La escasez de viviendas y la limitada oferta en el mercado inmobiliario impactan directamente en el alquiler para estudiantes universitarios en España, especialmente en grandes ciudades como Madrid, Barcelona y Santiago de Compostela. Según el Banco de España, existe un déficit de más de 700 000 viviendas, equivalente a una década sin construcción relevante, lo que limita las opciones de alojamiento y complica la formación de nuevos hogares.
El aumento en la demanda de alquiler para estudiantes se sitúa en un 26 % en Madrid y un 23 % en Barcelona, de acuerdo con datos de HousingAnywhere, lo que genera mayor competencia para acceder a viviendas asequibles. En ciudades como Santiago de Compostela, es común la formación de colas desde la madrugada frente a inmobiliarias al inicio de la campaña de alquiler estudiantil, que comienza en septiembre y se extiende hasta finales de junio.
La escasez se acentúa en ciertas tipologías de viviendas, especialmente pisos con dos habitaciones en zonas céntricas, mientras que la oferta de pisos con más habitaciones es menos limitada. La subida de precios es notable; en Santiago de Compostela la media alcanza aproximadamente 300 euros por habitación.
Únicamente en Gerona se registra un aumento en la oferta de alquiler permanente (+55 %) en contraste con otras ciudades tensionadas como San Sebastián (-42 %), Pamplona (-39 %), La Coruña (-36 %) o Barcelona (-11 %).
El alquiler temporal gana relevancia frente al permanente a nivel nacional, representando hasta un 29 % del mercado en el segundo trimestre de este año, con incrementos significativos en ciudades como La Coruña (105 %) y Melilla (225 %).
Las inmobiliarias señalan que la demanda varía durante el año y que en algunos casos, los contratos estudiantiles corresponden a periodos de septiembre a junio. También se observa una tendencia de los estudiantes a mantener sus contratos si las condiciones son favorables, buscando sustitutos mediante redes sociales o contactos, lo que reduce la movilidad durante el curso.
En ciudades como Salamanca, la oferta supera la demanda tras finalizar el curso, lo que favorece una ligera reducción de precios hasta septiembre. Sin embargo, la contratación aumenta en meses como febrero y marzo, cuando los estudiantes consolidan grupos para compartir piso.
Factores como la declaración de zonas tensionadas y la Ley de Vivienda influyen en la preferencia de los propietarios por el alquiler temporal frente al permanente, debido a menores riesgos y mayor flexibilidad. Esta dinámica se refleja especialmente en ciudades como Barcelona, donde el alquiler temporal es predominante.
En conclusión, la combinacion de la escasez de vivienda, el déficit estructural y la regulación limita el acceso al alquiler permanente para estudiantes, incrementando la competencia y los precios, y favoreciendo el aumento del alquiler temporal en diversas regiones de España.


