La cantante acaparó todas las miradas en la Semana de la Moda de París, pero su llegada tardía al desfile de Matières Fécales volvió a poner en cuestión su respeto por los profesionales del sector.
Rihanna paraliza un desfile en París y desata las críticas
La llegada de Rihanna a la Semana de la Moda de París volvió a generar expectación y polémica. La cantante estadounidense acudió al desfile de Matières Fécales, una de las firmas más provocadoras de la temporada, y consiguió que fotógrafos y medios internacionales centraran toda su atención en ella.
Sin embargo, su aparición también estuvo acompañada de críticas por un motivo que se repite en sus compromisos públicos: los retrasos. Según el periodista georgiano Beka Gvishiani, conocido en las redes sociales como Style Not Com, la artista hizo esperar alrededor de una hora a más de 500 personas antes de su llegada al desfile.
La demora volvió a abrir el debate sobre el comportamiento de las grandes estrellas en los eventos de moda y el trato que reciben los profesionales que trabajan en ellos.
Una invitada que acapara toda la atención, pero también el tiempo
La presencia de Rihanna en un desfile supone una oportunidad publicitaria de enorme alcance para cualquier firma. Su imagen, sus estilismos y sus apariciones generan una repercusión internacional que pocas celebridades pueden igualar.
En París, la cantante lució un conjunto creado por Matières Fécales, una marca conocida por sus propuestas extravagantes y transgresoras. Los fotógrafos se agolparon a su alrededor para conseguir imágenes desde todos los ángulos, mientras su estilismo se convertía rápidamente en noticia.
Para las marcas, contar con Rihanna entre sus invitados representa una importante operación de visibilidad. Su presencia puede atraer la atención de medios de comunicación y usuarios de todo el mundo.
El problema aparece cuando esa estrategia implica que cientos de asistentes y trabajadores tengan que esperar durante largos periodos. La demora afecta especialmente a periodistas, fotógrafos y equipos de producción, que deben ajustarse a horarios y cubrir varios desfiles en una misma jornada.
Los retrasos de Rihanna se repiten en los grandes eventos de moda
La impuntualidad de Rihanna no es un episodio aislado. Según el artículo publicado por S Moda, la cantante lleva años protagonizando retrasos en distintos acontecimientos relacionados con la industria de la moda.
La editora de moda Leticia García señala que esta situación es conocida entre los profesionales que cubren los eventos en los que participa la artista. Su presencia suele generar una enorme expectación, pero también obliga a reorganizar los horarios.
Uno de los ejemplos más recientes tuvo lugar el año pasado durante un desfile de Off-White, donde Rihanna llegó con una demora de aproximadamente una hora y media. La situación se produjo después de que los asistentes ya hubieran tenido que esperarla durante una hora en un desfile de Dior.
No se trata, por tanto, de un retraso puntual que haya pasado inadvertido. Las sucesivas demoras han convertido la llegada de la cantante en un factor que los organizadores y periodistas deben tener en cuenta.
De Nueva York a París: otros retrasos que marcaron la industria
La polémica también recuerda otros episodios protagonizados por Rihanna en anteriores ediciones de la Semana de la Moda.
La autora Eva Chen recordó en las redes sociales el desfile de Azzedine Alaïa celebrado en Nueva York en 2024, en el que la cantante mantuvo a los asistentes esperando durante unos 40 minutos.
En aquella ocasión también estuvo presente Patricia Rodríguez, quien recordó los comentarios de los responsables de relaciones públicas de la firma. Según relató, estos reconocían que Rihanna siempre llegaba tarde, aunque no podían anticipar cuánto se demoraría.
La situación también se repite en la Met Gala, uno de los acontecimientos más importantes del calendario de la moda. La periodista Beatriz García, que cubre habitualmente el evento, conoce bien la expectación que genera la llegada de la cantante, que suele aparecer entre las últimas invitadas.
Su presencia se convierte así en uno de los momentos más esperados de la noche, aunque también prolonga la espera de quienes trabajan en la cobertura del acontecimiento.
¿Una estrategia de marketing para reforzar su imagen de estrella?
La impuntualidad de Rihanna también puede interpretarse desde una perspectiva comercial. En la industria del lujo, la exclusividad y la expectación forman parte de la imagen que proyectan determinadas marcas y celebridades.
La expresión inglesa fashionably late, que podría traducirse como «llegar tarde con estilo», refleja una práctica conocida en el mundo de la moda: aparecer después de la hora prevista para concentrar la atención y reforzar la sensación de estatus.
En este contexto, hacerse esperar puede convertirse en una herramienta de marketing. La llegada de una estrella internacional genera imágenes, titulares y publicaciones en redes sociales, incluso cuando el evento ya ha comenzado.
