Una investigación presentada en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Nutrición ha revelado que factores hereditarios pueden influir en la respuesta del colesterol LDL ante dietas específicas bajas en carbohidratos.
El estudio basado en datos del ensayo aleatorizado Dietfits, con más de 600 adultos, examinó durante un año dos patrones alimenticios: uno bajo en carbohidratos con alto consumo de lípidos y otro bajo en grasas. Tras analizar el genotipo de más de 400 participantes y su perfil lipídico a seis meses, se identificó que aquellos con predisposición genética a tener niveles elevados de colesterol LDL podían experimentar aumentos significativos al seguir la dieta baja en carbohidratos.
El elevado consumo de grasas saturadas, frecuente en regímenes con restricción de azúcares y harinas, interacciona con el metabolismo individual, provocando subidas en lipoproteína de baja densidad, vinculada a un mayor riesgo cardiovascular. En contraste, las personas bajo el patrón bajo en grasas no mostraron este efecto.
Este hallazgo aclara la gran variabilidad en la respuesta individual a las dietas y subraya la importancia de considerar factores genéticos en la prescripción nutricional. Estudios anteriores ya señalaban beneficios en el control de peso y glucosa al reducir azúcares, pero la repercusión en salud cardiovascular había mostrado resultados inconsistentes.
La investigación enfatiza que la respuesta a la alimentación no es uniforme, lo que explica por qué ciertas dietas pueden ser beneficiosas para algunos y perjudiciales para otros, dependiendo de su perfil genético.
Este enfoque puede tener implicaciones relevantes para optimizar tratamientos dietéticos personalizados y prevenir complicaciones cardiovasculares en pacientes susceptibles, lo que resulta de especial interés para la población general y profesionales de la salud en España y otros países.


