La coalición internacional culmina el 30 de septiembre su misión militar en Irak mientras Bagdad afronta la influencia de las milicias proiraníes y el riesgo de un rebrote yihadista.
Por Redacción de El Vértice | 29 de septiembre de 2026
La retirada militar estadounidense de Irak entra en su recta final. La coalición internacional contra el Estado Islámico (ISIS) tiene previsto culminar el 30 de septiembre de 2026 su misión militar en territorio iraquí, cerrando una etapa iniciada con el regreso de las fuerzas internacionales para combatir al grupo yihadista.
La fecha no es consecuencia directa de la actual guerra entre Estados Unidos e Irán: Washington y Bagdad acordaron en 2024 un proceso escalonado para poner fin a la misión de la coalición en Irak y avanzar hacia una relación bilateral de seguridad. Sin embargo, la retirada se produce ahora en un contexto regional especialmente delicado, con ataques vinculados al conflicto con Irán, presión sobre las milicias armadas y dudas sobre el futuro equilibrio de poder.
La retirada de EEUU llega en un momento especialmente delicado
El calendario estaba establecido antes de la actual fase de enfrentamiento con Irán.
En septiembre de 2024, Estados Unidos e Irak anunciaron oficialmente un plan de transición que contemplaba el final de la misión militar de la coalición en Irak y su sustitución por una relación bilateral de seguridad. El acuerdo fijaba septiembre de 2025 como final de la primera fase y contemplaba que las operaciones relacionadas con la amenaza de ISIS desde Irak hacia Siria pudieran continuar hasta septiembre de 2026.
La evolución posterior desembocó en la fecha que ahora se aproxima: 30 de septiembre de 2026.
El Gobierno iraquí ha presentado la jornada siguiente, 1 de octubre, como el comienzo de una nueva etapa en la que el Estado pretende ejercer un control exclusivo sobre las armas y reforzar su soberanía.
Pero esa transición se produce mientras Irak sigue situado en medio de las rivalidades entre Washington y Teherán.
Doce años desde el regreso de la coalición contra ISIS
La actual etapa de cooperación militar internacional contra el Estado Islámico comenzó en 2014, después de que el grupo yihadista conquistara amplias zonas de Irak y Siria.
La operación estadounidense Inherent Resolve fue establecida formalmente en octubre de 2014 para coordinar las operaciones militares contra ISIS en ambos países.
La ofensiva internacional y las fuerzas iraquíes consiguieron recuperar el territorio controlado por el grupo.
El Departamento de Defensa estadounidense sostiene que la derrota territorial de ISIS en Irak se produjo en 2017, mientras que el territorio controlado por la organización en Siria fue recuperado posteriormente.
La amenaza, sin embargo, no desapareció.
Los gobiernos implicados han mantenido durante años la advertencia de que ISIS puede conservar capacidad para realizar atentados y operaciones insurgentes incluso después de perder el territorio que llegó a controlar.
El final de la misión no significa el final de la lucha contra ISIS
Uno de los elementos más importantes del proceso de retirada es precisamente esta diferencia.
La finalización de la misión militar de la coalición en Irak no equivale a declarar desaparecida la amenaza del Estado Islámico.
En 2024, Washington y Bagdad ya explicaron que el objetivo era sustituir progresivamente la estructura multinacional por una relación bilateral de seguridad, con cooperación en entrenamiento, asesoramiento, inteligencia y capacidades militares.
Estados Unidos también ha insistido en que la derrota territorial de ISIS no significa que la organización haya dejado de constituir una amenaza.
En otras palabras, cambia el formato de la presencia militar internacional, pero continúa la cooperación antiterrorista.
El problema de las milicias proiraníes
La segunda gran cuestión que condiciona la retirada es el poder de las milicias armadas vinculadas a Irán.
El Gobierno iraquí ha intentado avanzar hacia un principio fundamental: que las armas queden bajo control exclusivo del Estado.
Bagdad fijó el final de septiembre como referencia para avanzar en este proceso coincidiendo con la salida de la coalición. Sin embargo, algunas de las organizaciones armadas más poderosas han rechazado entregar sus arsenales.
Entre las facciones que han mostrado resistencia figuran grupos integrados en las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), una estructura que forma parte del aparato de seguridad iraquí pero que incluye organizaciones con vínculos políticos y militares con Irán.
Reuters ha informado de que algunas de estas milicias mantienen posiciones contrarias al desarme y conservan importantes capacidades militares.
Esta situación coloca al Ejecutivo iraquí ante un problema complejo: reforzar la autoridad del Estado sin provocar una confrontación interna con organizaciones armadas que cuentan con un considerable peso político y militar.
La retirada también afecta a la defensa aérea del Kurdistán iraquí
Uno de los puntos más sensibles se encuentra en el Kurdistán iraquí.
Las fuerzas estadounidenses han proporcionado capacidades de defensa aérea en la región, incluidas plataformas utilizadas para responder a ataques con misiles y drones.
La retirada de estos sistemas coincide con un periodo en el que instalaciones estadounidenses y zonas próximas al Kurdistán han sufrido ataques vinculados al conflicto regional con Irán.
Esta cuestión ha generado preocupación entre responsables kurdos.
El primer ministro del Gobierno Regional del Kurdistán, Masrour Barzani, ha cuestionado públicamente la salida estadounidense y ha advertido del riesgo que, a su juicio, supone la desaparición de determinadas capacidades defensivas estadounidenses.
Se trata de una posición política atribuida al liderazgo kurdo, no de una conclusión independiente sobre el resultado futuro de la retirada.
