Washington prepara una hoja de ruta militar hasta 2036 para estrechar la cooperación con Rabat en inteligencia, drones y armamento avanzado, con nuevas actividades de experimentación cerca de Canarias.
Estados Unidos quiere que Marruecos sea un socio militar todavía más estrecho durante la próxima década. El plan contempla reforzar la cooperación en defensa, inteligencia, lucha antiterrorista, tecnología militar y preparación operativa, en un movimiento que consolida el papel de Rabat en la estrategia estadounidense para el norte de África.
La hoja de ruta para el periodo 2026-2036, recogida en el marco de la Ley de Autorización de Defensa Nacional estadounidense para el ejercicio fiscal de 2027, incluye la modernización de las Fuerzas Armadas marroquíes, la ampliación de ejercicios conjuntos y el desarrollo de capacidades vinculadas a los drones, la inteligencia artificial y la guerra electrónica. Así lo detalla El Español en una información publicada el 23 de octubre.
Para España, el movimiento merece atención por una razón geográfica y estratégica: Marruecos se encuentra frente a la costa sur peninsular y cerca de Canarias, mientras que el Estrecho de Gibraltar constituye un paso marítimo de importancia internacional. La creciente cooperación entre Washington y Rabat puede modificar el entorno de seguridad regional, aunque no existe en la información publicada evidencia de que el plan esté concebido para preparar una acción contra España.
El debate no consiste en presentar cualquier modernización militar marroquí como una amenaza inmediata. Consiste en analizar qué capacidades se desarrollan, dónde se prueban, qué objetivos persigue Estados Unidos y cómo debe responder España a los cambios en su entorno estratégico.
Una alianza militar con horizonte hasta 2036
La iniciativa estadounidense busca establecer una planificación a diez años para organizar la cooperación con Marruecos en ámbitos que van más allá de las compras de armamento. El objetivo es coordinar capacidades, entrenamiento, tecnología y preparación ante crisis regionales.
Entre las áreas incluidas en la hoja de ruta figuran:
- Modernización militar: facilitar la adquisición de sistemas de defensa estadounidenses y mejorar las capacidades operativas de las Fuerzas Armadas marroquíes.
- Inteligencia y lucha antiterrorista: reforzar el intercambio de información y la cooperación frente a amenazas que afecten a Estados Unidos, Marruecos y el norte de África.
- Drones y sistemas antidrones: ampliar la experimentación, el entrenamiento y las capacidades para operar y contrarrestar plataformas no tripuladas.
- Ciberseguridad y guerra híbrida: incorporar estos ámbitos a los ejercicios y a la planificación conjunta.
- Logística e instalaciones militares: estudiar la mejora de infraestructuras utilizadas en actividades de cooperación.
- Inteligencia artificial y tecnologías autónomas: explorar aplicaciones en el entrenamiento y las operaciones militares.
La planificación también contempla estudiar fórmulas para compartir los costes de reacondicionar determinadas instalaciones de uso conjunto, incluidas pistas de aterrizaje utilizadas por el Mando Aéreo Estratégico estadounidense en Marruecos.
La diferencia con una simple compra de armas es importante. Una adquisición aumenta el inventario de un país; una cooperación prolongada puede añadir formación, mantenimiento, interoperabilidad y acceso a nuevas tecnologías. Estos factores influyen en la capacidad de una fuerza armada para utilizar eficazmente el material que recibe.
No obstante, la hoja de ruta no significa que todas las iniciativas previstas estén ya ejecutadas ni que cada sistema mencionado vaya a incorporarse automáticamente al arsenal marroquí. Algunas medidas están planteadas como estudios, evaluaciones o proyectos que requieren desarrollo posterior.
Tan-Tan, un centro de experimentación militar cerca de Canarias
Uno de los elementos de mayor interés para España es el desarrollo de actividades de experimentación militar en Tan-Tan, en el sur de Marruecos.
Según El Español, Estados Unidos anunció en julio la apertura del Centro Africano de Entrenamiento y Experimentación Multidominio (AMTEC). Pocas semanas después se realizó allí una primera prueba con un misil de crucero experimental de largo alcance desarrollado por una empresa estadounidense.
El centro busca proporcionar instalaciones para probar tecnologías militares y desarrollar operaciones que integren distintos dominios: aire, tierra, mar, espacio y entorno digital. Este tipo de experimentación permite evaluar sistemas en condiciones reales o controladas antes de utilizarlos de forma operativa.
La iniciativa tiene también una dimensión industrial. Washington y Rabat pretenden atraer empresas de defensa que puedan ensayar nuevas tecnologías en las instalaciones, con la posibilidad de generar actividad económica en la región.
Para España, la localización de Tan-Tan resulta relevante por su proximidad a las aguas del entorno canario. Sin embargo, la proximidad geográfica no demuestra por sí misma que exista una amenaza contra las islas. Para valorar las implicaciones concretas sería necesario conocer las características de cada ensayo, las zonas de seguridad establecidas y los efectos operativos de los sistemas probados.
