España aumenta un 9% su número de maestros mientras pierde un 5% de alumnos de Primaria, pero mantiene problemas de temporalidad, paro juvenil y rendimiento educativo.
La radiografía de la OCDE sobre la educación española deja un contraste difícil de ignorar. En la última década, el número de maestros de Primaria ha aumentado un 9% mientras los alumnos han disminuido un 5%, al mismo tiempo que los estudiantes españoles han obtenido resultados preocupantes en las últimas evaluaciones internacionales.
El informe Panorama de la Educación 2026 sitúa además la jornada laboral declarada del profesorado español en 38 horas semanales, frente a las 40,8 horas de media de la OCDE.
Pero reducir el análisis a las horas trabajadas sería insuficiente. El informe muestra una profesión con mayor satisfacción salarial que la media internacional, aunque también con una elevada temporalidad, escasa valoración social y una carrera profesional relativamente plana.
El problema de fondo es otro: España dedica más recursos humanos por alumno, pero todavía afronta importantes dificultades para transformar ese esfuerzo en mejores resultados educativos.
España tiene más maestros mientras pierde alumnos
Uno de los datos más llamativos del informe es la evolución simultánea del número de docentes y estudiantes.
Entre 2015 y 2025, aproximadamente, el número de maestros de Primaria en España aumentó un 9%, mientras que el número de alumnos cayó un 5%.
La tendencia está directamente relacionada con el descenso de la natalidad, aunque la OCDE advierte de que también influyen las decisiones políticas sobre ratios, horas de trabajo docente y tiempo de instrucción.
El fenómeno no es exclusivamente español.
En el conjunto de países analizados por la OCDE, el número de maestros de Primaria aumentó un 13%, mientras el alumnado creció apenas un 2%.
La diferencia es que España combina el incremento de docentes con una caída significativa de estudiantes.
La evolución demográfica seguirá condicionando el sistema. La OCDE calcula que la población española de entre 5 y 14 años podría disminuir un 13% entre 2024 y 2033.
Eso plantea una pregunta que el sistema educativo tendrá que afrontar: qué hacer con los recursos docentes si el número de alumnos continúa descendiendo.
Los profesores españoles declaran trabajar 38 horas semanales
El profesorado español a tiempo completo de Primaria, Secundaria y Formación Profesional declara una jornada media de 38 horas semanales.
La cifra es inferior a las 40,8 horas registradas como media entre los docentes de los países analizados por la OCDE.
También está por debajo de las 40,4 horas que declaran trabajar otros profesionales españoles a tiempo completo con estudios superiores.
España se encuentra, según el informe, entre los países donde el profesorado declara menos horas semanales de trabajo, junto a Portugal, Irlanda e Israel.
La media de los docentes de la OCDE se sitúa en 41,5 horas semanales.
Ahora bien, las horas totales de trabajo no equivalen a las horas que un profesor pasa delante de sus alumnos.
La jornada docente incluye también preparación de clases, corrección de ejercicios, reuniones, evaluación, tareas administrativas y otras responsabilidades.
Primaria y Secundaria presentan realidades diferentes
La comparación de horas lectivas ofrece un panorama bastante más matizado.
En Educación Primaria, los maestros españoles imparten habitualmente 828 horas lectivas anuales, frente a las 770 horas de promedio de la OCDE.
En Secundaria, sin embargo, ocurre lo contrario: los profesores españoles tienen 642 horas lectivas anuales, frente a las 710 horas de media internacional.
La fotografía, por tanto, no permite hablar simplemente de un profesorado que trabaje más o menos.
Existe una diferencia considerable entre etapas educativas y modelos organizativos, además de las particularidades de cada comunidad autónoma.
Los profesores españoles están más satisfechos con su sueldo
Otro de los datos destacados por la OCDE es la percepción que tienen los docentes de sus condiciones laborales.
El 71% de los profesores españoles declara estar satisfecho con sus condiciones de trabajo, frente al 68% de media en la OCDE.
La diferencia es todavía mayor cuando se pregunta por el salario.
El 54% del profesorado español se muestra satisfecho con su remuneración, frente al 38% en el conjunto de países analizados.
Es una fotografía relevante porque desmonta una parte del debate habitual: España no aparece entre los países donde los docentes expresan una menor satisfacción salarial.
Sin embargo, existe una importante diferencia entre el salario de entrada y la progresión profesional.
Una carrera docente con poca progresión salarial
El informe señala que un maestro español de Primaria comienza su carrera con un salario 24% superior al promedio de la OCDE.
El problema aparece en la evolución posterior.
