Gonzalo Sanz asegura que trasladó a Miguel Ángel Pérez Triano el 29 de julio la información recibida de Inteligencia sobre posibles entradas en Ceuta. Su versión choca frontalmente con la mantenida hasta ahora por el delegado del Gobierno.
La gestión de las alertas previas a la crisis de Ceuta suma un nuevo episodio que aumenta la presión sobre la Delegación del Gobierno. Gonzalo Sanz, jefe de gabinete del delegado Miguel Ángel Pérez Triano, ha presentado su dimisión y sostiene que sí trasladó a su superior la información que había recibido del CNI el 29 de julio, un día antes de los acontecimientos de los días 30 y 31.
La versión de Sanz contradice directamente la explicación ofrecida por Pérez Triano, quien había señalado a su jefe de gabinete como receptor de la comunicación y sostenido que esa información no le fue trasladada.
Según la información publicada, Sanz explica en su correo de dimisión que abandona el puesto por «razones personales y familiares», pero reconoce también una «evidente incompatibilidad» entre su versión y las declaraciones públicas del delegado.
La Delegación del Gobierno todavía no había confirmado oficialmente la salida de Sanz en el momento de publicarse la información.
Sanz asegura que informó al delegado el 29 de julio
El punto fundamental de la controversia está en determinar quién conocía las alertas y cuándo.
Sanz sostiene que la información escrita remitida por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) el 29 de julio fue trasladada por él mismo a Pérez Triano aquel mismo día.
En su correo asegura que existe una incompatibilidad entre esa afirmación y las diferentes declaraciones del delegado en las que este sostiene que no recibió la información de su jefe de gabinete.
La contradicción es relevante porque Pérez Triano había defendido públicamente que las autoridades no tuvieron conocimiento previo de la magnitud de lo que terminaría sucediendo en Ceuta.
Ahora una persona situada en su propio gabinete sostiene lo contrario respecto a la recepción de determinados avisos.
Eso no demuestra por sí solo que la Delegación pudiera anticipar exactamente la dimensión de los acontecimientos posteriores, pero sí abre una cuestión concreta sobre la circulación interna de la información recibida antes del 30 de julio.
El aviso del CNI llegó un día antes
La comunicación en el centro de la polémica está fechada el 29 de julio.
Según la documentación desclasificada conocida durante los últimos días, los servicios de inteligencia habían detectado convocatorias y movimientos que apuntaban a posibles intentos de entrada en Ceuta.
El mensaje recibido por Sanz advertía, según la información publicada, de la intención de miles de personas de intentar acceder a España por vía marítima al día siguiente.
Las alertas conocidas previamente ya mostraban que los servicios españoles seguían convocatorias difundidas en redes sociales y canales de mensajería relacionadas con posibles entradas en la ciudad autónoma.
La existencia de esas advertencias está documentada. Una cuestión diferente es qué nivel de detalle tenían, quién recibió cada comunicación y hasta qué punto permitían prever la magnitud final de los acontecimientos.
El delegado había asegurado que Sanz no le informó
Pérez Triano había situado precisamente a su jefe de gabinete en el centro de las explicaciones.
El delegado sostuvo que Sanz recibió el aviso pero no se lo trasladó.
Su jefe de gabinete ofrece ahora una versión diametralmente opuesta.
Sanz afirma que sí informó personalmente al delegado aquel 29 de julio y sostiene además ser conocedor de la existencia de informes que acreditarían la labor de aviso realizada desde la propia Delegación hacia «los distintos ministerios».
De confirmarse documentalmente esta segunda afirmación, la controversia dejaría de limitarse a una comunicación interna entre dos responsables de Ceuta y abriría preguntas sobre qué departamentos del Gobierno central recibieron información antes de la crisis.
Por ahora, se trata de una afirmación realizada por Sanz que deberá contrastarse con las comunicaciones oficiales y los documentos correspondientes.
La dimisión eleva la presión sobre Pérez Triano
La salida se conoce después de que el delegado descartara dimitir por la gestión de la crisis.
Pérez Triano había defendido el trabajo realizado por la Delegación y asegurado que la información disponible antes de los acontecimientos describía una situación migratoria «grave y compleja», pero no anticipaba lo que finalmente ocurrió.