La información publicada también señala que Estados Unidos y Marruecos preparan pruebas de sistemas antidrones para la primavera de 2027. El programa prevé una fase de demostración en febrero y marzo, seguida de otra coincidente con el ejercicio African Lion en abril y mayo.
Estas actividades muestran que la cooperación está pasando de los acuerdos diplomáticos a proyectos de entrenamiento y experimentación sobre el terreno.
Drones, inteligencia artificial y guerra híbrida
El plan contempla ampliar los ejercicios conjuntos para incluir tecnologías y escenarios que han ganado importancia en los conflictos recientes.
Los drones permiten realizar misiones de vigilancia, reconocimiento y ataque, mientras que los sistemas antidrones buscan detectar, interferir o neutralizar plataformas no tripuladas. El desarrollo de ambos tipos de capacidades se ha convertido en una prioridad para numerosos ejércitos.
La hoja de ruta también plantea incorporar ciberseguridad, operaciones submarinas, inteligencia artificial, logística avanzada y protección de infraestructuras críticas a los ejercicios bilaterales y multilaterales.
La denominada guerra híbrida combina instrumentos militares y no militares, como operaciones informáticas, campañas de desinformación, presión económica o acciones encubiertas. Su inclusión en la planificación indica que Washington y Rabat quieren entrenar ante escenarios que no se limitan a un enfrentamiento convencional entre ejércitos.
En términos operativos, integrar estas capacidades requiere algo más que disponer de equipos modernos. También exige sistemas de comunicaciones compatibles, procedimientos comunes, formación especializada y capacidad para intercambiar información con rapidez.
Por eso, la cooperación sostenida puede tener efectos duraderos: los ejercicios repetidos y la interoperabilidad facilitan que dos fuerzas armadas trabajen juntas en situaciones de crisis.
Marruecos prepara la incorporación de nuevos F-16
La modernización de la aviación militar marroquí constituye otra pieza relevante de la relación con Estados Unidos.
Según la información publicada por El Español, Marruecos prevé recibir 25 cazas F-16 Block 72 Viper de nueva fabricación y modernizar los 23 F-16 Block 50 que ya tiene en servicio. La primera unidad del modelo Block 72 había realizado su vuelo inicial en las instalaciones del fabricante, Lockheed Martin, semanas antes de la publicación de la noticia.
El F-16 Block 72 incorpora una configuración avanzada de la familia F-16. La modernización de la flota puede mejorar capacidades como la detección de objetivos, la integración de sensores y el empleo de armamento compatible, aunque las prestaciones concretas dependen de la configuración contratada y de los sistemas finalmente instalados.
Para valorar la importancia de esta adquisición hay que considerar tres elementos:
- El número de aeronaves: la incorporación de aparatos nuevos amplía la flota disponible, aunque la capacidad efectiva también depende de su disponibilidad y mantenimiento.
- La modernización de los aviones existentes: actualizar los F-16 ya operativos puede alargar su vida útil y mejorar sus prestaciones.
- La formación y el sostenimiento: pilotos, personal técnico, repuestos, armamento y horas de vuelo determinan cuánto puede aprovecharse la inversión.
La aviación militar es solo una parte del equilibrio estratégico regional. Para comparar las capacidades de España y Marruecos sería necesario analizar también los sistemas de defensa aérea, la vigilancia, la guerra electrónica, la disponibilidad operativa y las capacidades navales y terrestres. La cifra de aviones, por sí sola, no ofrece una medida completa de la capacidad militar de un país.
Israel también forma parte del panorama de modernización marroquí
La cooperación militar de Marruecos no se limita a Estados Unidos. Israel se ha convertido en otro proveedor relevante de material y tecnología para Rabat, en el contexto de la normalización de relaciones diplomáticas entre ambos países en 2020.
El Español señala que existen informaciones sobre posibles adquisiciones marroquíes de misiles de largo alcance y sistemas de defensa antiaérea israelíes. También menciona el interés que se ha atribuido a Marruecos por los cazas F-35, aunque fuentes militares citadas por el periódico consideran que su adquisición y mantenimiento excederían actualmente el presupuesto marroquí de defensa.
Es importante distinguir entre contratos confirmados, programas en curso y posibilidades que siguen en fase de información o especulación. La mención de un sistema en conversaciones o análisis no equivale a una compra formal ni a una entrega inminente.
En cualquier caso, el acceso a proveedores distintos permite a Marruecos diversificar su equipamiento y ampliar sus opciones de modernización. Para evaluar el resultado real de esa estrategia habrá que seguir los contratos firmados, las entregas efectivas y la capacidad del país para integrar los sistemas en sus fuerzas armadas.
Los fosfatos, una cuestión industrial y estratégica para Washington
La hoja de ruta incluye un apartado menos visible, pero significativo: el análisis de la dependencia estadounidense de los fosfatos y sus derivados.
Estos materiales tienen usos que van más allá de la agricultura. Determinados compuestos intervienen en cadenas industriales vinculadas a municiones, propelentes, pirotecnia, protección contra la corrosión y almacenamiento de energía. También son relevantes para los fertilizantes y, por extensión, para la seguridad alimentaria.