El salario máximo de un maestro español equivale aproximadamente a 1,4 veces su salario inicial, mientras que la proporción media de la OCDE alcanza 1,6 veces.
El economista Ismael Sanz, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos y responsable de Educación de Funcas, define esta situación como una carrera profesional «muy plana».
Entre las posibles mejoras señala incentivos para cubrir destinos de difícil cobertura, mayor retroalimentación profesional, observación entre compañeros y programas de mentoría para los docentes que comienzan.
La cuestión resulta especialmente importante si se pretende atraer y conservar profesionales en determinadas especialidades.
Matemáticas, Informática y Tecnología tienen problemas para captar profesores
España no presenta una escasez generalizada de docentes comparable a la de otros países analizados por la OCDE.
Pero sí existen dificultades específicas.
Las áreas de Matemáticas, Informática y Tecnología presentan problemas para encontrar profesionales, en buena medida porque estos perfiles pueden acceder a empleos privados con remuneraciones superiores.
El informe apunta además que el 11,4% de los profesores españoles llegó a la docencia después de haber trabajado anteriormente en otra profesión.
La cifra supera el 8,4% de promedio de la OCDE.
Esto refleja una cierta capacidad del sistema para atraer profesionales procedentes de otros sectores, aunque también evidencia las dificultades que existen para competir con determinadas actividades privadas por perfiles altamente cualificados.
La temporalidad sigue siendo uno de los puntos débiles
Si la satisfacción salarial es uno de los aspectos positivos, la temporalidad constituye uno de los principales problemas.
El 24,6% del profesorado español tiene un contrato de un curso o menos, según los datos recogidos por la OCDE.
La proporción es aproximadamente el doble que la registrada en el conjunto de países analizados.
La temporalidad afecta directamente a la estabilidad profesional y puede complicar la planificación de las plantillas, especialmente en determinadas etapas y territorios.
También existe un problema de percepción social.
Solo el 15% de los profesores españoles considera que la sociedad valora su profesión.
En el conjunto de la OCDE, la proporción asciende al 21,7%.
Es decir, existe una diferencia de casi 7 puntos porcentuales en la percepción de reconocimiento social.
Más profesores no significa automáticamente mejores resultados
El dato sobre la evolución de las plantillas adquiere especial relevancia después de los resultados de PISA.
La OCDE ha constatado en sus evaluaciones internacionales importantes dificultades del alumnado español en competencias fundamentales.
Esto obliga a distinguir entre recursos disponibles, condiciones laborales y resultados educativos.
Un aumento del número de docentes puede contribuir a reducir ratios o mejorar determinadas condiciones de atención al alumno, pero no garantiza por sí solo una mejora del aprendizaje.
La calidad de la formación del profesorado, los métodos pedagógicos, el currículo, la organización de los centros, el nivel socioeconómico de las familias y las políticas de evaluación también influyen en los resultados.
La caída de la natalidad cambiará el sistema educativo
El descenso demográfico es uno de los principales retos estructurales.
Si la población de entre 5 y 14 años cae un 13% entre 2024 y 2033, como proyecta la OCDE, el sistema educativo tendrá que adaptarse a una demanda potencialmente menor.
Eso podría traducirse en clases más pequeñas, pero también obligará a replantear la distribución de profesores y centros.
El economista Ismael Sanz señala además que las previsiones demográficas deben interpretarse teniendo en cuenta la evolución de la inmigración, que podría modificar parcialmente las proyecciones de población escolar.
La consecuencia es clara: el número total de alumnos no depende exclusivamente de los nacimientos registrados en España.
España sigue lejos del 5% del PIB fijado como objetivo educativo
El informe también ofrece datos sobre el esfuerzo económico.
En 2023, el gasto público en educación representó el 3,9% del PIB español.
La media de la OCDE alcanzó el 4,2%.
España se encuentra además por debajo del 5% del PIB establecido como objetivo mínimo en la legislación educativa aprobada en 2020.
Hay, sin embargo, una evolución positiva respecto al pasado.
Una década antes, el gasto público educativo español equivalía al 3,6% del PIB.
Mientras tanto, la media de la OCDE pasó del 4,4% al 4,2%.
La inversión española ha aumentado especialmente en Educación Infantil, donde se ha producido una expansión de la escolarización de los niños más pequeños.
El 73% de los niños de dos años está escolarizado
Uno de los datos positivos del sistema español aparece precisamente en Educación Infantil.
El 73% de los niños de dos años está matriculado en programas educativos, una tasa elevada en comparación internacional.
