La temporada micológica arranca con controles en la Sierra de Guadarrama: Rascafría y Miraflores exigen autorización y establecen límites según el recolector.
La llegada del otoño llena los montes de la Sierra de Guadarrama de aficionados en busca de níscalos, boletus y otras especies. Pero coger una cesta y entrar en el monte no siempre basta: en determinados terrenos de la Comunidad de Madrid la recogida de setas está regulada y es necesario disponer del permiso correspondiente.
La normativa distingue entre población local, personas vinculadas al territorio y visitantes. También establece límites de kilos, modalidades recreativas e intensivas y diferentes precios para las autorizaciones.
Y no respetar estas condiciones puede salir caro. En las zonas sometidas a esta regulación se han documentado sanciones de entre 100 y 10 000 euros, dependiendo de la infracción y de sus circunstancias.
¿Dónde hace falta permiso para recoger setas en Madrid?
La primera cuestión que debe comprobar cualquier recolector es qué normativa se aplica al terreno concreto. No existe una licencia única que permita recoger setas libremente en todos los montes de la Comunidad de Madrid.
La Comunidad de Madrid señala específicamente a Rascafría, Miraflores de la Sierra y Lozoya entre los municipios que cuentan con regulación micológica dentro del marco del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. También existen regulaciones específicas en otros municipios, como Bustarviejo y Canencia, fuera de ese ámbito.
El propio Parque Nacional explica que el aprovechamiento micológico debe estar previamente regulado mediante el correspondiente instrumento de gestión. La recogida en los terrenos del parque no puede entenderse como una actividad libre e ilimitada.
Por eso, antes de comenzar la recolección, es fundamental comprobar quién gestiona el monte y qué autorización exige.
Rascafría: permisos y límites para los recolectores
Uno de los casos más conocidos es Rascafría, donde la recogida de setas está regulada desde 2020.
El sistema diferencia entre recolectores locales, población vinculada y personas procedentes de fuera. Las cantidades permitidas dependen de la modalidad de autorización.
En los cotos regulados de la vertiente madrileña aparecen, entre otras, estas modalidades:
- Local recreativo: permiso de temporada de 3 euros y hasta 10 kilos en los cotos de Rascafría.
- Local intensivo: permiso de temporada de 25 euros y hasta 30 kilos.
- Vinculado recreativo: permiso de temporada de 15 euros o diario de 5 euros, con un límite de 10 kilos.
- Vinculado intensivo: permiso de temporada de 100 euros y hasta 30 kilos.
- Foráneo recreativo: permiso diario de 5 euros y un máximo de 10 kilos.
Las condiciones exactas dependen del coto y de la modalidad elegida, por lo que el permiso debe corresponder al terreno en el que se pretende realizar la recogida.
La regulación pretende evitar que la presión recolectora termine deteriorando el recurso y, al mismo tiempo, mantener el acceso de la población local a un aprovechamiento tradicional.
Miraflores de la Sierra también limita la recogida
La situación es similar en Miraflores de la Sierra, donde existen cotos micológicos sometidos a autorización.
En este municipio, los permisos también distinguen entre población local, vinculada y foránea. Para los vecinos existen modalidades recreativas e intensivas, mientras que los visitantes disponen de autorización recreativa.
En los cotos de Miraflores, el permiso local recreativo permite recoger hasta 10 kilos, mientras que el intensivo puede alcanzar los 30 kilos. Para los visitantes, la autorización recreativa es diaria y establece igualmente un máximo de 10 kilos.
La diferencia no es meramente administrativa. El sistema busca controlar la cantidad extraída y evitar que una afluencia elevada de recolectores convierta determinadas zonas en áreas de explotación intensiva.
Las multas pueden alcanzar los 10 000 euros
La falta de autorización no es la única conducta que puede provocar problemas.
Los Agentes Forestales realizan controles sobre las especies recogidas, el peso y el lugar donde se ha realizado la recolección. Cuando detectan incumplimientos pueden proceder al decomiso y formular la correspondiente denuncia.
Entre las cuestiones que pueden comprobar los agentes están:
- Si el recolector dispone del permiso necesario.
- Si la autorización corresponde al terreno donde está recogiendo.
- Si se respeta el límite de kilos establecido.
- Si las especies recogidas están autorizadas.
- Si se utilizan métodos de recolección permitidos.
