Lewis Hamilton mantiene sus críticas a Charles Leclerc después del incidente que frustró el posible doblete de Ferrari en el Gran Premio de México. El británico reclama nuevas conversaciones para fijar límites en los duelos entre compañeros.
Hamilton no retira sus críticas a Leclerc
La tensión dentro de Ferrari continúa una semana después del enfrentamiento entre Lewis Hamilton y Charles Leclerc en el Gran Premio de México. El siete veces campeón del mundo mantiene su malestar y considera necesario aclarar las reglas internas para que una lucha entre los dos pilotos no vuelva a perjudicar los resultados de la escudería italiana.
En declaraciones realizadas antes del Gran Premio de São Paulo, Hamilton respaldó la percepción de que Leclerc compite con una intensidad especial cuando tiene a su compañero como rival. Preguntado por si había observado esa diferencia de actitud, el británico respondió que sí y recordó otros episodios de la temporada.
«Veo lo mismo que tú», afirmó Hamilton, al comparar la actuación de Leclerc en Singapur con su comportamiento frente a otros pilotos. El británico considera que el monegasco ha mostrado una agresividad diferente en determinados enfrentamientos con él.
La cuestión ya no se limita a una maniobra polémica. Hamilton reclama que Ferrari establezca criterios claros para gestionar las batallas entre sus dos coches, especialmente cuando ambos tienen opciones de luchar por la victoria.
El incidente de México que abrió la crisis
El origen del conflicto se encuentra en la primera vuelta del Gran Premio de México, disputado el pasado 1 de noviembre en el Autódromo Hermanos Rodríguez.
Hamilton partía desde la pole position, mientras que Leclerc arrancaba desde la tercera posición. Ambos pilotos de Ferrari protagonizaron una intensa lucha por el liderato durante los primeros metros de carrera.
La situación se complicó en la curva 4. Los dos monoplazas llegaron con demasiada velocidad y terminaron fuera de la trazada. Leclerc aprovechó la maniobra para mantenerse por delante, aunque lo hizo saliéndose de la pista y obteniendo una ventaja.
La acción permitió al monegasco conservar el liderato, mientras Hamilton perdió impulso y Max Verstappen consiguió colocarse por delante del británico. La oportunidad de Ferrari de controlar la carrera con sus dos coches en las primeras posiciones empezó a desvanecerse en apenas unos segundos.
Los comisarios sancionaron a Leclerc con cinco segundos de penalización por abandonar la pista y obtener una ventaja duradera. La sanción quedó por debajo de los diez segundos que contemplaban las directrices como referencia inicial, debido a las circunstancias atenuantes: Hamilton también había terminado fuera de la pista y el incidente se produjo en la primera vuelta.
La resolución oficial de los comisarios confirmó que Leclerc no tenía derecho a reclamar la posición después de completar el adelantamiento fuera del trazado. El propio piloto reconoció posteriormente que la penalización estaba justificada, aunque explicó que la presencia de Verstappen condicionó su decisión de no devolver inmediatamente el puesto. <Cite refs={[«turn727323search1″,»turn727323search0»]}/>
Ferrari perdió una oportunidad de lograr el doblete
El resultado final reflejó el coste deportivo del enfrentamiento. Verstappen se llevó la victoria, Hamilton terminó segundo y Leclerc acabó cuarto.
Para Hamilton, Ferrari tenía ritmo suficiente para conseguir un resultado mucho mejor. El británico sostiene que la escudería podía haber firmado un doblete y que la lucha entre sus propios pilotos abrió la puerta a Red Bull.
El problema no fue únicamente la pérdida de posiciones. La maniobra alteró la estrategia de carrera y dejó a Ferrari sin el control que había conseguido en los primeros compases. Verstappen pudo aprovechar la situación y terminó imponiéndose.
Hamilton ya había expresado su enfado por radio durante la carrera. Consideró insuficiente la sanción a Leclerc porque, en su opinión, conservar el liderato y rodar en aire limpio suponía una ventaja que una penalización de cinco segundos no compensaba de forma inmediata.
La FIA, sin embargo, justificó su decisión atendiendo a las circunstancias concretas del incidente. No se trató de una absolución deportiva de Leclerc, sino de una sanción reducida respecto a la referencia inicial por la participación de ambos coches en la salida de pista. <Cite refs={[«turn727323search1″,»turn727323search6»]}/>
Hamilton compara a Leclerc con Vettel y Sainz
El británico también recordó que este tipo de tensión no es nueva en su trayectoria. Al ser preguntado por la intensidad con la que Leclerc le disputa las posiciones, mencionó sus anteriores compañeros de equipo, entre ellos Sebastian Vettel y Carlos Sainz.
