Las bacterias resistentes están complicando el tratamiento del impétigo en niños y reduciendo la eficacia de algunas pomadas habituales. Aragón ha cambiado su protocolo, mientras los especialistas alertan de más recaídas y casos difíciles de tratar.
Una infección cutánea que durante años se ha considerado frecuente y generalmente leve está dando nuevos quebraderos de cabeza a pediatras y dermatólogos. El aumento de las resistencias bacterianas está restando eficacia a algunos de los antibióticos tópicos más utilizados contra el impétigo infantil, una enfermedad contagiosa que afecta especialmente a los niños y que puede extenderse con rapidez en colegios y hogares.
Aragón se ha convertido en la primera comunidad autónoma en modificar su protocolo para los casos no complicados, al situar la clorhexidina como primera opción en lugar de las pomadas antibióticas habituales. La medida responde a la preocupación de los especialistas por la evolución de las infecciones y la aparición de bacterias que sobreviven a tratamientos que antes resultaban eficaces.
La decisión abre un debate sanitario de fondo: cómo combatir las infecciones comunes cuando los medicamentos dejan de funcionar como se esperaba. Los expertos advierten de que, sin más vigilancia microbiológica y tratamientos adaptados a cada caso, los pacientes pueden sufrir episodios más prolongados y recaídas.
Qué está pasando con el impétigo infantil en España
El impétigo es una infección superficial de la piel causada principalmente por las bacterias Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes. Suele manifestarse mediante lesiones rojizas, ampollas y costras, especialmente alrededor de la nariz y la boca, aunque puede aparecer en otras zonas del cuerpo.
Aunque habitualmente no reviste gravedad, su capacidad de contagio obliga a prestar atención a la evolución de las lesiones y a seguir las indicaciones de los profesionales sanitarios.
Miquel Casals, coordinador de Dermatología Pediátrica del Hospital Parc Taulí de Sabadell, advierte de que algunos cuadros que antes se resolvían sin grandes complicaciones se están convirtiendo en un problema para las familias y los médicos. La principal preocupación es el incremento de los casos que no responden a los tratamientos de primera elección.
Sin embargo, hay una limitación importante: el alcance nacional del fenómeno todavía no está cuantificado con precisión. Según la información publicada por El País el 14 de octubre de 2026, el Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos III no dispone de datos que permitan medir la evolución global de la enfermedad, ya que el impétigo no está incluido entre las enfermedades de declaración obligatoria.
Por tanto, los especialistas describen una tendencia preocupante desde su experiencia clínica y a partir de estudios específicos, pero no existe en la información disponible una cifra oficial que permita afirmar cuánto han aumentado los casos en toda España.
Aragón cambia las recomendaciones sobre las pomadas antibióticas
Aragón adoptó en julio de 2026 un cambio de protocolo para el impétigo no complicado. La comunidad ha situado la clorhexidina, un antiséptico, como primera opción, desplazando inicialmente a dos antibióticos tópicos utilizados habitualmente: la mupirocina y el ácido fusídico.
Juan Manuel García-Lechuz, médico adjunto del Hospital Miguel Servet y profesor de Microbiología de la Universidad de Zaragoza, explica que la decisión responde a la pérdida de eficacia observada frente a determinadas bacterias resistentes.
El cambio no significa que todas las pomadas antibióticas hayan dejado de funcionar ni que todos los niños con impétigo deban recibir clorhexidina. La recomendación se refiere al protocolo para casos no complicados y debe interpretarse dentro de la valoración clínica correspondiente.
Además, todavía no existen datos fiables sobre el impacto real de la nueva pauta, puesto que su implantación es reciente. Aragón es, según la información publicada, la primera comunidad que ha aplicado este cambio, mientras que las recomendaciones generales del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) siguen situando los antibióticos tópicos como tratamiento inicial en términos generales.
La diferencia entre el protocolo autonómico y las recomendaciones generales refleja la dificultad de adaptar las decisiones clínicas a una situación bacteriana cambiante.
La bacteria que preocupa a los investigadores
Uno de los principales focos de atención es Staphylococcus aureus, una bacteria que puede vivir en la piel o en las vías respiratorias sin causar síntomas, pero que también puede provocar infecciones cuando encuentra una puerta de entrada, como una herida o una lesión cutánea.
Según los estudios presentados por García-Lechuz en el congreso de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica, celebrado en Bilbao en mayo de 2026, esta bacteria estaría causando actualmente muchos más casos de impétigo que Streptococcus pyogenes.