«No voy a permitir que se ponga en duda el trabajo que estamos haciendo en esta Delegación del Gobierno», había defendido.
Su principal argumento ha sido que nunca recibieron una alerta que anticipara la magnitud exacta de los acontecimientos del 30 de julio.
La declaración de su jefe de gabinete no demuestra necesariamente que el CNI hubiera pronosticado con exactitud todo lo que terminaría sucediendo. Sí cuestiona, sin embargo, un aspecto mucho más específico: si Pérez Triano conoció o no el mensaje recibido el día anterior.
Los documentos desclasificados complican el relato inicial
La polémica se produce después de que el Gobierno desclasificara documentación del CNI y de la Policía relacionada con las alertas previas.
Uno de los documentos del CNI, fechado el 29 de julio, llevaba por título «Inmigración irregular. Alerta Temprana. Posibles intentos de entrada a Ceuta durante la semana de la Fiesta del Trono».
Los servicios habían detectado convocatorias difundidas en redes sociales y grupos de mensajería para intentar acceder a Ceuta mediante diferentes vías.
La Policía también manejaba escenarios de riesgo relacionados con posibles entradas por mar y por el perímetro fronterizo.
Sin embargo, el propio CNI ha reconocido que no logró anticipar la magnitud y naturaleza exactas de lo ocurrido posteriormente.
Esa precisión es importante: que existieran avisos previos no equivale a demostrar que el Gobierno conociera con exactitud el escenario que terminaría produciéndose.
La gran pregunta: quién sabía qué antes del 30 de julio
La dimisión de Sanz vuelve a situar el foco en la cadena de información.
Hasta ahora, una de las principales líneas de defensa política consistía en diferenciar entre alertas genéricas sobre presión migratoria y un aviso suficientemente preciso sobre la magnitud del episodio posterior.
La versión del ya dimisionario jefe de gabinete introduce una cuestión adicional.
Si Sanz efectivamente trasladó el mensaje del CNI a Pérez Triano y desde la Delegación se realizaron comunicaciones hacia diferentes ministerios, habrá que determinar qué información concreta contenían esos avisos, cuándo fueron enviados y qué decisiones provocaron.
Son preguntas que no deberían resolverse mediante versiones políticas contradictorias, sino mediante documentación.
La Audiencia Nacional reclama la documentación
La controversia tiene además una dimensión judicial.
La magistrada de la Audiencia Nacional María Tardón, que investiga los acontecimientos de Ceuta, ha solicitado al Gobierno la documentación desclasificada relacionada con el episodio.
Esto permitirá incorporar formalmente a la investigación comunicaciones que hasta hace pocos días permanecían bajo clasificación oficial.
La Justicia podrá analizar así tanto las advertencias previas como el comportamiento de los diferentes actores implicados.
También será relevante determinar qué información llegó desde Marruecos, qué conocían los servicios españoles y cómo se distribuyeron las alertas entre los responsables políticos y operativos.
Una dimisión que abre más interrogantes sobre Ceuta
Sanz asegura marcharse «sin la más mínima acritud hacia el delegado», pero el contenido de su explicación tiene importantes consecuencias políticas.
Su dimisión no resuelve la controversia. La intensifica.
El debate ya no gira únicamente alrededor de si el CNI avisó antes de los acontecimientos de Ceuta, porque la existencia de alertas previas ha quedado reflejada en la documentación desclasificada.
La cuestión ahora es mucho más precisa: quién recibió esas advertencias, quién fue informado posteriormente y qué se hizo con ellas.
Pérez Triano sostiene que su jefe de gabinete no le comunicó el aviso. Sanz afirma que sí se lo trasladó personalmente el mismo 29 de julio y asegura que también existen documentos sobre comunicaciones de la Delegación a diferentes ministerios.
Las dos versiones no pueden ser simultáneamente correctas en ese punto.
Y mientras esa contradicción no quede aclarada, la dimisión del jefe de gabinete aumenta la presión para que la Delegación del Gobierno explique documentalmente qué sabía antes del 30 de julio y cuándo lo supo.


