Cientos de personas permanecieron durante la madrugada en el centro de Lisboa y Oporto en acampadas para reivindicar viviendas asequibles, desafiando las órdenes de desalojo emitidas por las autoridades. Las concentraciones tuvieron lugar en la plaza del Rossio de Lisboa y en la plaza de Dom João I de Oporto, donde semanas atrás ya se produjo un desalojo policial que dejó alrededor de cuarenta personas heridas, según datos de los organizadores.
Protestas y acampadas
Las acampadas se desarrollaron tras manifestaciones realizadas el sábado en varias ciudades portuguesas contra el aumento en los precios de la vivienda y el coste de vida. En Lisboa, según cifras policiales, participaron aproximadamente 2 500 personas. Los manifestantes instalaron más de medio centenar de tiendas de campaña en Oporto y decenas en Lisboa, manteniendo la presencia durante la noche pese a las advertencias de las autoridades sobre la prohibición de prolongar las concentraciones.
Reivindicaciones y contexto político
En una asamblea popular en Lisboa, los participantes aprobaron seis demandas principales: establecer límites a los alquileres, retirar la nueva legislación sobre arrendamientos, detener desalojos y demoliciones sin alternativas habitacionales, restringir las compras de viviendas por fondos inmobiliarios, aumentar la vivienda pública y recuperar inmuebles vacíos.
Las protestas adquirieron además un carácter político, con críticas dirigidas al Gobierno conservador de Luís Montenegro, acusándole de favorecer a propietarios y al sector inmobiliario frente a quienes enfrentan dificultades para pagar alquileres.
Respuesta institucional y policial
El ministro de Infraestructuras y Vivienda, Miguel Pinto Luz, manifestó preocupación por las manifestaciones y reconoció que la vivienda es un problema que afecta a muchas familias, aunque aclaró que las medidas del Gobierno aún no han entrado en vigor y rechazó que sean responsables del aumento en los alquileres.
En Oporto, la Policía de Seguridad Pública (PSP) intervino para desalojar una acampada la madrugada del jueves, acción que provocó heridas según los organizadores, cifra que la PSP confirmó parcialmente, incluyendo un agente hospitalizado tras el operativo. La Inspección General de la Administración Interna ha abierto un expediente para evaluar la actuación policial.
Las autoridades policiales y municipales negociaron durante la madrugada con los responsables de las protestas para que cesaran las acampadas, pero finalmente permitieron que los manifestantes permanecieran en ambas plazas sin incidentes graves.
Reacciones políticas y próximas movilizaciones
La polémica provocada por las protestas ha generado división entre los partidos políticos portugueses. La izquierda acusa al Gobierno de empeorar la crisis habitacional y cuestiona la actuación policial; la derecha sostiene la necesidad de mantener el orden público y evitar ocupaciones permanentes.
El primer ministro portugués ha pedido evitar la importación de «climas de inestabilidad y confrontación» de otros países, aunque defendió el derecho a manifestarse.
Los organizadores de las acampadas han anunciado nuevas actividades para el domingo y mantienen su intención de continuar con las movilizaciones mientras no se den respuestas a la crisis de vivienda, que afecta especialmente a los jóvenes, incluidos aquellos con empleo.


