Las nuevas declaraciones de Julio Martínez Martínez amenazan con abrir otra crisis política para el Gobierno. El empresario atribuye a José Luis Rodríguez Zapatero un papel decisivo en las gestiones previas al rescate de Plus Ultra y reconoce una comisión equivalente al 1 % de la ayuda pública.
La estrategia de defensa construida durante meses alrededor de José Luis Rodríguez Zapatero afronta su momento más delicado. El empresario Julio Martínez Martínez, amigo y socio profesional del expresidente, ha comunicado a la Audiencia Nacional su disposición a colaborar y ha presentado una versión que contradice puntos esenciales de la explicación ofrecida hasta ahora por el antiguo jefe del Ejecutivo.
Martínez, investigado en el caso Plus Ultra, sostiene que Zapatero era quien «marcaba los pasos a seguir» en la consultora Análisis Relevante y que desempeñó un papel activo en las gestiones relacionadas con el rescate de la aerolínea. También reconoce la existencia de una comisión del 1 % sobre los 53 millones de euros concedidos por el Gobierno, equivalente a 530 000 euros. Estas afirmaciones forman parte de su estrategia de defensa y todavía deberán ser comprobadas judicialmente.
El cambio de posición del empresario ha encendido las alarmas políticas. Según la información publicada por Libertad Digital, en La Moncloa existe inquietud ante el impacto que su declaración puede tener sobre el Gobierno y sobre la defensa cerrada que Pedro Sánchez ha mantenido hasta ahora del expresidente socialista. El Ejecutivo no ha confirmado públicamente esa preocupación interna.
Julio Martínez declara ante el juez José Luis Calama
Julio Martínez Martínez fue citado para declarar este martes, 21 de julio, como investigado ante el titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional, José Luis Calama.
La citación se enmarca en la investigación sobre el uso y destino de los fondos públicos concedidos a Plus Ultra Líneas Aéreas, así como sobre las posibles gestiones de intermediación realizadas antes y después de la aprobación del rescate.
Antes de comparecer, Martínez presentó un escrito en el que se ofrecía a colaborar con la Justicia. El documento supone un giro respecto a su posición anterior y coloca el foco directamente sobre Zapatero, con quien mantuvo una estrecha relación personal y profesional.
Aunque algunos medios y dirigentes políticos describen a Martínez como el «testaferro de Zapatero», esa condición no ha sido establecida mediante una sentencia. La denominación debe entenderse como una acusación o una caracterización política dentro de una investigación todavía abierta.

Martínez atribuye a Zapatero el control de Análisis Relevante
Uno de los elementos más relevantes del escrito es la versión ofrecida sobre Análisis Relevante, consultora administrada formalmente por Julio Martínez.
El empresario sostiene que José Luis Rodríguez Zapatero participó en el proyecto desde su origen, aunque no figurara oficialmente en los órganos societarios. Según su relato, el expresidente aportaba su nombre, sus contactos internacionales y su capacidad para captar clientes, además de decidir la orientación de determinadas gestiones.
Martínez afirma que Zapatero era quien establecía las líneas de actuación y que consiguió que varias empresas contrataran los servicios de la consultora. Entre esas compañías se encontraba Plus Ultra.
Esta versión contradice la explicación ofrecida hasta ahora por el expresidente, que ha defendido que sus ingresos correspondían a trabajos legales de asesoramiento y que no intervino de forma irregular en la concesión de la ayuda pública.
La comisión del 1 % que coloca el rescate bajo sospecha
La cuestión más comprometida es la comisión vinculada al rescate.
De acuerdo con los escritos presentados por Martínez y por directivos de Plus Ultra, la aerolínea pactó el pago de una comisión del 1 % de los fondos obtenidos. Aplicada sobre los 53 millones de euros concedidos, esa cantidad alcanzaría los 530 000 euros.
El presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, y su consejero delegado, Roberto Roselli, han reconocido ante el juez pagos elevados vinculados a las gestiones desarrolladas por Julio Martínez Martínez y a la supuesta mediación de Zapatero. Parte de esos pagos habría sido canalizada mediante distintas empresas y otra parte habría consistido en billetes de avión y prestaciones en especie.
