El Ayuntamiento adapta 32 cruces y más de 300 semáforos a la regulación estatal, pero advierte de posibles atascos y mayores tiempos de espera. Las obras costarán unos 100 000 euros.
Marbella tendrá que cambiar la programación de decenas de cruces para cumplir la nueva normativa estatal de semáforos, una reforma que busca reforzar la protección de los peatones, pero que el Ayuntamiento considera que puede complicar la circulación en determinadas intersecciones.
El Consistorio está adaptando 32 de los 60 cruces semafóricos del municipio, con más de 300 semáforos afectados y una inversión municipal aproximada de 100 000 euros. Los trabajos comenzaron tras la entrada en vigor, el pasado 1 de octubre, de la modificación del Reglamento General de Circulación impulsada por el Gobierno central.
La principal novedad es que, como norma general, los vehículos no podrán tener ámbar intermitente mientras los peatones dispongan de luz verde fija. El Ayuntamiento comparte el objetivo de mejorar la seguridad vial, pero advierte de que los cambios pueden aumentar los tiempos de espera y ralentizar el tráfico, especialmente en cruces con elevada circulación.
La adaptación deberá completarse, según la planificación municipal, a finales de noviembre. Mientras tanto, el debate enfrenta dos prioridades de la movilidad urbana: reducir el riesgo para los usuarios vulnerables y evitar que una modificación de los ciclos semafóricos provoque problemas adicionales de circulación.
Qué cambia con la nueva normativa de semáforos
La reforma está recogida en el Real Decreto 518/2026, de 24 de junio, que modifica el Reglamento General de Circulación en materia de protección de los usuarios vulnerables de la vía. La nueva regulación entró en vigor el 1 de octubre.
Hasta ahora, determinados cruces permitían que los vehículos tuvieran luz ámbar intermitente mientras los peatones contaban con luz verde fija. En esa situación, los conductores podían avanzar con precaución, pero debían ceder el paso a los peatones.
Con la nueva norma, esa combinación deja de ser la regla general. La luz ámbar intermitente para los vehículos debe ir precedida de una fase de rojo fijo y no puede coincidir con el verde fijo peatonal.
El objetivo es evitar situaciones de conflicto en los pasos de peatones, especialmente cuando un vehículo gira o atraviesa una intersección mientras una persona tiene autorización para cruzar.
La reforma no elimina el ámbar intermitente de todos los semáforos ni modifica su significado general. Esta señal continúa obligando a extremar la precaución y, cuando corresponda, ceder el paso. Tampoco debe confundirse con el ámbar fijo, que mantiene sus propias reglas.
La DGT permite excepciones justificadas por razones técnicas
Aunque la regla general es la separación de ambas señales, la Dirección General de Tráfico ha aclarado que no se trata de una prohibición absoluta en todos los cruces.
La instrucción MOV 2026/28 de la DGT contempla excepciones cuando el ayuntamiento correspondiente elabora un informe técnico que justifique que mantener esa configuración beneficia tanto a la circulación como a la seguridad vial.
Este matiz es relevante para los municipios que consideran que una aplicación uniforme podría generar dificultades en intersecciones con características particulares. La regulación permite estudiar cada caso, pero no basta con alegar que los vehículos tendrán que esperar más: la excepción debe estar respaldada por una evaluación técnica.
El Ayuntamiento de Marbella sostiene que la modificación puede provocar demoras en determinadas vías y obliga a revisar no solo los cruces afectados, sino también la coordinación con los semáforos cercanos.
La cuestión central será comprobar si los nuevos ciclos permiten mantener la seguridad peatonal sin generar esperas excesivas o efectos en cadena sobre la circulación.
Marbella adapta 32 cruces y más de 300 semáforos
La actuación municipal afecta a 32 intersecciones de las 60 existentes en el municipio. De ellas, 16 necesitan únicamente la reprogramación de sus reguladores semafóricos, mientras que las otras 16 requieren también cambios en distintos componentes de las instalaciones.
El plan contempla la intervención en más de 300 semáforos y la adaptación de los dispositivos de cuenta atrás en 18 cruces, para que el tiempo que muestran coincida con las nuevas fases de paso peatonal.
Entre los puntos incluidos figuran:
- Calle Serenata con avenida de San Bernabé.
- Avenida Julio Iglesias con calle Antonio El Bailarín.
- Avenida Salamanca con avenida de Burgos.
- Calle José Echegaray con calle Lyon.
La elección de los tiempos de cada fase depende de las características de la intersección. No todos los cruces tienen el mismo volumen de tráfico, idénticas distancias de paso ni las mismas necesidades para peatones y conductores.
Por eso, la intervención requiere estudiar la programación de cada instalación y sus conexiones con los cruces próximos. Una modificación aislada puede repercutir en los tiempos de recorrido de los vehículos y del transporte público si no se coordina adecuadamente.
Los cambios técnicos y el coste para las arcas municipales
El Ayuntamiento calcula que la adaptación supondrá un desembolso aproximado de 100 000 euros. La actuación incluye tanto ajustes de programación como la renovación de componentes físicos de los sistemas semafóricos.
Entre los trabajos previstos figuran la instalación de:
- 43 nuevos semáforos de tres focos, con un diámetro de 200 milímetros.
- 16 módulos periféricos.
- 26 tarjetas de salida.
- 129 ópticas LED para peatones con dispositivo de cuenta atrás.
- 3 729 metros de cableado.
Estos elementos permitirán ajustar las señales a las nuevas fases y sincronizar los dispositivos de cuenta atrás con los tiempos disponibles para cruzar.