- Si se respeta la normativa específica del espacio natural.
En la regulación difundida para la Sierra de Guadarrama se han señalado sanciones de 100 a 10 000 euros, en función de la infracción cometida y de sus circunstancias.
La Ley 7/2013, que declara el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, establece además que el régimen sancionador del parque se rige por la legislación estatal de patrimonio natural y biodiversidad y por la normativa autonómica aplicable. Entre las infracciones graves figura el incumplimiento de las condiciones impuestas en las autorizaciones administrativas.
No basta con tener una cesta: también importa cómo se recogen
La regulación micológica no pretende únicamente controlar quién entra en el monte.
También busca evitar prácticas que puedan perjudicar el suelo, los hongos y el ecosistema forestal. La Comunidad de Madrid recuerda que los Agentes Forestales controlan tanto las cantidades como las especies y las condiciones de la recogida.
El problema es especialmente relevante en los periodos de mayor afluencia. Una concentración elevada de recolectores en determinadas zonas puede aumentar la presión sobre un recurso natural que necesita unas condiciones concretas para mantenerse.
Por eso, las restricciones buscan compatibilizar la actividad recreativa con la conservación del medio natural.
¿Por qué se regula la recogida de setas?
La recogida de hongos silvestres forma parte de los aprovechamientos tradicionales de numerosas zonas rurales, pero también puede convertirse en una actividad con una presión considerable cuando aumenta el número de visitantes.
El propio Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama contempla la recogida de setas dentro de los aprovechamientos tradicionales y establece que los terrenos donde se pretenda realizar un aprovechamiento micológico deben contar con un plan de aprovechamiento aprobado.
La regulación persigue varios objetivos:
- Conservar el recurso micológico.
- Evitar la sobreexplotación.
- Reducir los daños derivados de malas prácticas.
- Facilitar el aprovechamiento por parte de la población local.
- Controlar la presión de los visitantes.
- Mantener la actividad dentro de unos límites compatibles con la conservación del parque.
La Comunidad de Madrid también destaca expresamente que los controles pretenden garantizar una explotación sostenible del recurso micológico.
La Sierra de Guadarrama no tiene una única licencia para todo
Uno de los errores más habituales consiste en pensar que obtener un permiso permite recorrer cualquier monte de la sierra con la cesta.
No es así.
Los permisos están vinculados a determinados cotos y condiciones. La normativa puede variar incluso entre municipios próximos. Por eso, disponer de una autorización para un determinado aprovechamiento no implica automáticamente que pueda utilizarse en otro terreno.
El Parque Nacional incluye dentro de su área de influencia socioeconómica numerosos municipios madrileños y castellanoleoneses, entre ellos Rascafría, Miraflores de la Sierra, Lozoya, Manzanares el Real y Soto del Real, pero las condiciones concretas de recogida dependen del terreno y de su regulación.
Qué debe hacer quien quiera ir a por setas este otoño
Antes de entrar en el monte, lo recomendable es comprobar cuatro cuestiones básicas:
Primero, identificar el municipio y el monte concreto donde se quiere realizar la recogida.
Segundo, comprobar si ese terreno está sometido a un coto micológico o a una autorización específica.
Tercero, consultar qué modalidad de permiso corresponde y cuál es el límite máximo de kilos.
Cuarto, respetar las condiciones de recogida y las indicaciones de los Agentes Forestales.
La propia Comunidad de Madrid recomienda informarse previamente y recuerda que, en el caso de terrenos particulares, también es necesario contar con el consentimiento del propietario.
Una cesta de setas puede salir mucho más cara de lo esperado
La imagen de una familia recorriendo la Sierra de Guadarrama durante el otoño en busca de setas forma parte de la tradición de muchos municipios madrileños. Pero esa actividad está sometida a reglas cuando se desarrolla en terrenos regulados.
Rascafría y Miraflores de la Sierra son dos de los principales ejemplos. Allí existen permisos diferenciados, límites de recogida y controles forestales.
El mensaje de las autoridades es claro: no toda seta que aparece en el monte puede recogerse libremente. Antes de llenar la cesta hay que saber si el terreno está regulado, qué autorización se necesita y cuántos kilos están permitidos.
El coste de un permiso puede ser de apenas unos euros para determinados recolectores. El incumplimiento, en cambio, puede acabar en una sanción que alcance los 10 000 euros.


