El exentrenador del murciano reconoce que necesitó tiempo para recuperarse emocionalmente de la separación, asegura que ya puede ver sus partidos y vuelve a ilusionarse con entrenar a otro jugador.
Por Redacción de El Vértice | 9 de octubre de 2026
La ruptura entre Juan Carlos Ferrero y Carlos Alcaraz sigue dejando preguntas en el tenis español. Meses después del final de una de las alianzas más exitosas del circuito, el antiguo entrenador del murciano ha explicado cómo ha vivido la separación y por qué necesitó tomar distancia antes de volver a seguir con normalidad los partidos de su antiguo pupilo.
«Necesitaba un tiempo para rehacerme emocionalmente», reconoce Ferrero en una entrevista publicada por La Razón el 9 de octubre de 2026. El extenista admite que ver jugar a Alcaraz le resultaba doloroso al principio porque le recordaba los años compartidos, aunque asegura que esa etapa está superada y que ahora puede seguir sus encuentros con mayor tranquilidad. <Cite refs={[«turn498157search0»]}/>
La declaración aporta una dimensión personal a una separación que se produjo en diciembre de 2025 y cuyos motivos concretos siguen sin hacerse públicos. Ferrero insiste en que la decisión fue consensuada y que los detalles pertenecen al ámbito privado de ambos.
Mientras tanto, el técnico valenciano vuelve a mirar hacia el futuro. La publicación de su libro, Mentalidad ganadora, y sus recientes declaraciones reflejan su intención de regresar al circuito profesional, aunque todavía no ha firmado un acuerdo con ningún jugador.
Ferrero reconoce que necesitó tiempo para superar la ruptura
La separación profesional de Ferrero y Alcaraz puso fin a una etapa decisiva en la carrera del tenista murciano. Bajo la dirección del técnico valenciano, el jugador alcanzó el número uno del mundo y consolidó su posición entre las grandes figuras del tenis internacional.
Por eso, el final de la colaboración no fue una simple modificación en el equipo técnico. Supuso el cierre de una relación profesional construida durante años, con viajes, entrenamientos, torneos y una evolución deportiva que ambos protagonizaron desde los comienzos de Alcaraz.
Ferrero explica que, durante las primeras semanas posteriores a la ruptura, ver jugar a su antiguo pupilo le removía recuerdos y emociones. Llegó a seguir algún encuentro, pero no estaba preparado para hacerlo con la misma naturalidad de antes.
Con el paso del tiempo, esa sensación ha cambiado. El exentrenador cuenta que ha vuelto a ver partidos de Alcaraz y que siguió algunos de sus encuentros recientes en Tokio.
Su mensaje es claro: la separación necesitó un periodo de adaptación, pero ya puede contemplar la nueva etapa de Alcaraz sin el mismo impacto emocional. <Cite refs={[«turn498157search0»]}/>
La declaración también muestra una realidad poco visible del deporte de élite. Cuando una relación profesional se prolonga durante años y ambas partes comparten objetivos, el final del vínculo puede tener consecuencias personales que van más allá de las decisiones deportivas.
Una separación cuyos motivos siguen siendo privados
Uno de los asuntos que más interés ha despertado entre los aficionados es la razón exacta por la que Ferrero y Alcaraz decidieron poner fin a su colaboración.
El entrenador evita entrar en detalles. En la entrevista con La Razón, explica que ambas partes llegaron a un consenso para no continuar y que la última conversación pertenece a su intimidad.
Ferrero también asegura estar tranquilo con el trabajo realizado y sostiene que se entregó por completo a su labor como entrenador. No pretende controlar las interpretaciones de terceros, sino quedarse con su propia valoración de los años compartidos.
La prudencia es importante en este punto. Las declaraciones disponibles no permiten atribuir la ruptura a una disputa concreta, a diferencias personales determinadas ni a una decisión unilateral de una de las partes.
No se han hecho públicos los motivos detallados de la separación, y Ferrero ha optado expresamente por preservar esa información.
El interés mediático es comprensible. La relación entre un entrenador y un jugador de máximo nivel suele implicar decisiones deportivas, planificación de calendario, preparación física y mental y una estrecha coordinación con el resto del equipo. Sin embargo, conocer la dimensión profesional de esa relación no da derecho a presentar como hechos las hipótesis sobre su final.
El libro «Mentalidad ganadora» y las lecciones de una carrera de élite
La entrevista coincide con la publicación de Mentalidad ganadora, el libro en el que Ferrero repasa su experiencia como jugador y entrenador y expone los principios que han guiado su trayectoria.
El valenciano conoce las exigencias de la élite desde ambas perspectivas. Como tenista, alcanzó el número uno del mundo y conquistó Roland Garros en 2003. Como entrenador, ayudó a desarrollar la carrera de Alcaraz hasta convertirlo en uno de los principales referentes del circuito.
En su obra aborda cuestiones como la disciplina, la rutina, la confianza, la gestión de las derrotas y la necesidad de mejorar de manera constante. Son elementos que, según explica, resultan esenciales tanto para competir como para dirigir a un deportista de alto nivel.
Ferrero destaca también que su experiencia como técnico le ha permitido aprender a gestionar mejor las derrotas que cuando competía como jugador. La perspectiva cambia cuando el resultado ya no depende únicamente del propio rendimiento, sino también de la preparación, la evolución y las decisiones de otra persona.
El libro funciona así como una reflexión sobre la exigencia del deporte profesional y sobre cómo mantener la motivación cuando los resultados no llegan de inmediato.
El regreso de Ferrero a los banquillos, cada vez más cerca
Tras un periodo de menor exposición al circuito, Ferrero reconoce que ha recuperado la ilusión por volver a entrenar.
