La Policía Nacional ha arrestado a tres personas en una operación contra la presunta comercialización de armamento militar en Sevilla. Los agentes han intervenido un fusil AK-47 y un lanzacohetes anticarro M80, ambos en condiciones de funcionamiento y supuestamente destinados a organizaciones criminales relacionadas con el narcotráfico.
El hallazgo de un lanzacohetes militar en manos de presuntos intermediarios vuelve a poner sobre la mesa el peligro que representa el tráfico ilegal de armas para la seguridad pública. La investigación policial apunta a una posible red de suministro de armamento de guerra en la provincia sevillana.
Un AK-47 y un lanzacohetes anticarro en manos de presuntos intermediarios
La operación de la Policía Nacional se ha saldado con tres detenidos en la provincia de Sevilla por su presunta implicación en delitos de tenencia y tráfico de armas de guerra.
Durante las actuaciones, los agentes han intervenido dos armas especialmente preocupantes por su capacidad destructiva: un fusil de asalto AK-47, de calibre 7,62 milímetros, y un lanzacohetes anticarro M80, de calibre 64 milímetros.
Según la información difundida por la Policía Nacional, ambas armas se encontraban en condiciones de funcionamiento. Los investigadores consideran que el armamento podría estar destinado a organizaciones criminales vinculadas al tráfico de drogas.
La operación se ha desarrollado principalmente en Dos Hermanas, aunque también ha alcanzado Sevilla capital. La investigación continúa centrada en esclarecer las conexiones entre los presuntos intermediarios, los proveedores y los posibles compradores del armamento.
La investigación comenzó en junio en Dos Hermanas
Las pesquisas arrancaron el pasado mes de junio de 2026, cuando la Policía Nacional tuvo conocimiento de la posible existencia de una red dedicada a la comercialización de armas de guerra en la provincia sevillana.
Las primeras investigaciones permitieron identificar a varios individuos asentados en Dos Hermanas que, presuntamente, actuaban como intermediarios entre quienes suministraban las armas y sus potenciales compradores.
Los agentes centraron su atención en uno de los principales sospechosos, que supuestamente se encargaba de facilitar los contactos necesarios para las operaciones de compraventa.
De acuerdo con las pesquisas policiales, un fusil de asalto podía alcanzar un precio aproximado de 6 000 euros en el mercado ilegal. La cifra refleja el valor que, según los investigadores, podía tener este tipo de armamento en las operaciones clandestinas.
La Policía trata de determinar ahora el alcance de los canales de comercialización y las posibles relaciones de los investigados con organizaciones dedicadas al narcotráfico.
Una huida en coche permitió localizar las armas
Uno de los momentos decisivos de la investigación se produjo durante un dispositivo de vigilancia sobre uno de los principales sospechosos.
Los agentes detectaron que el investigado se desplazaba en un vehículo acompañado por otra persona. Cuando los ocupantes advirtieron la presencia policial, emprendieron la huida.
Durante la escapada, los sospechosos arrojaron una bolsa a la vía pública. Los investigadores recuperaron el objeto y encontraron en su interior el fusil AK-47 y el lanzacohetes anticarro M80.
Los agentes consiguieron finalmente interceptar el vehículo y detener a sus dos ocupantes.
La investigación permitió posteriormente practicar una tercera detención, relacionada presuntamente con la intermediación en la comercialización del armamento.
La intervención de las dos armas durante este episodio constituye uno de los elementos centrales de la operación policial.
Cuatro registros en Sevilla y Dos Hermanas
Como continuación de las detenciones, la Policía Nacional llevó a cabo cuatro entradas y registros domiciliarios.
Tres de ellos se realizaron en Dos Hermanas y el cuarto en Sevilla capital.
Estas actuaciones buscaban esclarecer las actividades de los sospechosos y obtener información sobre los posibles canales de distribución del armamento intervenido.
La investigación policial apunta a la existencia de vías de comercialización de armas de guerra presuntamente dirigidas a organizaciones criminales relacionadas con el tráfico de drogas.
No obstante, la información difundida hasta el momento no identifica públicamente a los posibles compradores ni acredita que las armas llegaran a ser entregadas a una organización concreta.
El lanzacohetes M80, el elemento más preocupante de la operación
La Policía Nacional ha destacado especialmente la intervención del lanzacohetes anticarro M80, un arma de uso militar que, según los investigadores, se encontraba en condiciones de funcionamiento.
La presencia de este tipo de armamento en circuitos clandestinos representa un riesgo significativo para la seguridad pública. A diferencia de las armas habitualmente asociadas a delitos comunes, un lanzacohetes anticarro está concebido para objetivos militares y puede causar daños de enorme magnitud.
Su incautación plantea una cuestión de fondo: cómo pueden llegar armas de guerra a presuntos intermediarios que operan en entornos relacionados con el narcotráfico.
La Policía no ha detallado públicamente el origen del lanzacohetes ni el recorrido que siguió hasta llegar a manos de los investigados. Esos aspectos forman parte de las cuestiones que deberán esclarecer las diligencias.
Los detenidos fueron puestos a disposición judicial
Una vez concluidas las actuaciones policiales correspondientes, los tres detenidos fueron puestos a disposición del Juzgado de Instrucción en funciones de guardia de Dos Hermanas.
La investigación se centra en su presunta participación en delitos de tenencia y tráfico de armas de guerra, así como en las posibles conexiones con grupos criminales relacionados con el narcotráfico.
La puesta a disposición judicial no equivale a una condena. La responsabilidad penal de los arrestados deberá determinarse en el procedimiento judicial, con las garantías correspondientes.
Por el momento, la información oficial no ofrece detalles sobre las medidas cautelares que pudieran adoptarse posteriormente.
La lucha contra el tráfico de armas, un frente clave contra el crimen organizado
La operación de Sevilla evidencia la importancia de investigar no solo a quienes poseen armas ilegalmente, sino también a quienes presuntamente facilitan su circulación.
El tráfico de armamento puede reforzar la capacidad de intimidación y violencia de las organizaciones criminales. Cuando las armas de guerra entran en circuitos vinculados al narcotráfico, el riesgo para los agentes policiales y para la población puede aumentar considerablemente.
En este caso, la Policía Nacional ha intervenido un fusil de asalto y un lanzacohetes anticarro que, según la investigación, podrían estar destinados a grupos relacionados con el tráfico de drogas.
La operación ha permitido retirar de la circulación dos armas militares operativas, aunque todavía quedan por aclarar el origen del armamento, sus posibles compradores y la dimensión real de la presunta red.
La investigación judicial deberá determinar hasta dónde llegaba la actividad de los detenidos y si existían otros integrantes o conexiones con organizaciones criminales.
El caso deja una pregunta inevitable: ¿qué alcance puede tener el tráfico clandestino de armas de guerra cuando sus presuntos intermediarios operan en el entorno de organizaciones dedicadas al narcotráfico?


