Documentos del CNI y de la Policía Nacional fechados el 29 de julio alertaban de convocatorias para intentar entrar en Ceuta al día siguiente. La inteligencia española trasladó información a la Delegación del Gobierno, la Guardia Civil y servicios marroquíes.
La desclasificación de documentos ordenada por el Gobierno ha introducido un elemento clave en la polémica sobre lo ocurrido en Ceuta los días 30 y 31 de julio: tanto el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) como la Policía Nacional disponían de información previa sobre posibles intentos coordinados de entrada irregular en la ciudad autónoma.
Los documentos conocidos este miércoles muestran que el 29 de julio, un día antes de los acontecimientos, existían alertas específicas sobre convocatorias difundidas a través de WhatsApp y Facebook para intentar acceder a Ceuta a nado y mediante el vallado fronterizo.
La revelación obliga a distinguir dos cuestiones diferentes: sí hubo avisos previos, según los documentos desclasificados, pero eso no significa necesariamente que los servicios españoles hubieran anticipado con precisión la magnitud y naturaleza que terminarían teniendo los acontecimientos.
El CNI avisó un día antes de los intentos de entrada en Ceuta
Uno de los documentos centrales es un despacho del CNI con referencia C-10399, fechado el miércoles 29 de julio y titulado «Inmigración irregular. Alerta Temprana. Posibles intentos de entrada a Ceuta durante la semana de la Fiesta del Trono».
La nota advertía de la planificación de «varias convocatorias» para realizar entradas en Ceuta tanto a nado como a través de la valla, aprovechando la celebración de la Fiesta del Trono de Marruecos.
Según la documentación divulgada, las convocatorias circulaban en un grupo de WhatsApp denominado «Asalto a la valla de Ceuta» y en grupos de Facebook con decenas de miles de integrantes.
La información fue trasladada también a la Delegación del Gobierno en Ceuta y a una unidad de la Guardia Civil.
Este extremo resulta especialmente relevante después de semanas de controversia política acerca de qué información manejaban las autoridades antes de la crisis fronteriza.
Los servicios de inteligencia de Marruecos también fueron alertados
Los documentos aportan además otro dato significativo: el CNI compartió información con los servicios de inteligencia marroquíes.
Entre los destinatarios aparecen la Dirección General de Vigilancia del Territorio (DGST), responsable de la seguridad interior y contrainteligencia marroquí, y la Dirección General de Estudios y Documentación (DGED), vinculada a la inteligencia exterior.
También se trasladó una advertencia a la Guardia Civil en la que se señalaba que existía información sobre intentos de entrada a nado y saltos de la valla previstos para el día siguiente y sobre grupos en redes sociales que incentivaban estas acciones.
La existencia de estas comunicaciones aumenta ahora la presión política para reconstruir qué organismos recibieron cada alerta, qué valoración hicieron de ella y qué decisiones operativas adoptaron antes del 30 de julio.
La Policía contempló incluso un escenario de «riesgo extremo»
El CNI no fue el único organismo que emitió advertencias.
Una nota del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional, identificada con la referencia TIFA-3136, alertó también el 29 de julio de un «riesgo potencial» de entradas irregulares en Ceuta y Melilla previsto para el 30 de julio.
El documento analizaba varios escenarios.
Las entradas a nado tenían, según aquella evaluación, una probabilidad alta y suponían un riesgo bajo-medio. Una combinación de entradas marítimas y saltos del vallado tenía una probabilidad media y un riesgo medio-alto.
El escenario más grave contemplado era el de entradas a nado combinadas con un salto coordinado del vallado. La Policía le atribuía una probabilidad media-baja, pero calificaba sus posibles consecuencias como de «riesgo extremo» para la seguridad.
La distinción es importante: el informe no aseguraba que ese escenario extremo fuese a producirse, pero sí lo contemplaba expresamente antes de los hechos.
La polémica se traslada ahora a la gestión de los avisos
La documentación desclasificada cuestiona cualquier interpretación según la cual no existió ningún aviso previo.
La controversia, sin embargo, no queda completamente resuelta. El debate pasa ahora de preguntarse si había información a determinar hasta dónde llegó, cómo fue interpretada y si las medidas adoptadas fueron proporcionadas al riesgo comunicado.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, había defendido que los servicios de inteligencia habían realizado advertencias. El Ministerio del Interior y otros responsables gubernamentales habían rebajado durante agosto la existencia o alcance de información previa capaz de anticipar lo ocurrido.
Los nuevos documentos permiten acreditar la existencia de alertas, aunque no prueban por sí solos que el Gobierno conociera anticipadamente la dimensión exacta que alcanzaría la crisis.
Tampoco permiten establecer por sí mismos que las autoridades marroquíes organizaran los acontecimientos. Cualquier eventual responsabilidad o coordinación desde Marruecos requiere evidencias adicionales y, en su caso, las conclusiones de las investigaciones abiertas.
Ceuta vuelve a elevar la presión sobre Marlaska y Moncloa
La desclasificación abre así un nuevo frente político para el Gobierno de Pedro Sánchez y, especialmente, para el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska.
La cuestión central ya no es únicamente qué sucedió en la frontera, sino qué sabía cada departamento antes del 30 de julio y cómo reaccionó ante los informes de inteligencia y policiales.
Ese será previsiblemente uno de los puntos sobre los que PP y Vox aumentarán la presión parlamentaria al Ejecutivo, mientras Moncloa deberá explicar la diferencia entre disponer de alertas sobre posibles entradas y conocer anticipadamente la dimensión final de los acontecimientos.
Los documentos aportan, en cualquier caso, una certeza relevante: España recibió y elaboró alertas antes de los acontecimientos de Ceuta. Determinar si esas advertencias fueron correctamente valoradas y gestionadas será ahora el siguiente capítulo de una crisis que continúa teniendo importantes consecuencias políticas.