Según El Español, el Departamento de Defensa estadounidense estudiará la concentración de proveedores internacionales y los riesgos de depender de Marruecos y China para determinados insumos.
El análisis de suministros refleja que la seguridad nacional no depende únicamente del número de aviones o misiles. También puede verse condicionada por el acceso a minerales, productos químicos, componentes electrónicos y materias primas necesarias para fabricar y mantener sistemas militares.
Marruecos ocupa una posición relevante en el mercado mundial de fosfatos. Para Estados Unidos, profundizar la relación con Rabat puede tener interés tanto en materia de defensa como en la reducción de vulnerabilidades de sus cadenas de suministro.
Este apartado no implica que Marruecos vaya a controlar por sí solo el abastecimiento militar estadounidense. Significa que Washington pretende medir sus dependencias y los riesgos asociados a la concentración de proveedores.
Qué significa este giro para España
La aproximación entre Estados Unidos y Marruecos tiene consecuencias potenciales para el entorno de seguridad español, pero conviene analizarlas sin convertir los escenarios posibles en hechos consumados.
España mantiene intereses estratégicos en el Estrecho de Gibraltar, el Mediterráneo occidental, Canarias, Ceuta y Melilla. También forma parte de la OTAN y conserva una relación de cooperación en defensa con Estados Unidos. La intensificación de los vínculos entre Washington y Rabat introduce una variable adicional en ese escenario.
Hay al menos cuatro aspectos que España debería seguir de cerca:
- La evolución de las capacidades militares marroquíes, especialmente en aviación, defensa aérea, drones y vigilancia.
- La actividad de experimentación en el entorno de Canarias, atendiendo a las características de los ensayos y sus condiciones de seguridad.
- La cooperación en inteligencia y lucha antiterrorista, que puede contribuir a responder a amenazas compartidas en el norte de África y el Sahel.
- La evolución de los ejercicios conjuntos, que permitirá observar qué capacidades se desarrollan y cómo se integran en las fuerzas marroquíes.
La modernización de Marruecos no debe interpretarse automáticamente como una preparación para un conflicto con España. Los países refuerzan sus capacidades por diferentes motivos, entre ellos la defensa nacional, la lucha antiterrorista, la rivalidad regional y la búsqueda de influencia diplomática.
Al mismo tiempo, la cooperación de Washington con Rabat no elimina la necesidad de que España evalúe sus propias necesidades de defensa. La planificación debe apoyarse en análisis de capacidades, inteligencia, coordinación aliada y conocimiento de los cambios en el entorno regional.
El equilibrio militar del Estrecho no depende de un solo factor
La idea de que la cooperación estadounidense permitirá a Marruecos desafiar en una década la posición militar española debe tratarse como una hipótesis de análisis, no como una conclusión automática.
El general de brigada en la reserva Francisco José Dacoba, exdirector del Instituto Español de Estudios Estratégicos, señaló en declaraciones a El Español que España conserva una ventaja militar, aunque consideraba que la distancia se está reduciendo debido a las adquisiciones marroquíes.
Esa valoración introduce un matiz relevante: la modernización marroquí puede reducir diferencias en determinadas capacidades sin que eso implique una equivalencia militar general entre ambos países.
El equilibrio depende de numerosos factores, entre ellos la disponibilidad de las fuerzas, la calidad de los sistemas, el entrenamiento, la logística, el apoyo aliado, la inteligencia y la capacidad de sostener operaciones a lo largo del tiempo.
También es necesario distinguir entre la defensa del territorio, la vigilancia marítima, el control del espacio aéreo y la capacidad de proyectar fuerza. Un país puede mejorar en un ámbito concreto sin obtener una ventaja global en todos los demás.
Por eso, el seguimiento de las adquisiciones y de los programas de entrenamiento resulta más útil que las predicciones tajantes sobre quién dominará militarmente el Estrecho en una fecha determinada.
Una relación que va más allá de las compras de armas
La estrategia estadounidense con Marruecos combina defensa, tecnología, inteligencia, cooperación antiterrorista y seguridad de suministros. Esa amplitud es precisamente lo que diferencia la hoja de ruta de una operación comercial aislada.
La colaboración prolongada puede facilitar la integración de procedimientos, la formación conjunta y el desarrollo de capacidades que requieren años de inversión. También puede reforzar el papel diplomático de Marruecos como socio de Washington en el norte de África.
Para España, el reto consiste en interpretar este proceso con rigor: identificar las capacidades que realmente se incorporan, distinguir las medidas aprobadas de las que siguen en fase de planificación y valorar sus efectos sobre los intereses nacionales.
Estados Unidos está reforzando su cooperación militar con Marruecos hasta 2036, con proyectos que abarcan desde los cazas y los drones hasta la inteligencia y las cadenas de suministro. La proximidad de algunas actividades a Canarias hace que España deba seguir de cerca su evolución, sin confundir la vigilancia estratégica con la afirmación de una amenaza que las fuentes disponibles no acreditan.
La cuestión de fondo es cómo mantener una evaluación realista del equilibrio regional y garantizar que España dispone de capacidades, información y coordinación suficientes para responder a un entorno estratégico en transformación.


