La subestación de Mijas completa sus principales permisos tras años de tramitación, mientras la Costa del Sol mantiene una red eléctrica vulnerable.
La subestación Ventilla de Mijas ha completado uno de los últimos grandes obstáculos administrativos para su construcción después de años de tramitación. La infraestructura, promovida por e-Distribución, está llamada a reforzar una red eléctrica de la Costa del Sol que afronta importantes limitaciones de capacidad.
El proyecto cuenta con la autorización ambiental publicada por la Junta de Andalucía y con la autorización administrativa previa y de construcción fechada el 25 de septiembre de 2026, según la información difundida sobre el expediente. El propio BOJA ya había dado publicidad a la autorización ambiental del proyecto de la nueva subestación y de una línea subterránea de alta tensión de 66 kV.
La controversia política ha llegado después. El subdelegado del Gobierno en Málaga, Javier Salas, ha acusado a la Administración andaluza de falta de diligencia y ha sostenido que el proyecto permaneció durante años pendiente de tramitación autonómica. La Junta, por su parte, había defendido previamente que el Plan Ventilla estaba siendo acelerado mediante su inclusión en la Unidad Aceleradora de Proyectos.
El problema va mucho más allá de una disputa entre administraciones: la Costa del Sol necesita nuevas infraestructuras eléctricas para absorber el crecimiento residencial, industrial y económico de la provincia.
La subestación Ventilla desbloquea un proyecto estratégico para Mijas
El Plan Ventilla contempla la construcción de una nueva subestación 220/66 kV en Mijas y cuatro nuevas líneas subterráneas de 66 kV que permitirán conectarla con las subestaciones de Elviria, Mijas, Cortijo Colorado y Fuengirola.
La Junta incorporó el proyecto a su Unidad Aceleradora de Proyectos a comienzos de 2026. La documentación oficial señala que la actuación pretende conectar la red de distribución con la red de transporte de Red Eléctrica y aumentar la capacidad disponible para atender nuevas demandas.
La inversión prevista asciende a 17,11 millones de euros.
La planificación autonómica estima además que la construcción de la subestación supondrá 32 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo durante el periodo de obras, mientras que las nuevas líneas generarían otros 33 empleos equivalentes durante su ejecución.
No se trata, por tanto, de una infraestructura menor. Su función será reforzar el suministro de la Costa del Sol occidental y permitir nuevas conexiones que actualmente encuentran dificultades por la falta de capacidad.
El BOJA confirma la autorización ambiental del proyecto
La autorización ambiental constituye uno de los hitos administrativos fundamentales de la actuación.
El Boletín Oficial de la Junta de Andalucía publicó el 29 de septiembre de 2026 el acuerdo de la Delegación Territorial de Sostenibilidad y Medio Ambiente en Málaga relativo a la autorización ambiental unificada simplificada de la nueva subestación Ventilla y de la línea eléctrica subterránea de 66 kV promovida por e-Distribución.
El expediente corresponde al proyecto denominado «Línea eléctrica subterránea de alta tensión de 66 kV y nueva subestación Ventilla», en el término municipal de Mijas.
El trámite ambiental ya había permitido que el Ayuntamiento de Mijas concediera a principios de septiembre la licencia de obras. La inversión anunciada por e-Distribución para la infraestructura se sitúa en torno a 17,1 millones de euros.
La Junta defendió entonces que el procedimiento estaba siendo acelerado y que Ventilla constituía una actuación estratégica para responder al crecimiento económico, residencial e industrial de la Costa del Sol occidental.
El Gobierno critica los años de tramitación
La disputa política se centra ahora en cuánto tiempo ha necesitado el proyecto para completar sus permisos.
El subdelegado del Gobierno en Málaga, Javier Salas, ha afirmado que Ventilla entró en la Junta en abril de 2024 y ha criticado que la autorización haya tardado alrededor de dos años y medio en completarse. Salas ha atribuido a esta demora parte de las dificultades que afronta Málaga para aumentar su capacidad eléctrica.
El representante del Ejecutivo central también ha puesto sobre la mesa otro proyecto, Saleres, en Granada, relacionado con el refuerzo eléctrico de la zona oriental de Málaga.