La cuenta atrás ofrece a los peatones una referencia sobre el tiempo restante, pero no sustituye la obligación de obedecer las señales luminosas. Su programación debe ser coherente con las nuevas fases para evitar confusiones.
El calendario municipal prevé que los trabajos continúen hasta finales de noviembre. Durante ese periodo, la prioridad técnica será cumplir la normativa y reducir, en la medida de lo posible, las alteraciones en el tráfico.
El Ayuntamiento teme más esperas y problemas de movilidad
El Consistorio reconoce que comparte el objetivo de proteger a los usuarios vulnerables, pero considera que la limitación general puede tener efectos negativos en algunos puntos de la ciudad.
Uno de los problemas señalados es que los vehículos podrían permanecer detenidos aunque no haya peatones cruzando. En intersecciones con mucho tráfico, el aumento de los tiempos de espera puede reducir la capacidad del cruce y repercutir en los accesos cercanos.
El Ayuntamiento también advierte de que, según cómo se redistribuyan los ciclos, podría reducirse el tiempo de verde fijo peatonal o alargarse la espera hasta la siguiente fase de paso.
La Administración municipal plantea otro riesgo: si los peatones perciben que deben esperar demasiado, algunos podrían intentar cruzar indebidamente con el semáforo en rojo. Se trata de una posibilidad señalada por el Consistorio, no de un efecto demostrado en Marbella tras la entrada en vigor de la norma.
Una programación adecuada debe evitar que la protección de los peatones dependa únicamente de cambiar una luz por otra. También debe considerar la duración de los ciclos, la visibilidad, la velocidad de los vehículos y el tiempo necesario para completar el cruce.
¿Puede la nueva norma provocar más atascos?
La preocupación municipal se centra en las intersecciones con una elevada saturación de vehículos. En esos puntos, mantener el rojo durante el verde fijo peatonal puede reducir el tiempo disponible para que avance el tráfico.
Sin embargo, la posibilidad de que se produzcan atascos no demuestra por sí sola que la norma vaya a empeorar la movilidad en todo el municipio. El efecto real dependerá de la configuración de cada cruce y de cómo se ajusten las fases.
Para medirlo sería necesario comparar datos de circulación antes y después de los cambios: duración media de las esperas, longitud de las colas, tiempos de recorrido del transporte público y comportamiento de los peatones.
También sería útil conocer si los cruces que concentran más problemas disponen de alternativas técnicas compatibles con la normativa y si existen informes que avalen excepciones en casos concretos.
El Ayuntamiento considera que una aplicación adaptada a las circunstancias de cada intersección permitiría equilibrar mejor la seguridad vial y la movilidad. La DGT, por su parte, deja abierta la posibilidad de excepciones justificadas mediante informes técnicos.
Seguridad peatonal frente a fluidez del tráfico
El debate no se limita a una cuestión de comodidad para los conductores. La nueva regulación parte de la necesidad de proteger a los usuarios vulnerables, entre ellos peatones, ciclistas, motoristas y usuarios de vehículos de movilidad personal.
En los pasos semaforizados, separar el verde fijo peatonal del ámbar intermitente de los vehículos busca reducir los conflictos entre quienes cruzan y quienes circulan por la calzada.
El reto para los ayuntamientos consiste en aplicar esa protección teniendo en cuenta las características reales de sus calles. Un cruce amplio y muy transitado puede necesitar una programación diferente a la de una intersección secundaria, siempre dentro de los límites legales.
Marbella sostiene que la adaptación debe minimizar las repercusiones sobre la movilidad. La evaluación de los resultados permitirá determinar si los cambios requieren nuevos ajustes o si las previsiones de mayor espera se materializan en problemas concretos.
El mantenimiento de los semáforos está en manos de una empresa privada
La conservación y el mantenimiento de los semáforos de Marbella están adjudicados a Sociedad Ibérica de Construcciones Eléctricas (SICE). Según la información publicada, el contrato asciende a 1,6 millones de euros al año.
La existencia de un contrato de mantenimiento no implica que el coste de la adaptación normativa esté íntegramente incluido en esa cantidad. El Ayuntamiento ha cifrado en unos 100 000 euros el desembolso asociado a los trabajos actuales, pero para determinar cómo se distribuyen las obligaciones económicas sería necesario consultar las condiciones completas del contrato y el expediente de la actuación.
La distinción es importante: el mantenimiento ordinario de las instalaciones y una modificación extraordinaria de programación y componentes no son necesariamente el mismo concepto presupuestario.
Qué ocurrirá hasta finales de noviembre
El Ayuntamiento prevé continuar con las actuaciones durante las próximas semanas para completar la adaptación de los cruces incluidos en el plan.
La evolución de los trabajos permitirá comprobar cómo se comporta la circulación bajo la nueva programación y si son necesarios ajustes adicionales en las intersecciones más sensibles.
Para los peatones, la principal recomendación es respetar siempre la señal que tengan delante y no iniciar un cruce cuando el semáforo no lo permita. Para los conductores, el ámbar intermitente sigue exigiendo precaución y ceder el paso cuando corresponda; cuando la señalización ordena detenerse, deben hacerlo.
La reforma estatal persigue reforzar la seguridad vial. La advertencia municipal pone el foco en otro aspecto que también importa a los vecinos: que la adaptación se realice con criterios técnicos y sin provocar demoras evitables.
El resultado dependerá de cómo se aplique la norma en cada intersección, no solo de la regulación sobre el papel. Marbella deberá cumplir las exigencias estatales y, al mismo tiempo, evaluar con datos si la nueva programación mantiene un equilibrio adecuado entre seguridad peatonal y fluidez del tráfico.