El artículo también recuerda una conocida anécdota de Kate Moss, quien en 1995 reaccionó con sorpresa cuando le preguntaron si era tan impuntual como Naomi Campbell. La modelo respondió que nadie llegaba tan tarde como su compañera.
La puntualidad, por tanto, no siempre ha sido una prioridad entre algunas de las grandes figuras de la moda. Sin embargo, el caso de Rihanna destaca por la duración de sus retrasos y por la frecuencia con la que se producen.
La explicación de la llamada «hora de las divas»
El fenómeno de las estrellas que parecen vivir al margen de los horarios también ha sido abordado desde distintas disciplinas.
El artículo de S Moda menciona estudios y reflexiones de psicólogos y psiquiatras sobre la percepción del tiempo entre las personas creativas. Según estas explicaciones, algunas pueden ensimismarse en sus pensamientos y perder la noción de los minutos.
También recoge una interpretación procedente del mundo del cine: las grandes estrellas pueden ocupar el espacio y el tiempo de una forma poco convencional.
El director alemán Rainer Werner Fassbinder acuñó la expresión diva time para referirse a este fenómeno. La idea describe una relación particular con el tiempo que se atribuye a determinadas figuras del espectáculo.
No obstante, estas explicaciones no permiten determinar por sí solas las razones concretas de los retrasos de Rihanna.
Siete horas de espera en un evento de Fenty en India
Uno de los episodios más llamativos tuvo lugar el año pasado durante un evento en India relacionado con Fenty, la marca de maquillaje de Rihanna.
La convocatoria estaba prevista para las 19:30 del viernes, pero la cantante no apareció en la alfombra hasta las 3:00 de la madrugada del sábado. En total, los invitados tuvieron que esperar aproximadamente siete horas y media.
La demora provocó situaciones insólitas entre los asistentes y creadores de contenido que esperaban fotografiarse con la artista.
Las influencers Parul Gulati y Smriti Khanna llegaron a publicar imágenes generadas mediante inteligencia artificial en las que aparecían junto a Rihanna, al no haber podido conseguir una fotografía real con ella.
El episodio volvió a poner de manifiesto las dificultades que pueden surgir cuando un evento depende de la aparición de una única celebridad.
Las críticas por la falta de consideración hacia los asistentes
Las reacciones a los retrasos de Rihanna no se limitan a los profesionales de la moda. También hay voces que cuestionan que una artista pueda mantener durante tanto tiempo a otras personas pendientes de su llegada.
El columnista George Whirl calificó su actitud de gauche, un término francés que puede traducirse como «hortera» o «de mal gusto». Su crítica apunta a la falta de consideración que, a su juicio, supone hacer esperar durante horas a los asistentes.
En los comentarios de la publicación de Style Not Com, una usuaria anónima también señaló que los retrasos no se limitan a los compromisos comerciales de Rihanna. Según su comentario, la cantante también suele aparecer con al menos dos horas de demora en sus conciertos.
Estas afirmaciones reflejan críticas recogidas en redes sociales, aunque no constituyen una medición sistemática de sus horarios.
La solución de empezar el desfile sin la estrella
En medio de la polémica, el relaciones públicas Deshiv Puri planteó una solución sencilla: comenzar el espectáculo aunque la invitada estrella todavía no haya llegado.
Puri recordó que, cuando Cardi B se retrasó en un desfile de Rahul Mishra, el espectáculo comenzó sin esperar a la cantante.
La propuesta pone sobre la mesa una cuestión importante para los organizadores: hasta qué punto deben modificar sus horarios para adaptarse a una celebridad, incluso cuando ello perjudica al resto de los asistentes.
Sin embargo, existe una dificultad evidente en el caso de Rihanna. Su presencia puede ser precisamente el principal reclamo del desfile y una parte esencial de la estrategia de comunicación de la marca.
Si el objetivo del evento es atraer la atención internacional gracias a una estrella, empezar sin ella podría reducir parte del impacto publicitario que busca la firma.
Rihanna, entre el éxito empresarial y la polémica por su puntualidad
Rihanna es una de las figuras más reconocidas de la música y la moda. Su faceta empresarial, especialmente a través de Fenty, ha ampliado su influencia mucho más allá de los escenarios.
Su presencia en los desfiles constituye un acontecimiento mediático que beneficia a las marcas, pero también plantea interrogantes sobre la organización de estos eventos y el tiempo de quienes participan en ellos.
La llegada a París ha vuelto a mostrar esa doble realidad: una estrella capaz de convertir un desfile en una noticia mundial y una invitada cuyos retrasos generan críticas entre los profesionales.
La cuestión de fondo es si la expectación que genera una celebridad justifica alterar los horarios de cientos de personas. En el caso de Rihanna, las marcas parecen seguir considerando que su presencia compensa la espera.
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