Song Xingyu, de 26 años y con más de tres millones de seguidores, ha diseñado una plataforma voladora con diez motores que le permite sobrevolar el río Yangtsé. Su invento alcanza 300 kilos de empuje, aunque apenas ofrece 16 minutos de autonomía.
Lo que parecía una tecnología reservada al universo de Spider-Man empieza a tomar forma en el mundo real. Un joven inventor chino ha conseguido construir su propia versión del famoso planeador del Duende Verde, el villano de Marvel que utiliza una plataforma voladora para desplazarse a gran velocidad.
Su nombre es Song Xingyu, tiene 26 años y ha llamado la atención en las redes sociales con un invento que parece sacado directamente de una película de ciencia ficción. El creador ha publicado imágenes y vídeos pilotando su aerodeslizador sobre montañas y el río Yangtsé, uno de los cursos fluviales más importantes de China.
El dispositivo cuenta con diez motores eléctricos, una fuerza de empuje conjunta de aproximadamente 300 kilogramos y una autonomía de apenas 16 minutos. No es todavía un vehículo práctico para desplazamientos cotidianos, pero demuestra hasta dónde puede llegar la experimentación tecnológica cuando se combina conocimiento técnico, creatividad y una enorme capacidad de trabajo.
Song Xingyu, el joven inventor chino que fabrica sus propios vehículos voladores
Song Xingyu procede de una zona rural del condado de Badong, en la provincia china de Hubei. Su historia resulta especialmente llamativa por las dificultades que tuvo que superar antes de convertirse en un conocido creador de inventos voladores.
Según la información publicada por La Razón, Xingyu tuvo que abandonar los estudios a los 14 años para trabajar junto a su padre. Su acceso a la tecnología llegó gracias a una antigua tableta que le prestó un amigo.
A través de ese dispositivo descubrió programas extranjeros de simulación y pruebas de vuelo. Aquellos recursos despertaron su interés por la aeronáutica y le permitieron empezar a experimentar con diseños propios.
Sus primeros modelos eran mucho más rudimentarios. Utilizaba cajas de espuma, materiales sobrantes y piezas que tenía a su alcance para construir pequeñas aeronaves.
En 2022, convirtió un antiguo cobertizo de la carpintería familiar en su propio taller. Desde entonces ha documentado buena parte de sus proyectos en Internet, donde ha conseguido reunir más de tres millones de seguidores.
Su canal de YouTube, conocido como AmazingAyu, se ha convertido en el escaparate de sus experimentos y de una trayectoria marcada por la construcción de máquinas voladoras cada vez más ambiciosas.
Diez motores eléctricos y 300 kilos de empuje
El aerodeslizador inspirado en el Duende Verde es uno de sus proyectos más llamativos.
La versión final del dispositivo incorpora diez motores eléctricos sin escobillas, cada uno capaz de generar más de 30 kilogramos de empuje, según las especificaciones difundidas por su creador.
En conjunto, el sistema alcanza aproximadamente 300 kilogramos de empuje. La plataforma utiliza componentes eléctricos y baterías disponibles comercialmente, mientras que el chasis y los soportes han sido diseñados por Xingyu y fabricados con ayuda de una empresa local.
Entre sus características técnicas destacan:
- Diez motores sin escobillas: proporcionan la potencia necesaria para elevar la plataforma y a su piloto.
- 300 kilogramos de empuje: capacidad conjunta declarada para el sistema de propulsión.
- Baterías eléctricas: alimentan los motores y condicionan la duración del vuelo.
- Estructura personalizada: el chasis y los soportes fueron desarrollados específicamente para el proyecto.
- Sistema de control de respaldo: incorpora un mando a distancia adicional para intervenir sobre el dispositivo.
El inventor también ha explicado que la relación entre empuje y peso alcanza aproximadamente 3:1 para un piloto de 70 kilogramos.
Conviene precisar que los 300 kilogramos de empuje no equivalen a una capacidad de carga útil de 300 kilogramos. Son magnitudes diferentes: el empuje describe la fuerza que genera el sistema de propulsión, mientras que la carga que puede elevar depende del peso total, la distribución de fuerzas y las condiciones de vuelo.
Solo puede volar durante 16 minutos por el calor de los motores
La principal limitación del invento es su autonomía.
Una carga completa de las baterías permite aproximadamente 16 minutos de funcionamiento. El tiempo está condicionado no solo por la energía disponible, sino también por el calor que acumulan los motores y los componentes eléctricos durante el vuelo.
El propio Xingyu ha explicado que prolongar demasiado el funcionamiento podría provocar un incremento térmico incompatible con el rendimiento que necesita el dispositivo.
El sistema también requiere una supervisión constante. El piloto utiliza dos teléfonos móviles como plataforma de monitorización y recibe instrucciones por auriculares para corregir la posición del cuerpo.