Washington deja atrás una presencia que comenzó en 2003
La historia militar estadounidense en Irak es mucho más larga que los doce años de la actual campaña contra ISIS.
Estados Unidos invadió Irak en 2003, derrocó al régimen de Sadam Husein y mantuvo tropas en el país hasta 2011.
La aparición y expansión de ISIS provocó el regreso de fuerzas estadounidenses en 2014, esta vez dentro de una coalición internacional solicitada por el Gobierno iraquí para combatir a la organización yihadista.
Por tanto, la salida de 2026 supone el final de una presencia militar estadounidense que, con el intervalo comprendido entre 2011 y 2014, se ha prolongado durante más de dos décadas. Reuters sitúa la retirada actual como el cierre de esa larga etapa iniciada con la invasión de 2003.
El antecedente de 2011 sigue presente en el debate
La retirada actual también reabre un debate que Irak ya experimentó hace quince años.
En diciembre de 2011, Estados Unidos retiró sus últimas tropas de combate del país. Tres años después, el avance del Estado Islámico provocó el regreso de las fuerzas internacionales.
Los defensores de la actual transición sostienen que las fuerzas de seguridad iraquíes cuentan hoy con capacidades muy superiores a las existentes antes de la ofensiva contra ISIS.
La cuestión que permanece abierta es si esas capacidades son suficientes para mantener por sí solas la presión contra las células yihadistas y, al mismo tiempo, contener a las organizaciones armadas que operan dentro del complejo sistema político y de seguridad iraquí.
Irán gana margen de influencia tras la salida estadounidense
La retirada también tiene una dimensión geopolítica.
Irak mantiene una relación estratégica con Estados Unidos, pero también está profundamente conectado con Irán por razones geográficas, económicas, religiosas y políticas.
La influencia iraní se extiende además a través de partidos y organizaciones armadas chiíes con presencia dentro de las instituciones iraquíes.
Reuters señala que el final de la presencia militar estadounidense puede ser interpretado por Teherán y sus aliados como un avance estratégico, al tiempo que determinados sectores iraquíes temen que aumente la capacidad de presión de las milicias respaldadas por Irán.
No obstante, Irak mantiene interés en conservar relaciones de seguridad con Washington, aunque el modelo previsto sea diferente al de la etapa de la coalición.
Turquía también está reduciendo su presencia militar
La salida estadounidense se produce además mientras otros actores extranjeros modifican su presencia militar en territorio iraquí.
Turquía e Irak acordaron recientemente una transferencia gradual del control de la base de Bashiqa-Zelikan, situada al norte del país, cerca de Mosul.
Ankara desplegó fuerzas allí en 2015 dentro de sus operaciones vinculadas a la lucha contra el Estado Islámico y posteriormente utilizó la zona también en su estrategia contra organizaciones kurdas armadas. El acuerdo contempla una transferencia progresiva del control a Bagdad.
El movimiento refuerza una tendencia general: Bagdad busca recuperar un mayor control directo sobre la seguridad nacional y reducir la presencia militar extranjera.
España mantiene su cooperación antiterrorista con Irak
El final de la misión de la coalición no implica que España abandone la cooperación con Irak.
En enero de 2026, el Ministerio de Defensa español firmó un memorando de entendimiento con el Servicio de Contraterrorismo Iraquí para continuar la formación y el apoyo en materia de lucha antiterrorista.
El acuerdo español contempla la continuidad de actividades de asesoramiento y apoyo a los militares españoles desplegados en Irak, precisamente en el contexto de la transición de la operación internacional prevista para septiembre de 2026.
Esto refleja la transformación del modelo: de una operación multinacional con una misión militar específica hacia relaciones bilaterales de cooperación en seguridad y defensa.
Una retirada pactada, pero en un escenario completamente distinto
El final de la misión estadounidense en Irak no es una decisión improvisada por la guerra con Irán. El calendario se acordó formalmente en 2024 y responde a una transición negociada entre Washington y Bagdad.
Lo que sí ha cambiado radicalmente es el entorno estratégico.
La salida se produce con:
- Irán y Estados Unidos enfrentados militarmente.
- Milicias proiraníes con capacidad armada en Irak.
- Una amenaza de ISIS reducida, pero no eliminada.
- El Kurdistán iraquí preocupado por la pérdida de determinadas capacidades defensivas.
- Bagdad intentando recuperar el monopolio estatal de las armas.
- Turquía reduciendo progresivamente parte de su presencia militar.
- Washington transformando su presencia militar en una relación de seguridad bilateral.
La combinación de estos factores convierte el 30 de septiembre de 2026 en una fecha especialmente relevante para el futuro de Irak.
El nuevo escenario empieza el 1 de octubre
A partir del 1 de octubre, Irak afrontará una etapa en la que sus propias instituciones de seguridad tendrán un papel central.
El objetivo declarado por Bagdad es avanzar hacia un Estado con mayor control sobre el territorio y sobre las armas, mientras mantiene relaciones de cooperación con sus socios internacionales.
El reto será doble: impedir que ISIS vuelva a aprovechar cualquier vacío de seguridad y evitar que las distintas milicias armadas mantengan un poder independiente del Estado.
La retirada estadounidense, por tanto, no supone simplemente el cierre de una misión militar. Marca el comienzo de una nueva arquitectura de seguridad en Irak, en un momento en el que la pugna entre Estados Unidos e Irán continúa condicionando todo Oriente Medio.
Ahora mismo no se pueden mostrar productos de esta tienda.