La existencia de una comisión no demuestra por sí sola un delito. La investigación debe aclarar si se pagó por servicios reales, si existió tráfico de influencias, si se ocultó el verdadero destinatario del dinero o si se utilizaron sociedades para blanquear fondos.
Plus Ultra recibió 53 millones del fondo de empresas estratégicas
El Consejo de Ministros autorizó en marzo de 2021 una ayuda de 53 millones de euros para Plus Ultra con cargo al Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, gestionado por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales.
La operación se estructuró mediante:
- Un préstamo participativo de 34 millones de euros.
- Un préstamo ordinario de 19 millones de euros.
- Un plazo máximo de siete años para devolver la totalidad del dinero.
La ayuda se justificó oficialmente por el impacto de la pandemia sobre el sector aéreo y por la consideración estratégica de la compañía.
La Comisión Europea ha señalado que el rescate se realizó dentro de un fondo previamente autorizado por Bruselas y que, debido a su cuantía, no necesitaba una evaluación individual de las instituciones europeas. Esa validación del marco general no resuelve, sin embargo, la investigación penal sobre las posibles influencias o comisiones vinculadas a la operación.
Los directivos sitúan el contacto con Zapatero antes del rescate
Las nuevas declaraciones también modifican la cronología conocida.
Según los responsables de Plus Ultra, el primer contacto con Zapatero se produjo en abril de 2020, casi un año antes de que el Gobierno aprobara la ayuda. La aerolínea buscaba personas con capacidad de interlocución política e institucional para garantizar su supervivencia durante la crisis sanitaria.
Los directivos afirman que el expresidente se ofreció a colaborar y situó a Julio Martínez Martínez como persona de confianza para coordinar las gestiones. No obstante, reconocen que no disponen de una prueba directa que acredite que Zapatero presionó formalmente a un funcionario o determinó la decisión del Consejo de Ministros.
Esta ausencia de prueba concluyente será uno de los puntos centrales del procedimiento. El delito de tráfico de influencias exige acreditar una actuación concreta destinada a influir sobre una autoridad o funcionario para obtener una resolución beneficiosa.
Zapatero ya está investigado en la causa
José Luis Rodríguez Zapatero fue incorporado a la investigación judicial en mayo de 2026 por su posible relación con un entramado de influencias y movimientos financieros asociados al rescate.
El juez investiga posibles delitos, entre ellos tráfico de influencias y blanqueo de capitales, aunque la mera condición de investigado no implica culpabilidad. El expresidente conserva plenamente su derecho a la presunción de inocencia.
Zapatero ha negado haber intervenido irregularmente en la concesión de los fondos. Mantiene que las cantidades recibidas procedían de servicios profesionales legítimos y que desconocía las supuestas maniobras atribuidas a otras empresas o personas relacionadas con Julio Martínez.
El conflicto entre ambas versiones convierte la declaración del empresario en una pieza de especial relevancia para el instructor.
Sánchez ha ofrecido hasta ahora todo su apoyo a Zapatero
El Gobierno se ha mantenido públicamente al lado del expresidente socialista.
Tras conocerse su investigación judicial, Pedro Sánchez apeló a la presunción de inocencia y ofreció a Zapatero «todo su apoyo». La posición oficial del Ejecutivo ha sido que el rescate de Plus Ultra se ajustó a la normativa y fue aprobado mediante los procedimientos establecidos.
Esa defensa resulta ahora políticamente más difícil. El problema para Moncloa no es únicamente judicial, sino también comunicativo: las acusaciones ya no proceden solo de la oposición o de informes policiales, sino de empresarios que participaron directamente en las gestiones investigadas.
Si sus testimonios se mantienen ante el juez y aparecen documentos que los respalden, el Gobierno tendrá que explicar si conocía la relación entre Zapatero, la consultora Análisis Relevante y los responsables de la aerolínea.
La inquietud de Moncloa y el riesgo de otra crisis política
Según fuentes gubernamentales citadas por Libertad Digital, en Moncloa son conscientes de que la comparecencia de Julio Martínez puede monopolizar la actualidad política y marcar la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. Esta valoración no ha sido corroborada mediante una declaración oficial del Ejecutivo.
El caso llega, además, en un momento de elevada presión judicial sobre el entorno socialista. La oposición considera que las revelaciones desmontan la versión oficial y exige explicaciones a Sánchez y a Zapatero.