No tiene todavía ningún contrato firmado. Sin embargo, espera que las conversaciones con jugadores y equipos puedan avanzar durante los próximos meses, cuando se definan nuevos proyectos para la temporada siguiente.
Su planteamiento es diferente al de sus primeros años con Alcaraz. Después de invertir tanto tiempo en acompañar a un joven desde los torneos de categorías inferiores hasta la cima del tenis mundial, ahora le atrae la posibilidad de trabajar con un jugador que ya tenga una trayectoria más consolidada.
La decisión también responde a una cuestión familiar. Ferrero explica que quiere mantener una mayor conexión con sus hijos y disponer de más tiempo para acompañarlos en sus propias actividades deportivas.
Su próximo proyecto no dependerá únicamente del nivel del jugador, sino también de que el reto profesional encaje con sus prioridades personales.
El entrenador no ha anunciado un destino concreto, por lo que cualquier especulación sobre su próximo pupilo debe tratarse como una posibilidad, no como un acuerdo confirmado.
¿Podría entrenar a Jannik Sinner?
El nombre de Jannik Sinner ha aparecido en las conversaciones sobre el futuro profesional de Ferrero. En una entrevista con la Cadena SER publicada el 7 de octubre, el valenciano explicó que no quiere cerrarse puertas y que estaría dispuesto a estudiar oportunidades si se presentan. <Cite refs={[«turn498157news26»]}/>
La posibilidad ha generado debate entre los aficionados por la relación anterior de Ferrero con Alcaraz y por la rivalidad deportiva entre el murciano y el italiano.
Sin embargo, no existe en las declaraciones citadas una confirmación de que Ferrero vaya a convertirse en entrenador de Sinner. El técnico ha insistido en que todavía no tiene un proyecto cerrado.
La cuestión revela hasta qué punto los entrenadores de élite también deben gestionar su propia carrera. Haber trabajado con un campeón no significa que deban quedar vinculados para siempre a ese jugador ni que estén obligados a rechazar proyectos con sus rivales.
La decisión dependerá de las condiciones deportivas, profesionales y personales de cualquier posible acuerdo.
Ferrero también alerta sobre las redes sociales y la presión sobre los jóvenes
Más allá de la ruptura, el exentrenador reflexiona sobre uno de los desafíos que afrontan las nuevas generaciones: la exposición permanente a las redes sociales.
Ferrero considera que la tecnología puede ser útil para estudiar rivales, analizar partidos y conocer mejor el entorno competitivo. No obstante, advierte de que el uso excesivo de las plataformas digitales puede convertirse en una fuente de distracción y desgaste.
Las comparaciones constantes entre jugadores, las críticas públicas y las expectativas sobre quién será el próximo campeón pueden afectar a la concentración y a la confianza de los deportistas jóvenes.
Durante su etapa con Alcaraz, Ferrero intentó transmitirle la importancia de no prestar demasiada atención a los comentarios externos. En otra entrevista reciente reconoció que conseguir que el murciano se mantuviera al margen de las redes sociales fue una tarea difícil. <Cite refs={[«turn498157search1»]}/>
Su reflexión conecta con un debate cada vez más relevante en el deporte profesional: cómo proteger la preparación mental de los jugadores en un entorno donde cada resultado genera comentarios inmediatos y donde las comparaciones se multiplican mucho antes de que los deportistas alcancen su madurez.
Alcaraz afronta una nueva etapa deportiva
Mientras Ferrero prepara su regreso, Alcaraz continúa su carrera con un equipo diferente.
El murciano llega al Masters 1000 de Shanghái después de ganar el torneo de Tokio y de regresar a la competición tras una lesión de muñeca que lo mantuvo apartado de las pistas durante varios meses. El 10 de octubre tiene previsto debutar en Shanghái ante el argentino Juan Manuel Cerúndolo. <Cite refs={[«turn498157news21″,»turn498157news30»]}/>
La evolución del tenista durante esta etapa será observada con especial atención, no solo por sus resultados, sino también por la capacidad de su nuevo equipo para mantener la continuidad de su preparación.
En el tenis, los cambios de entrenador pueden responder a necesidades técnicas, diferencias de planificación o nuevas prioridades profesionales. No existe una única fórmula para alcanzar el éxito, y los resultados dependen de múltiples factores.
Por eso, la trayectoria posterior de Alcaraz no debe interpretarse automáticamente como una prueba a favor o en contra de Ferrero. El trabajo de ambos pertenece a etapas distintas y debe evaluarse a partir de sus respectivos resultados y decisiones.
Una relación profesional que deja huella
La historia de Ferrero y Alcaraz representa una de las colaboraciones más relevantes del tenis español reciente. El técnico acompañó al murciano durante una fase decisiva de su desarrollo y participó en la construcción de una carrera que lo llevó a la cima mundial.
El final de esa relación no borra lo conseguido, pero sí abre interrogantes sobre los nuevos desafíos de ambos. Alcaraz debe consolidar su trayectoria con otra estructura de trabajo; Ferrero, por su parte, busca un proyecto que le permita aplicar su experiencia sin renunciar a su vida familiar.
Las declaraciones del entrenador aportan una clave humana a esa transición: para volver a mirar hacia adelante, primero necesitó tomar distancia de una etapa que había marcado su vida profesional.
Ahora asegura que puede ver los partidos de Alcaraz con normalidad y que ha recuperado las ganas de volver a competir desde el banquillo. El próximo capítulo de su carrera sigue abierto.
La incógnita ya no es solo cuándo volverá Ferrero al circuito, sino qué tipo de proyecto elegirá para afrontar esta nueva etapa. Por ahora, la única certeza es que el entrenador no ha cerrado la puerta a nuevas oportunidades y que los motivos concretos de su separación de Alcaraz continúan siendo privados.