El investigador estima una proporción aproximada de cuatro casos de Staphylococcus aureus por cada caso de Streptococcus pyogenes en los trabajos que ha analizado, frente a una situación histórica distinta. Esta estimación corresponde a las investigaciones citadas, no a un registro epidemiológico completo de toda España.
Uno de los trabajos analiza 227 muestras recogidas desde 2018. En ellas se detecta, a partir de 2021 y 2022, un aumento de casos asociados a la cepa 121 de Staphylococcus aureus.
Esta variante combina, según los resultados expuestos por el investigador, dos características relevantes:
- Mayor virulencia, relacionada con la presencia de las toxinas exfoliativas ETA y ETB.
- Resistencia genética a antibióticos tópicos utilizados habitualmente para tratar estas infecciones.
La investigación cuenta también con la participación de Carmen Torres, catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de La Rioja. El primer estudio, según la información publicada, estaba pendiente de publicación en la revista científica Frontiers in Microbiology.
Estos hallazgos ayudan a explicar por qué algunos tratamientos pueden perder eficacia frente a determinadas cepas. No obstante, los resultados deben interpretarse en función de las muestras estudiadas y no permiten concluir que todas las infecciones por esta bacteria presenten el mismo patrón de resistencia.
Más recaídas y tratamientos que no consiguen frenar la infección
El segundo estudio mencionado por García-Lechuz analiza más de 500 casos de impétigo y ha servido de base para el cambio aplicado en Aragón.
Según el investigador, los datos relacionan la prescripción inicial de determinados antibióticos tópicos con una evolución menos favorable de la infección, con cuadros más prolongados y una mayor frecuencia de recaídas.
La resistencia bacteriana no implica necesariamente que una infección vaya a agravarse de forma peligrosa, pero sí puede complicar su tratamiento. Cuando un medicamento no elimina la bacteria responsable, las lesiones pueden persistir o reaparecer y el paciente puede necesitar nuevas consultas y pruebas diagnósticas.
Miquel Casals advierte de que el problema no se limita a los tratamientos aplicados directamente sobre la piel. En su experiencia clínica también se han observado casos que no responden a determinados antibióticos orales, entre ellos la amoxicilina con ácido clavulánico, que se había utilizado como alternativa cuando fallaban las pomadas.
La existencia de resistencias a varios tratamientos obliga a evitar respuestas automáticas y a identificar, cuando esté indicado, la bacteria que provoca la infección.
Cultivo y antibiograma: por qué pueden ser decisivos
Los especialistas consultados subrayan la importancia de recurrir a pruebas microbiológicas cuando el impétigo no evoluciona como se esperaba.
Casals relata el caso de una niña de 12 años atendida en el Hospital Parc Taulí de Sabadell que llevaba meses sufriendo brotes repetidos, pese a haber recibido tratamientos tópicos y orales. Un cultivo solicitado durante la atención sanitaria permitió identificar un estafilococo resistente a los medicamentos utilizados anteriormente.
El análisis posterior, conocido como antibiograma, mostró qué antibióticos podían resultar eficaces contra aquella bacteria. En ese caso, los resultados indicaron sensibilidad al cotrimoxazol, un medicamento cuya marca comercial conocida incluye Septrin.
El ejemplo ilustra por qué las pruebas microbiológicas pueden ser importantes en infecciones persistentes o recurrentes: permiten orientar el tratamiento con información concreta, en lugar de repetir fármacos que no están consiguiendo controlar el cuadro.
La recomendación de los especialistas es que los profesionales sanitarios valoren la realización de un cultivo y un antibiograma cuando las lesiones no responden al tratamiento inicial.
Las familias no deben cambiar por su cuenta el antibiótico, utilizar medicamentos sobrantes ni sustituir una prescripción por un antiséptico sin consultar con el profesional sanitario. La elección depende del diagnóstico, de la extensión de las lesiones y de las características del paciente.
Cómo se contagia el impétigo y qué síntomas deben vigilar los padres
Marisa Navarro, especialista de la Asociación Española de Pediatría y vinculada a la sección de Infectología Pediátrica del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, recuerda que las bacterias responsables pueden estar presentes en la piel o en las vías respiratorias sin provocar problemas.
La infección puede aparecer cuando existe una pequeña herida, una picadura o una lesión cutánea. A partir de ahí, las bacterias pueden provocar ampollas, enrojecimiento y costras.
