La Cámara de Comercio de España revela que ocho de cada diez compañías quieren modificar la legislación laboral. Las propuestas incluyen más control de las mutuas y cambios en el pago de las bajas, aunque el 84,8 % admite que no ha aplicado medidas internas.
El absentismo laboral se ha convertido en uno de los asuntos que más preocupan al tejido empresarial español. Ocho de cada diez compañías consideran necesario modificar la legislación para afrontar este problema, según el Estudio de Clima Empresarial 2026 de la Cámara de Comercio de España.
La encuesta, realizada por Sigma Dos a 1 900 empresas españolas, refleja un respaldo del 81,3 % a introducir cambios normativos. Entre las medidas más mencionadas figuran reforzar el control de las mutuas colaboradoras de la Seguridad Social, mejorar la coordinación con los servicios públicos de salud y modificar quién asume el coste de las prestaciones durante las bajas laborales.
Sin embargo, el informe también deja un dato que invita a examinar la responsabilidad de las propias compañías: el 84,8 % reconoce que no ha puesto en marcha medidas específicas para reducir el absentismo.
El resultado abre un debate sobre el funcionamiento del sistema de incapacidad temporal, el coste que soportan las empresas y la necesidad de mejorar la prevención sin perjudicar los derechos de los trabajadores que necesitan una baja médica.
Ocho de cada diez empresas quieren modificar la legislación laboral
El dato más destacado del informe de la Cámara de Comercio es el respaldo empresarial a una reforma normativa.
El 81,3 % de las compañías encuestadas considera que deberían introducirse cambios legales para abordar el absentismo. La petición refleja la preocupación de las empresas por las consecuencias organizativas y económicas de las ausencias laborales.
Entre las propuestas señaladas por las compañías favorables a los cambios destacan:
- Mayor control de las mutuas: respaldado por el 51,8 %.
- Mejor coordinación entre empresas, mutuas y servicios públicos de salud: apoyada por el 42,9 %.
- Exonerar a las empresas del pago de la prestación durante las bajas: propuesta mencionada por el 39,4 %.
Estos porcentajes corresponden a las medidas señaladas por las empresas que apoyan modificaciones legales, no a la totalidad de las compañías encuestadas.
Las propuestas reflejan tres preocupaciones: agilizar la gestión de las bajas, mejorar el seguimiento de los procesos de incapacidad temporal y revisar el reparto de los costes económicos.
El 29,4 % de las empresas afirma que el absentismo ha aumentado
La encuesta también analiza cómo perciben las empresas la evolución de las ausencias laborales durante el último año.
Los resultados muestran diferencias importantes:
- 29,4 % afirma que el absentismo ha aumentado.
- 63,3 % considera que se ha mantenido estable.
- 7,3 % asegura que ha disminuido.
La percepción de la gravedad del problema también varía considerablemente según el tamaño de la compañía.
En el conjunto de las empresas, el 38,5 % considera que el absentismo es un problema muy o bastante grave. Sin embargo, la proporción alcanza el 73,7 % entre las compañías con 100 o más trabajadores.
En el extremo contrario se encuentran las micropymes de menos de nueve empleados, donde el porcentaje desciende al 27,8 %.
La diferencia puede estar relacionada con la capacidad de las empresas para reorganizar sus plantillas cuando se producen ausencias. En una organización grande, determinadas funciones pueden repartirse entre distintos equipos. En una empresa pequeña, la ausencia de una sola persona puede alterar directamente la actividad diaria.
La contradicción: el 84,8 % no ha aplicado medidas internas
Uno de los datos más relevantes del estudio es que, pese al respaldo mayoritario a los cambios legislativos, el 84,8 % de las empresas reconoce que no ha implantado medidas específicas para reducir el absentismo.
Esta circunstancia introduce un elemento importante en el debate. Las compañías reclaman modificaciones normativas, pero la encuesta también refleja una implantación limitada de actuaciones propias para abordar las ausencias.
La prevención, la organización de los turnos, la vigilancia de los riesgos laborales y la mejora de las condiciones de trabajo forman parte de las herramientas que las empresas pueden valorar para reducir problemas de salud y ausencias prolongadas.
Por eso, el absentismo no puede abordarse únicamente desde el control de las bajas. También requiere analizar sus causas y las condiciones en las que se desarrolla el trabajo.
La responsabilidad de gestionar este fenómeno no recae exclusivamente en los trabajadores ni puede resolverse solo mediante cambios legales. Las empresas, las mutuas y las administraciones sanitarias tienen funciones diferentes dentro del sistema.
Qué cambiaría un mayor control de las mutuas
La propuesta más respaldada es reforzar el papel de las mutuas colaboradoras de la Seguridad Social, con un 51,8 % de apoyo entre las empresas favorables a modificar la legislación.
Estas entidades colaboran en la gestión de determinadas prestaciones y contingencias, especialmente en los procesos relacionados con accidentes de trabajo y enfermedades profesionales. También pueden realizar actuaciones de seguimiento y control en los procesos de incapacidad temporal por contingencias comunes dentro de las competencias que les reconoce la normativa.
La reivindicación empresarial apunta a mejorar la coordinación y reducir los tiempos de gestión de las bajas.