En determinados momentos debe desplazar el peso hacia un lado, flexionar ligeramente una rodilla o modificar su postura para mantener el equilibrio.
El dispositivo incorpora además elementos de sujeción para estabilizar al usuario durante el vuelo y un mando de control remoto de respaldo.
No se trata, por tanto, de una máquina que pueda pilotarse sin preparación. Mantener la estabilidad y controlar la respuesta de los motores exige coordinación y atención permanente.
El vuelo sobre el río Yangtsé que ha llamado la atención en Internet
El pasado 15 de octubre, Song Xingyu publicó en su canal de YouTube un vídeo en el que aparece pilotando el aerodeslizador sobre diferentes paisajes de China.
Las imágenes muestran al inventor desplazándose por zonas montañosas y sobrevolando el río Yangtsé. La grabación ha superado las 700.000 visualizaciones, según los datos recogidos por La Razón en su publicación del 6 de noviembre.
El vídeo permite observar la plataforma en funcionamiento y comprobar la estabilidad que consigue durante distintos momentos del recorrido.
La estética del invento recuerda inevitablemente al planeador utilizado por el Duende Verde en las películas de Spider-Man. Sin embargo, detrás de esa apariencia cinematográfica hay un proyecto de ingeniería experimental que todavía tiene importantes limitaciones.
El dispositivo no es un aerodeslizador convencional, como los vehículos que se desplazan sobre un colchón de aire. Se trata de una plataforma aérea impulsada por motores eléctricos, que debe generar suficiente empuje para sostener tanto su estructura como al piloto.
De intentar alcanzar los 40 kilómetros de altura a construir una plataforma voladora
El aerodeslizador no es el primer proyecto extremo de Xingyu.
El inventor ha experimentado con diferentes dispositivos y aeronaves, algunos de ellos con objetivos especialmente ambiciosos.
Entre sus proyectos anteriores destaca un avión teledirigido lanzado mediante globos de helio con el que, según la información publicada, llegó a plantearse alcanzar los 40 000 metros de altitud.
También protagonizó un arriesgado intento de salto desde un helicóptero a unos 5 000 metros de altura. La maniobra terminó con problemas cuando el paracaídas principal sufrió una rotura durante el descenso, a unos 600 metros del suelo.
Otro de sus experimentos consistió en elevar una habitación completamente amueblada mediante un globo aerostático. El objetivo era conseguir una estructura desde la que pudiera preparar el desayuno a unos 3 000 metros de altura.
Estos proyectos muestran la inclinación del creador por construir máquinas que desafían los límites habituales de la experimentación doméstica. Pero también ponen sobre la mesa los riesgos de desarrollar y probar sistemas aeronáuticos sin las condiciones de seguridad de una instalación profesional.
Las autoridades chinas podrían habilitar una zona de pruebas
El éxito de sus vídeos ha despertado el interés de las autoridades locales. Según la información publicada por La Razón, se estudia la posibilidad de establecer una zona de pruebas de mayor tamaño cerca de su lugar de residencia.
La iniciativa permitiría a Xingyu continuar desarrollando sus prototipos en un espacio más adecuado para realizar ensayos.
La creación de una infraestructura específica sería especialmente relevante para un proyecto que combina motores de gran potencia, baterías de alta intensidad y vuelos con una persona a bordo.
En cualquier caso, la posibilidad de habilitar esa zona no equivale a una autorización general para utilizar el dispositivo en cualquier lugar. La seguridad aérea, las condiciones de vuelo y los permisos correspondientes siguen siendo cuestiones fundamentales.
¿Podría convertirse en el planeador real del Duende Verde?
La creación de Song Xingyu demuestra que algunas ideas que durante décadas parecían exclusivas del cine pueden inspirar desarrollos tecnológicos reales.
Sin embargo, todavía existe una distancia considerable entre este prototipo y un vehículo volador comercial. Los 16 minutos de autonomía, la gestión del calor, la estabilidad y la seguridad del piloto son obstáculos que tendría que resolver antes de plantearse un uso más amplio.
También sería necesario demostrar su fiabilidad mediante pruebas controladas y establecer procedimientos de emergencia que permitan actuar ante un fallo de los motores o del sistema eléctrico.
Por ahora, el aerodeslizador es una espectacular demostración de ingeniería experimental y creatividad individual. No convierte a su inventor en un superhéroe, pero sí confirma que la frontera entre la ciencia ficción y la experimentación tecnológica puede ser mucho más estrecha de lo que parece.
El Duende Verde ya tiene su versión en China. La gran incógnita es si Song Xingyu conseguirá transformar su espectacular prototipo en una máquina voladora más segura, eficiente y duradera.