Según sus declaraciones, Saleres habría entrado en tramitación en octubre de 2023 y todavía necesita completar distintas autorizaciones administrativas antes de poder avanzar hacia su ejecución.
Salas ha utilizado estos casos para cuestionar la eficacia de la Administración autonómica y ha reclamado que los proyectos energéticos no permanezcan bloqueados durante años en los procedimientos administrativos.
Es una valoración política del Gobierno central y, como tal, debe distinguirse de los datos objetivos del expediente. La Junta, entretanto, sostiene que ha incluido Ventilla en su mecanismo de aceleración y que los trámites se han ido desbloqueando durante 2026.
La Junta ya había activado la aceleradora de proyectos
La respuesta de la Administración andaluza pasa por recordar que Ventilla fue incorporada a la Unidad Aceleradora de Proyectos.
El Consejo de Gobierno acordó en enero de 2026 asignar el Plan Ventilla a este mecanismo. El documento oficial establece que el proyecto forma parte del Plan de Inversión 2026-2028 de e-Distribución y que su objetivo es reforzar la red de distribución y facilitar nuevas conexiones.
La Junta también había informado en septiembre de que el Ayuntamiento de Mijas ya había concedido la licencia de obras y de que la actuación había recibido un informe ambiental favorable.
Por tanto, el expediente no puede describirse simplemente como un proyecto que haya permanecido inmóvil durante todo el periodo. Los trámites se han ido completando por fases y varios de los avances decisivos se han producido durante 2026.
La discusión pendiente es si ese proceso ha sido suficientemente rápido para las necesidades de una provincia que reclama más capacidad eléctrica.
Málaga se enfrenta a un problema de capacidad eléctrica
El caso de Ventilla adquiere mayor importancia por la situación general de la red eléctrica malagueña.
El 1 de octubre, el secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, anunció nuevas actuaciones para Málaga dentro de la planificación eléctrica con horizonte 2030. Entre ellas figuran una nueva subestación denominada Málaga Centro, otra infraestructura en Antequera y una ampliación de la subestación existente en Cártama.
El objetivo es atender nuevas necesidades residenciales, industriales y logísticas.
En el caso de Málaga capital, la nueva infraestructura está planteada para acompañar el crecimiento residencial y la electrificación del puerto. Cártama, por su parte, está vinculada al refuerzo del suministro en el entorno del Parque Tecnológico de Andalucía, mientras que Antequera está relacionada con el desarrollo logístico y del puerto seco.
La propia planificación evidencia que el problema energético no se limita a Mijas o a la Costa del Sol.
La provincia necesita más red para poder incorporar nuevas viviendas, industrias, centros de datos, proyectos logísticos y otras actividades que requieren un suministro eléctrico estable.
La Costa del Sol ya ha sufrido una situación de máxima tensión
La vulnerabilidad de la red quedó especialmente expuesta durante el incendio de Benahavís de este verano.
Según explicó el comisionado para la Electrificación de Andalucía, Manuel Larrasa, durante el incendio la red llegó a encontrarse en una situación denominada técnicamente «en antena», es decir, dependiendo de un único punto de alimentación.
La advertencia fue especialmente relevante porque un problema en esa infraestructura podía haber obligado a dejar sin tensión a una parte muy importante de la Costa del Sol. Larrasa cifró en torno a 7 GW el consumo eléctrico de los municipios afectados en ese escenario.
La situación no significa que se produjera un apagón generalizado. El riesgo fue precisamente que una eventual desconexión de la infraestructura durante el incendio pudiera desencadenarlo.
La diferencia es importante.
El episodio puso de manifiesto la necesidad de disponer de una red suficientemente mallada y con alternativas de alimentación para evitar que una incidencia en un único punto pueda comprometer el suministro de una zona tan poblada.
Una de las infraestructuras de Benahavís sigue pendiente
El problema de la Costa del Sol no termina con Ventilla.
Otra de las infraestructuras previstas para reforzar el sistema es la subestación de Benahavís, cuya ejecución se encuentra prácticamente completada, pero cuya conexión continúa pendiente de una resolución judicial.
Según las informaciones difundidas sobre la situación de la red, la instalación lleva años terminada sin poder incorporarse plenamente al sistema debido a este procedimiento.