No obstante, las mutuas no pueden sustituir sin más a los servicios públicos de salud en la emisión de altas médicas por contingencias comunes. Cualquier modificación de sus competencias tendría que respetar las garantías legales y médicas del sistema.
El objetivo de una reforma debería ser mejorar la agilidad y el seguimiento de los procesos, sin convertir una baja médica justificada en una sospecha automática de fraude.
Las empresas quieren revisar quién paga las bajas laborales
Otra de las propuestas destacadas consiste en exonerar a las empresas del pago de la prestación económica durante las bajas, una medida que cuenta con el respaldo del 39,4 % de las compañías favorables a cambios legales.
La petición tiene una dimensión económica. Las ausencias pueden obligar a reorganizar equipos, contratar sustituciones y asumir costes adicionales para mantener la actividad.
Sin embargo, conviene distinguir entre el pago delegado de una prestación y quién financia realmente el sistema.
En España, el régimen de incapacidad temporal establece diferentes reglas según la contingencia y la duración de la baja. En los procesos por enfermedad común o accidente no laboral, por ejemplo, la prestación económica se distribuye entre distintos responsables según los días transcurridos. La empresa puede efectuar pagos por delegación de la Seguridad Social, lo que no significa que soporte necesariamente todo el coste de la prestación.
Por tanto, exonerar a las empresas de determinadas obligaciones de pago no equivale a eliminar el coste económico de las bajas: implicaría revisar cómo se distribuye entre las empresas y el sistema público.
La propuesta abre un debate sobre la financiación de la incapacidad temporal y el equilibrio entre la protección del trabajador y los costes que afronta el empleador.
Los costes laborales y la presión fiscal también preocupan a las empresas
El absentismo no aparece aislado en el diagnóstico empresarial. El mismo estudio identifica otras dificultades que condicionan la actividad económica.
Entre los problemas actuales más citados figuran:
- Encarecimiento de los suministros: 42,1 %.
- Escasez de mano de obra: 32 %.
- Aumento de los costes laborales: 29,7 %.
- Presión fiscal: 29,3 %.
De cara al futuro, el aumento de los costes laborales se convierte en la principal preocupación, señalada por el 48,4 % de las empresas.
Le siguen la presión fiscal, con un 39,7 %; la falta de perfiles profesionales adecuados, con un 38,5 %; y la inflación, con un 28,8 %.
Los resultados muestran que las empresas afrontan dificultades que van más allá de las ausencias laborales. La combinación de costes, dificultades para encontrar trabajadores y presión regulatoria condiciona sus decisiones de inversión y contratación.
La Cámara de Comercio reclama estabilidad para el tejido empresarial
El presidente de la Cámara de Comercio de España, José Luis Bonet, ha advertido de la doble presión que afrontan las empresas: el incremento de los costes y la incertidumbre del contexto internacional.
Bonet ha defendido que las compañías necesitan estabilidad y previsibilidad para concentrar sus recursos en producir, invertir, innovar y generar empleo, en lugar de destinarlos a afrontar obstáculos y costes crecientes.
El mensaje coincide con otras conclusiones del informe. A pesar de las dificultades, el 60 % de las empresas se declara muy o bastante optimista sobre la evolución de su actividad durante 2026. Para 2027, el porcentaje alcanza el 60,6 %.
Sin embargo, ese optimismo sobre los propios negocios contrasta con una valoración más pesimista de la economía nacional: el 47,9 % de las compañías prevé que la actividad económica empeore en 2027, frente al 30,1 % que espera una mejora.
Cómo se ha elaborado el estudio sobre absentismo laboral
El Estudio de Clima Empresarial 2026 se basa en 1 900 encuestas telefónicas realizadas a empresas radicadas en España con seis o más empleados.
El trabajo de campo fue desarrollado por Sigma Dos entre el 24 de agosto y el 24 de septiembre de 2026.
El informe recoge las percepciones empresariales sobre el absentismo, su evolución durante el último año, las medidas aplicadas por las compañías y los cambios normativos que consideran necesarios.
Es importante interpretar correctamente sus resultados: se trata de una encuesta a empresas, no de un registro administrativo de bajas médicas ni de una medición directa de las ausencias injustificadas.
La distinción importa porque una baja médica justificada no es equivalente a una ausencia injustificada. Ambas pueden afectar a la organización del trabajo, pero tienen causas, implicaciones legales y garantías diferentes.
Un debate entre competitividad empresarial y protección laboral
El respaldo del 81,3 % a modificar la legislación refleja que el absentismo ocupa un lugar destacado en las preocupaciones empresariales. La petición de mayor control, mejor coordinación sanitaria y cambios en el reparto de los costes demuestra que las compañías quieren revisar el funcionamiento del sistema.
Pero los propios resultados también plantean una cuestión: si el 84,8 % no ha implantado medidas internas, ¿hasta qué punto se está aprovechando la capacidad de prevención y organización de las empresas?
El reto consiste en encontrar un equilibrio entre la continuidad de la actividad económica, la protección de la salud de los trabajadores y una gestión más eficiente de las bajas.
El debate sobre el absentismo laboral ya no se limita a cuánto cuesta a las empresas: también afecta a quién debe asumir ese coste, cómo se gestionan las bajas y qué responsabilidades corresponden a cada parte.