La ampliación de la gratuidad de la educación de 0 a 3 años ha sido una de las políticas impulsadas durante los últimos años.
El sistema español presenta además una elevada proporción de población con estudios superiores.
El 42% de los adultos tiene educación superior, una cifra cercana al 43% de media de la OCDE.
El problema se encuentra en la distribución intermedia.
España mantiene una estructura educativa que la propia información denomina «reloj de arena»: una proporción elevada de titulados superiores convive con un peso importante de personas con niveles educativos bajos y una menor presencia relativa de titulaciones intermedias.
Los ‘ninis’ bajan, pero España sigue por encima de la media
Otro de los datos que muestra una evolución favorable es el correspondiente a los jóvenes que ni estudian ni trabajan.
La proporción de ‘ninis’ pasó del 23% en 2015 al 17% en 2025.
La mejora es considerable, aunque España continúa por encima del promedio de la OCDE, situado en el 13%.
Otros países europeos, entre ellos Grecia y Portugal, presentan actualmente tasas superiores.
También ha mejorado el desempleo entre los jóvenes con estudios universitarios.
La tasa pasó del 18% en 2015 al 8% en 2025.
A pesar de la reducción, España continúa registrando un desempleo juvenil superior a la media internacional.
Estudiar más sigue teniendo premio salarial
La OCDE vuelve a encontrar una relación clara entre nivel educativo y empleo.
En España, una persona con estudios superiores obtiene unos ingresos 48% mayores que otra cuyo nivel máximo de estudios corresponde a Bachillerato o FP de Grado Medio.
La media de la OCDE alcanza el 54%.
Entre los jóvenes, sin embargo, la ventaja salarial española es diferente: la educación superior supone una prima del 48%, frente al 38% de media de la OCDE.
También destaca la evolución de la FP de Grado Superior.
Entre los jóvenes, esta formación está asociada a una prima salarial del 22%, el doble del 11% registrado como promedio de la OCDE.
Estos datos refuerzan el peso de la Formación Profesional como vía de acceso al mercado laboral.
La educación superior también facilita el teletrabajo
El informe incluye otro dato relacionado con la transformación del mercado laboral.
El 25% de los trabajadores con estudios superiores teletrabaja de forma habitual u ocasional.
Entre quienes tienen como máximo Bachillerato o FP de Grado Medio, la proporción cae al 8%.
La diferencia muestra que el nivel educativo no solo está relacionado con los ingresos o el desempleo, sino también con el tipo de empleos disponibles y la posibilidad de desarrollar modalidades de trabajo a distancia.
Las cifras que deja la OCDE sobre España
Los principales datos del informe son:
- 38 horas: jornada semanal declarada por los docentes españoles.
- 40,8 horas: media semanal de los profesores en los países analizados.
- 9%: aumento de los maestros de Primaria en España durante la última década.
- 5%: descenso de los alumnos de Primaria en el mismo periodo.
- 828 horas: horas lectivas anuales habituales de Primaria en España.
- 642 horas: horas lectivas anuales habituales de Secundaria.
- 24,6%: docentes con contratos de un curso o menos.
- 71%: profesores satisfechos con sus condiciones laborales.
- 54%: profesores satisfechos con su salario.
- 15%: docentes que consideran que la sociedad valora su profesión.
- 3,9% del PIB: gasto público español en educación en 2023.
- 17%: jóvenes que ni estudian ni trabajan en 2025.
- 13%: previsión de caída de la población de 5 a 14 años entre 2024 y 2033.
El verdadero reto: qué hacer con un sistema que cambia
El informe de la OCDE dibuja una educación española con luces y sombras.
Hay más docentes por alumno, una elevada escolarización temprana, una reducción del porcentaje de ‘ninis’ y una satisfacción salarial superior a la media internacional.
Pero también persisten problemas estructurales: temporalidad, escaso reconocimiento social, dificultades para cubrir determinadas especialidades, gasto educativo inferior al promedio de la OCDE y resultados académicos que siguen generando preocupación.
La demografía añade una dificultad adicional.
Si España tendrá menos niños durante los próximos años, el debate educativo no debería limitarse a decidir cuántos profesores necesita el sistema. La cuestión será también cómo utilizar los recursos disponibles para mejorar la enseñanza y los resultados de los alumnos.
La combinación de una población escolar decreciente y una plantilla docente creciente abre así un debate inevitable sobre ratios, distribución territorial de profesores, carrera profesional, evaluación, formación docente y calidad educativa.
La OCDE aporta los datos. El desafío para España consiste en convertir esos recursos y esa transformación demográfica en mejores oportunidades educativas para los alumnos.