El secretario de Estado de Energía también se refirió recientemente a esta instalación y señaló que, una vez obtenida la autorización judicial correspondiente, podrían quedar actuaciones finales con un plazo de ejecución de meses, aunque evitó establecer una fecha concreta.
El caso vuelve a mostrar el mismo problema estructural: una infraestructura eléctrica puede estar prácticamente construida y, aun así, no estar disponible para reforzar el suministro si quedan trámites pendientes.
Ventilla tampoco resolverá el problema de inmediato
La autorización supone un avance importante, pero no significa que la Costa del Sol vaya a disponer mañana de una nueva fuente de suministro.
Entre la autorización administrativa y la entrada en funcionamiento de una subestación hay todavía obras, conexiones, pruebas y otros procedimientos técnicos.
La propia documentación de la Junta contempla para la construcción de la subestación un periodo de aproximadamente dos años.
Eso significa que el desbloqueo administrativo de septiembre de 2026 abre la puerta a una mejora de capacidad que llegará posteriormente.
Mientras tanto, la red existente debe continuar soportando la demanda actual.
Y ahí aparece una de las principales contradicciones del debate: Málaga necesita nuevas infraestructuras para crecer, pero las nuevas infraestructuras también necesitan años para completar todo su recorrido administrativo y técnico.
El déficit energético amenaza también al crecimiento económico
La falta de capacidad eléctrica no afecta únicamente a los hogares.
Una red saturada puede dificultar la conexión de nuevas promociones residenciales, instalaciones industriales, proyectos logísticos, centros tecnológicos y otras actividades económicas.
La Junta ha señalado precisamente que el refuerzo de las redes de distribución es necesario para acompañar el crecimiento económico y residencial de Andalucía.
El Gobierno central también está vinculando la ampliación de la red con nuevas inversiones y proyectos empresariales.
El secretario de Estado de Energía ha advertido, además, de la existencia en Andalucía de alrededor de 6 GW de permisos de conexión concedidos que actualmente no estarían utilizando toda la capacidad reservada, según informaciones sobre sus declaraciones.
La cuestión energética, por tanto, no se reduce a construir más subestaciones. También exige utilizar de manera eficiente la capacidad existente y evitar que proyectos que no avanzan mantengan bloqueados recursos de la red.
Una batalla administrativa con consecuencias económicas
El caso Ventilla resume una discusión que se repite en buena parte de España: cuánto tiempo debe tardar una infraestructura estratégica en pasar del papel a la obra y de la obra al servicio efectivo.
El Gobierno central reclama rapidez a la Junta.
La Junta destaca los mecanismos de aceleración y los avances realizados durante 2026.
El Ayuntamiento de Mijas ya había concedido la licencia de obras y la autorización ambiental autonómica quedó formalizada en septiembre.
Pero para ciudadanos y empresas, el resultado final no se mide en expedientes ni reuniones institucionales.
Se mide en capacidad disponible, estabilidad del suministro y posibilidad de conectar nuevas viviendas y actividades económicas.
Ese es el verdadero reto para Málaga.
El problema eléctrico de Málaga exige algo más que anuncios
La provincia se encuentra ante una carrera contra el tiempo.
Por un lado, proyectos como Ventilla avanzan después de años de tramitación. Por otro, la planificación estatal incorpora nuevas actuaciones hasta 2030 para intentar anticiparse a una demanda creciente.
La situación de Benahavís demuestra además que incluso una infraestructura prácticamente terminada puede no resolver el problema si permanece desconectada por cuestiones pendientes.
Y el incendio de este verano dejó una advertencia difícil de ignorar: una red que depende excesivamente de un único punto de alimentación puede quedar expuesta cuando coinciden una emergencia y una infraestructura todavía insuficientemente mallada.
Ventilla es, por tanto, una buena noticia, pero no una solución inmediata.
La autorización permite avanzar. Las obras tendrán que demostrar después que el proyecto puede ejecutarse dentro de los plazos previstos y que la nueva infraestructura llega a tiempo para acompañar el crecimiento de la Costa del Sol.
Porque el debate ya no es únicamente quién tiene la competencia administrativa.
El verdadero problema eléctrico de Málaga es cuánto tiempo puede permitirse la provincia esperar para disponer de una red preparada para su crecimiento.