El Partido Popular ha anunciado que intensificará su ofensiva parlamentaria y sostiene que los escritos de los empresarios demuestran que el Gobierno y el expresidente no contaron toda la verdad sobre la operación. Estas afirmaciones representan la posición política del PP y no una conclusión judicial.
La llamada «vía Aldama»: colaborar para reducir responsabilidades
La decisión de Julio Martínez ha sido comparada con la estrategia seguida por el empresario Víctor de Aldama en otros procedimientos: aportar información sobre otros investigados con la expectativa de obtener una valoración favorable de su colaboración.
Esta estrategia no garantiza una rebaja de pena. El empresario deberá aportar datos verificables, documentos o indicios que permitan avanzar en la investigación. Una declaración que se limite a trasladar la responsabilidad a terceros tendría un valor reducido si no está respaldada por pruebas.
Martínez afirma que su función era secundaria y que Zapatero tomaba las decisiones fundamentales. Los investigadores deberán determinar si ese relato es coherente con la documentación societaria, las facturas, los mensajes intervenidos y los movimientos bancarios.
Las incógnitas que deberá resolver la Audiencia Nacional
La causa mantiene abiertas varias preguntas esenciales:
- ¿Intervino Zapatero ante el Gobierno o la SEPI para favorecer a Plus Ultra?
- ¿Qué servicios reales justificaron la comisión de 530 000 euros?
- ¿Quién fue el beneficiario final de los pagos?
- ¿Análisis Relevante actuaba como consultora o como estructura de intermediación?
- ¿Conocía el Gobierno las gestiones privadas realizadas antes de aprobar el rescate?
- ¿Se desviaron fondos públicos o se ocultaron mediante sociedades nacionales o extranjeras?
La respuesta a estas cuestiones determinará si estamos ante servicios legales de asesoramiento, una operación de influencia política o un entramado con relevancia penal.
El silencio de Zapatero aumenta la presión
La información original sostiene que Zapatero había anunciado explicaciones públicas que todavía no se habían producido al publicarse la noticia.
El silencio puede ser una estrategia jurídica aconsejada por su defensa, pero tiene un coste político. Cada nueva declaración de los empresarios ocupa el espacio que el expresidente deja vacío y permite que se consolide una narrativa especialmente dañina para el PSOE.
Una comparecencia pública tampoco estaría exenta de riesgos: cualquier contradicción podría ser utilizada en el procedimiento judicial. Zapatero debe escoger ahora entre proteger su defensa procesal o intentar contener el deterioro político.
Un caso que puede afectar directamente al Gobierno de Sánchez
El rescate fue aprobado por el Consejo de Ministros presidido por Pedro Sánchez y financiado con recursos públicos. Aunque no existe por ahora una acusación acreditada contra el actual presidente por esta operación, el Gobierno tiene la obligación política de explicar cómo se adoptó la decisión y qué controles se aplicaron.
La legalidad formal de la ayuda y la eventual existencia de intermediaciones irregulares son cuestiones distintas. Un rescate puede cumplir los requisitos administrativos y, al mismo tiempo, haber estado rodeado de actuaciones privadas susceptibles de investigación.
Por eso la defensa basada exclusivamente en que la operación superó los controles institucionales puede resultar insuficiente si se acredita que personas vinculadas al PSOE cobraron por facilitar contactos o influir en la tramitación.
Moncloa ya no puede limitarse a pedir confianza
Las nuevas revelaciones no constituyen una sentencia contra Zapatero, pero sí justifican una explicación política completa.
El Gobierno debe aclarar si conocía la participación del expresidente en las gestiones, cuándo tuvo noticia de los contratos con Análisis Relevante y si alguno de sus miembros mantuvo contactos con los intermediarios.
También sería necesario publicar, con los límites impuestos por la investigación judicial, los informes técnicos utilizados para declarar estratégica a Plus Ultra y concederle 53 millones de euros.
La transparencia no perjudica la presunción de inocencia. Al contrario, permite separar las decisiones administrativas legítimas de las posibles actuaciones privadas que ahora investiga la Audiencia Nacional.
El caso Plus Ultra entra en una fase decisiva: el antiguo socio profesional de Zapatero ha roto el relato mantenido hasta ahora y Moncloa deberá decidir si continúa ofreciendo un respaldo sin matices o exige al expresidente explicaciones claras.

