternativa política capaz de competir electoralmente contra el partido que llevaba años dominando el país.
Justicia, medios y policía: el núcleo de las reformas
El movimiento estudiantil pretende abordar tres áreas consideradas esenciales para transformar el sistema político serbio.
La independencia judicial
La reforma de la justicia constituye uno de los principales objetivos de la Lista Estudiantil.
El movimiento reclama que los tribunales y la Fiscalía puedan actuar sin presiones políticas y que las investigaciones sobre corrupción no dependan de la posición de los acusados dentro del poder.
La independencia judicial es especialmente relevante en un país donde las protestas de los últimos años han estado acompañadas de denuncias sobre corrupción, abuso de poder y falta de transparencia.
Los estudiantes quieren que las instituciones judiciales puedan investigar posibles irregularidades sin interferencias. Sin embargo, la independencia de la justicia no se consigue únicamente cambiando a sus responsables: también requiere garantías legales, procedimientos transparentes y protección frente a presiones políticas.
La libertad de los medios de comunicación
La transformación de los medios constituye otro de los grandes desafíos.
Los críticos de Vučić han denunciado durante años la influencia política sobre parte del panorama mediático serbio y las dificultades para desarrollar un debate público equilibrado.
La Lista Estudiantil pretende impulsar un entorno informativo más plural y garantizar que los medios puedan ejercer su función sin presiones gubernamentales.
La reforma deberá abordar cuestiones como la independencia editorial, la transparencia de la propiedad de los medios y las condiciones para que periodistas y medios críticos puedan trabajar sin intimidaciones.
No obstante, la pluralidad informativa no puede depender de que los medios sustituyan una influencia política por otra. La transformación requerirá garantías para todas las posiciones, incluidos los medios que apoyaron al anterior Gobierno.
La policía y el uso del poder estatal
La policía también ocupa un lugar central en las demandas del movimiento.
Durante las protestas estudiantiles, organizaciones opositoras y activistas denunciaron actuaciones policiales que consideraban desproporcionadas o políticamente condicionadas.
La Lista Estudiantil quiere revisar el funcionamiento de las fuerzas de seguridad y reforzar su independencia respecto de los partidos políticos.
El objetivo declarado es que la policía actúe conforme a la ley y proteja a los ciudadanos sin convertirse en un instrumento de presión política.
La reforma, sin embargo, deberá equilibrar la rendición de cuentas con la continuidad operativa de las fuerzas de seguridad. Una transformación institucional duradera exige controles legales, supervisión independiente y garantías para los derechos de los ciudadanos.
El desafío de desmontar un sistema de poder consolidado
El movimiento estudiantil se enfrenta ahora a una tarea mucho más compleja que la campaña electoral.
Vučić y su entorno político han dominado la escena serbia durante más de una década. El SNS ha mantenido una amplia presencia en la administración, las instituciones y diferentes estructuras de poder.
La victoria electoral permite a los estudiantes iniciar un proceso de transformación, pero no elimina automáticamente las redes políticas y administrativas construidas durante esos años.
El reto consiste en reformar el sistema sin provocar una parálisis institucional ni sustituir a los antiguos responsables por una nueva estructura de control partidista.
La transición también deberá abordar posibles irregularidades y responsabilidades, siempre mediante procedimientos legales y respetando las garantías de los investigados.
La prueba de fuego será demostrar que el cambio político se traduce en instituciones más independientes, no simplemente en una nueva distribución de cargos.
Una mayoría electoral que todavía debe convertirse en Gobierno
La Lista Estudiantil ha conseguido una mayoría parlamentaria suficiente para aspirar a gobernar Serbia, pero la formación del Ejecutivo requiere completar los procedimientos constitucionales.
El presidente debe proponer un candidato a primer ministro tras consultar con los representantes parlamentarios. El candidato tendrá que presentar un programa de Gobierno y una composición ministerial ante la Asamblea Nacional.
La mayoría absoluta de la Lista Estudiantil facilita ese proceso, aunque el movimiento todavía debe definir quién encabezará el Ejecutivo y cómo se distribuirán las responsabilidades ministeriales.
La organización colectiva de la candidatura plantea un desafío adicional: convertir las decisiones tomadas en asambleas en una estructura de Gobierno capaz de actuar con rapidez y coherencia.
El movimiento deberá demostrar que puede mantener la unidad entre sus representantes y gestionar las diferencias internas sin debilitar su mayoría.
Vučić reconoce la derrota, pero su influencia no desaparece de inmediato
La derrota electoral del SNS supone un revés para Vučić, que reconoció públicamente que su lista había perdido.
Sin embargo, la salida del Gobierno no implica que el expresidente y su entorno hayan desaparecido de la política serbia.
El bloque de Vučić conserva 104 escaños parlamentarios, una representación importante que le permitirá ejercer oposición y participar en el debate legislativo.
Además, diferentes responsables vinculados al antiguo poder mantienen presencia en instituciones y estructuras administrativas durante el proceso de transición. Esa continuidad puede complicar las reformas y obligar al nuevo movimiento a negociar cambios institucionales de manera gradual.
El desafío no será únicamente aprobar nuevas leyes, sino conseguir que se apliquen efectivamente y que las instituciones respondan a las nuevas reglas.
Serbia y la advertencia de las transiciones fallidas
La experiencia de otros cambios políticos en Serbia constituye un antecedente relevante.
La caída de Slobodan Milošević en 2000 abrió una etapa de expectativas democráticas, pero el proceso posterior estuvo marcado por conflictos internos, dificultades económicas y una transformación institucional incompleta.
El movimiento estudiantil actual pretende evitar que la victoria electoral termine en una decepción similar.
La organización colectiva, la selección de candidatos mediante asambleas y el compromiso de mantener una vigilancia ciudadana sobre el futuro Gobierno forman parte de su estrategia para impedir que el poder vuelva a concentrarse.
Sin embargo, el éxito dependerá de factores que todavía no están resueltos: la capacidad de gobernar, la independencia de las instituciones, la gestión de la economía y la posibilidad de mantener el respaldo social más allá de las protestas.
La victoria electoral abre una oportunidad, pero no garantiza por sí misma una transformación democrática duradera.
Una nueva etapa para Serbia, con enormes desafíos por delante
La victoria de la Lista Estudiantil ha cambiado el equilibrio político de Serbia. El movimiento surgido de las protestas universitarias ha conseguido una mayoría absoluta y ha derrotado al bloque de Vučić después de más de una década de dominio político.
Ahora deberá demostrar que puede transformar sus reivindicaciones en reformas concretas y sostenibles.
La independencia de la justicia, la pluralidad de los medios y la reforma de la policía serán algunas de las pruebas más importantes. También tendrá que construir un Gobierno cohesionado, garantizar la estabilidad institucional y mantener la confianza de los ciudadanos que respaldaron su candidatura.
El desafío es enorme: desmontar una estructura de poder consolidada sin crear otra nueva que reproduzca sus prácticas.
La victoria estudiantil marca el comienzo de una etapa decisiva para Serbia. El resultado final dependerá de que el movimiento consiga convertir la movilización ciudadana en instituciones más transparentes, responsables e independientes.


