En mayo de 2026, la deuda pública española se situó en 1,729 billones de euros, según los datos mensuales publicados por el Banco de España. Esta cifra representa un incremento de más de 572 000 millones de euros desde el inicio del gobierno actual. Aunque en mayo se registró una reducción de 6 484 millones de euros, esta se explica por un desfase temporal entre las refinanciaciones del Tesoro y el vencimiento de la deuda, no por un superávit presupuestario.
Desde 2025, la deuda pública ha aumentado en cerca de 70 000 millones de euros en términos netos. Actualmente, la deuda crece a un ritmo aproximado de 200 millones de euros diarios. Esto equivale a un incremento cercano a 8,5 millones de euros por hora o más de 135 000 euros por minuto.
El endeudamiento creciente se da en un contexto de déficit público continuo, donde el gasto público se incrementa de forma sostenida sin que los ingresos generen superávit que posibiliten la amortización de la deuda. En los últimos años, tanto 2022 como 2023, la reducción del déficit se ha apoyado principalmente en incrementos extraordinarios de ingresos, vinculados en buena medida a la inflación y también a ajustes en impuestos.
El presupuesto público exhibe tensiones estructurales, sobre todo en áreas como la Seguridad Social, que presentan desequilibrios importantes. El déficit estructural se estima en torno a cuatro puntos porcentuales del PIB, según informes de organismos nacionales e internacionales como la Comisión Europea.
Además, se prevé que el gasto público continúe aumentando en los próximos años, según los techos de gasto no financiero aprobados, que incluyen incrementos significativos respecto a años anteriores. Este escenario implica que la deuda pública seguirá creciendo mientras persista el déficit.
El Banco de España indica que la deuda pública española representa un 100,2% del PIB según los últimos datos, una cifra que en ausencia de revisiones metodológicas del PIB superaría el 103%. Este nivel situaría a España entre los países con mayor ratio de deuda respecto a su economía en la Unión Europea.
En conclusión, la deuda pública española continúa en una senda creciente, condicionada por un equilibrio presupuestario aún pendiente y la dinámica de gastos e ingresos públicos. Su evolución será un indicador clave para la estabilidad económica y financiera del país en los próximos años.


