La izquierda estatal no logrará la unidad electoral para las elecciones generales del 29 de noviembre. Frente Amplio y Podemos presentarán candidaturas separadas en la mayoría de las circunscripciones, excepto en Canarias y la Comunidad Valenciana, donde formarán coaliciones con Nueva Canarias y Compromís, respectivamente.
Acuerdos y divergencias territoriales
De las 52 circunscripciones en España, solo en cinco la izquierda concurre unida bajo una sola papeleta. En Canarias, Podemos, Nueva Canarias, Movimiento Sumar e Izquierda Unida (IU) componen la alianza «Unidad del Pueblo Canario». En la Comunidad Valenciana, Compromís encabeza la coalición «Compromís-Front Valencià», con la participación de Podemos, Frente Amplio y Esquerra Republicana del País Valencià.
En Aragón y Baleares, las coaliciones incluyen a formaciones de Frente Amplio, IU y Movimiento Sumar, pero Podemos no se ha sumado a estos acuerdos. En Andalucía, Frente Amplio concurrirá junto a Movimiento Sumar, IU, Iniciativa del Pueblo Andaluz y Verdes Equo sin integración de Podemos.
Dificultades en las negociaciones
Durante el proceso, Frente Amplio propuso a Podemos puestos prioritarios en Madrid y Cataluña y la posibilidad de designar uno de los portavoces del grupo parlamentario resultante. Podemos rechazó esta oferta, argumentando que supondría romper la alianza con ERC y Gabriel Rufián, concretamente en estas dos circunscripciones.
Podemos planteó mantener Madrid y Cataluña fuera del acuerdo de coaliciones para no perjudicar el voto y facilitar alianzas con ERC en Cataluña. Frente Amplio criticó la falta de negociación conjunta con Podemos, que desde su perspectiva no se sentó a negociar en el marco del frente unitario salvo en negociaciones bilaterales con IU.
Reacciones y próximo plazo
Los desacuerdos trasladaron un clima de pesimismo entre dirigentes de izquierda en las horas previas al cierre del plazo para la presentación oficial de coaliciones. Miembros de diferentes formaciones expresaron desacuerdos sobre estrategias y posibles impactos electorales, con llamados a reconsiderar posiciones para evitar la fragmentación del voto progresista.
Finalmente, la mayoría de las fuerzas de izquierda concurrirán por separado en la mayor parte de España, salvo las excepciones mencionadas en Canarias y Comunidad Valenciana.