El rascado facilita que las lesiones se extiendan a otras partes del cuerpo. También puede favorecer el contagio a otras personas mediante el contacto directo con la piel afectada o con objetos contaminados.
Entre los signos que conviene vigilar se encuentran:
- Lesiones rojizas que evolucionan hacia ampollas o costras.
- Heridas o lesiones que se extienden alrededor de la nariz y la boca.
- Aparición de nuevas lesiones en otras zonas del cuerpo.
- Persistencia o reaparición de las lesiones pese al tratamiento prescrito.
Ante la sospecha de impétigo, lo adecuado es solicitar una valoración sanitaria. Si las lesiones aumentan, aparecen nuevos brotes o no mejoran con el tratamiento indicado, es importante volver a consultar.
Las medidas de higiene también contribuyen a limitar la transmisión: lavarse las manos, evitar rascar las lesiones, no compartir toallas y mantener limpios los objetos que entren en contacto con la zona afectada son precauciones útiles. El profesional sanitario debe indicar cuándo puede el menor volver al colegio, de acuerdo con su situación y las recomendaciones aplicables.
El calor y el cambio climático, posibles factores que favorecen la infección
Tradicionalmente, el impétigo ha sido más frecuente durante los meses cálidos. El sudor, las picaduras de insectos y las pequeñas lesiones de la piel pueden facilitar la aparición de infecciones.
Navarro señala que las temperaturas elevadas durante periodos más largos podrían ampliar las condiciones favorables para este tipo de cuadros. García-Lechuz añade que los especialistas están observando casos en invierno, una época en la que antes eran menos habituales.
La presencia de casos fuera del verano, sin embargo, no demuestra por sí sola que el cambio climático sea la causa del aumento. Para establecer una relación directa sería necesario disponer de datos epidemiológicos continuados y analizar otros factores, como los cambios en las bacterias circulantes, los patrones de transmisión y el uso de antibióticos.
Lo que sí destacan los especialistas es la necesidad de mejorar la vigilancia para conocer qué microorganismos están provocando las infecciones y a qué medicamentos responden.
La resistencia a los antibióticos, un desafío para la sanidad
El caso del impétigo se enmarca en un problema más amplio: la resistencia a los antimicrobianos, que aparece cuando bacterias y otros microorganismos dejan de responder a medicamentos que antes podían combatirlos.
El uso inadecuado de antibióticos puede contribuir a este fenómeno. Por eso, los profesionales recomiendan emplearlos únicamente cuando están indicados, respetar las pautas prescritas y evitar la automedicación.
En el impétigo infantil, la aparición de bacterias resistentes plantea un desafío particular porque se trata de una infección contagiosa y relativamente común. Si los tratamientos iniciales fallan, aumentan las posibilidades de que el cuadro se prolongue, reaparezca y requiera nuevas consultas.
El cambio de Aragón constituye una respuesta autonómica a las señales observadas por los especialistas, pero su eficacia deberá evaluarse con datos posteriores. También será importante conocer si otras comunidades adoptan medidas similares y cómo encajan con las recomendaciones nacionales.
Más vigilancia para no ir por detrás de las bacterias
La principal incertidumbre sigue siendo la dimensión real del problema en España. Los estudios citados aportan señales relevantes sobre la evolución de determinadas cepas y las dificultades terapéuticas, pero la falta de un sistema nacional de notificación específico impide medir con precisión la incidencia del impétigo.
Para los especialistas, mejorar la recogida de muestras, los cultivos y los antibiogramas puede ayudar a detectar cambios en la resistencia y orientar mejor los tratamientos. La coordinación entre atención primaria, pediatría, dermatología y microbiología también resulta fundamental para evitar que las infecciones persistentes se aborden mediante sucesivos tratamientos sin identificar la bacteria responsable.
El impétigo infantil no se ha convertido automáticamente en una enfermedad grave, pero las resistencias están complicando algunos casos y obligan a revisar las estrategias terapéuticas. La prioridad es actuar con información microbiológica, evitar el uso innecesario de antibióticos y adaptar las recomendaciones a la evidencia disponible.
La experiencia de Aragón será una referencia para valorar los próximos pasos. La cuestión de fondo es si el sistema sanitario podrá detectar y responder con suficiente rapidez a la evolución de las bacterias antes de que más tratamientos habituales pierdan eficacia.
Ahora mismo no se pueden mostrar productos de esta tienda.