Hamilton considera que la rivalidad entre pilotos de una misma escudería puede alcanzar niveles elevados, pero entiende que debe existir un límite cuando las maniobras ponen en peligro los intereses colectivos.
La comparación con Singapur también ha alimentado el debate. Hamilton recordó que Leclerc había reducido el ritmo en una situación en la que, según su interpretación, tenía una posición favorable frente a Verstappen. En cambio, en Austin, el monegasco sí había protagonizado una maniobra muy agresiva contra el neerlandés, adelantándolo por el exterior en las curvas enlazadas del Circuito de las Américas.
Esas acciones no demuestran por sí solas que Leclerc aplique un criterio distinto de forma sistemática. Sí explican por qué Hamilton ha puesto sobre la mesa la cuestión de la consistencia en la manera de competir de su compañero.
Vasseur tendrá que aclarar las reglas internas
La dirección de Ferrari tampoco ha ocultado su preocupación. El jefe del equipo, Fred Vasseur, expresó su frustración después de la carrera mexicana y recordó que los pilotos trabajan para una organización mucho mayor que sus propios intereses deportivos.
El responsable de la escudería puso el foco en el esfuerzo de los aproximadamente 2 000 trabajadores que participan en el desarrollo y funcionamiento del equipo. Su mensaje fue claro: los pilotos deben tener presente que sus decisiones afectan a toda la estructura.
Vasseur calificó el asunto como una cuestión de respeto y señaló que ambos pilotos trabajan para un grupo, sus patrocinadores y todos los empleados de Ferrari. <Cite refs={[«turn727323search4»]}/>
Según la información publicada por Motorsport.com, el director del equipo mantuvo conversaciones breves con Hamilton y Leclerc por separado después del Gran Premio de México. Sin embargo, todavía queda pendiente una conversación más amplia para abordar el problema y establecer criterios comunes.
Hamilton quiere que ese diálogo se produzca cuanto antes. La ausencia de Leclerc en parte de los compromisos previos al Gran Premio de Brasil, debido al nacimiento de su hija, ha condicionado el momento de la reunión.
«No me voy a callar»: Hamilton defiende su sinceridad
El piloto británico tampoco está dispuesto a retirar sus declaraciones por las críticas recibidas. Hamilton reconoció que continúa frustrado por lo sucedido en México y aseguró que no piensa modificar su manera de expresarse para evitar polémicas.
«Realmente no me importa lo que piensen los demás sobre lo que he dicho. Soy muy transparente y digo lo que pienso en el momento», afirmó.
Hamilton rechazó además que sus declaraciones respondan a una estrategia calculada para influir en la opinión pública. Explicó que durante una carrera los pilotos están sometidos a una enorme exigencia física y mental, con pulsaciones muy elevadas y velocidades que superan los 320 kilómetros por hora.
En ese contexto, defendió que sus mensajes por radio y sus declaraciones posteriores reflejan su reacción inmediata a lo que sucede en pista, no un plan para generar titulares.
El británico insistió en que Ferrari debe actuar para impedir que una situación similar vuelva a repetirse. La escudería ha trabajado durante la temporada para mejorar el rendimiento del monoplaza y, según Hamilton, los resultados recientes demuestran que el equipo está en condiciones de competir por objetivos importantes.
El Gran Premio de Brasil, primera prueba para Ferrari
El próximo Gran Premio de São Paulo llega en un momento delicado para la relación entre los dos pilotos de Ferrari. La prioridad será comprobar si el equipo consigue trasladar las conversaciones internas a unas reglas de competición más claras.
La rivalidad entre Hamilton y Leclerc puede ser un estímulo para elevar el rendimiento de ambos, pero también puede convertirse en un problema si cada piloto interpreta de forma diferente los límites de una batalla por la posición.
Ferrari necesita que sus dos coches compitan al máximo nivel sin repetir errores que beneficien directamente a sus rivales. La polémica de México ha dejado una pregunta sobre la mesa: ¿cómo debe actuar un piloto cuando luchar por una posición con su compañero puede costarle una victoria a todo el equipo?
La respuesta tendrá consecuencias no solo para el próximo fin de semana, sino también para la convivencia deportiva dentro de una de las escuderías más exigentes de la Fórmula 1.


