Un estudio observacional llevado a cabo en California ha detectado una asociación entre la exposición prolongada a ciertos subproductos químicos presentes en el agua potable y un aumento en el riesgo de cáncer de útero en mujeres. La investigación, publicada en la revista JAMA Network Open, analizó datos de más de 53 000 mujeres educadoras durante un periodo de casi 25 años.
Detalles del estudio y hallazgos principales
El seguimiento comprendió desde 1995-1996 hasta finales de 2020 y se centró en mujeres sin antecedentes previos de cáncer ni histerectomía. Los investigadores examinaron la relación entre la incidencia de cáncer de útero y la exposición a contaminantes del agua potable regulados, incluyendo trihalometanos (THM), ácidos haloacéticos (HAA), nitrato, arsénico y uranio, con datos basados en registros públicos y localización residencial.
Durante este periodo, 1 038 mujeres desarrollaron cáncer de útero. Los resultados indican que niveles elevados de THM totales se asocian con un aumento del 18 % en el riesgo de este cáncer, especialmente en casos de tumores endometrioides, que constituyen la mayoría de los diagnósticos. Por su parte, niveles elevados de HAA totales se vincularon con un riesgo casi doble de tumores no endometrioides, que son menos comunes pero más agresivos.
El estudio identificó específicamente al cloroformo y a otros THM como los compuestos relacionados con este incremento en el riesgo. No se observaron asociaciones significativas con nitrato, arsénico ni uranio, apuntando a que los subproductos generados durante la desinfección del agua podrían ser el factor de riesgo clave.
Contexto y recomendaciones
El cáncer de útero es el más común entre los cánceres ginecológicos en Estados Unidos, con una incidencia en aumento y desigualdades en el diagnóstico y mortalidad según grupos étnicos y regiones. La desinfección del agua potable es esencial para evitar enfermedades infecciosas, pero el estudio sugiere la necesidad de optimizar estos procesos para minimizar la formación de subproductos potencialmente dañinos sin comprometer la seguridad microbiológica.
Los autores destacan que los resultados muestran asociación y no establecen causalidad directa. Por tanto, se requieren estudios adicionales para confirmar este vínculo y precisar cómo diferentes niveles y combinaciones de contaminantes pueden influir en el riesgo.
Esta línea de investigación podría influir en futuras normativas y prácticas de tratamiento del agua potable, con el objetivo de prevenir enfermedades relacionadas con la exposición ambiental a contaminantes.
Referencias
El estudio original: Drinking Water Contaminant Exposures and Risk of Uterine Cancer, Maya Spaur et al. JAMA Network Open (2026). DOI: https://dx.doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2026.24391


