Madrid, Barcelona y Lisboa articulan una red digital distribuida con 35 cables submarinos, más de 100 centros de datos y una gran cartera de nueva potencia para inteligencia artificial.
La Península Ibérica está ganando peso como uno de los grandes corredores digitales europeos. Un estudio elaborado por Dstream Group y encargado por DE-CIX sostiene que España y Portugal han configurado el primer modelo mundial de «Capital Digital Distribuida» preparado para las necesidades de la inteligencia artificial.
La tesis del informe parte de una transformación que se ha acelerado durante la última década: Madrid, Barcelona y Lisboa han dejado de funcionar como mercados digitales aislados y forman progresivamente un ecosistema interconectado de redes, centros de datos, cables submarinos y puntos de intercambio de Internet.
Según DE-CIX, su infraestructura ibérica conecta actualmente más de 220 redes, dispone de más de 11 terabits de capacidad conectada y ha registrado picos de tráfico superiores a 1,5 terabits por segundo.
Madrid, Barcelona y Lisboa: el nuevo eje digital ibérico
La transformación tiene tres grandes protagonistas.
Madrid concentra una parte esencial de la infraestructura de interconexión y actúa como uno de los principales nodos del sistema. Lisboa aporta una posición estratégica frente al Atlántico, mientras que Barcelona refuerza la conexión mediterránea.
DE-CIX comenzó a operar en Madrid en 2016, amplió su presencia a Lisboa en 2018 y llegó a Barcelona en 2021. La compañía considera que estas tres instalaciones forman actualmente un ecosistema de interconexión integrado.
El resultado es un modelo diferente al de las grandes capitales digitales tradicionales, donde buena parte de la infraestructura se concentra alrededor de una única ciudad.
La propuesta ibérica consiste precisamente en lo contrario: varios polos conectados entre sí, capaces de compartir tráfico y recursos y de ofrecer redundancia geográfica.
Una infraestructura que conecta Europa con cinco continentes
La posición geográfica de España y Portugal juega un papel fundamental.
La Península se encuentra en una situación privilegiada para conectar Europa con América, África y Oriente Medio, especialmente a través de las rutas atlánticas y mediterráneas.
El nuevo estudio identifica 35 cables submarinos, 20 puntos de amarre, 12 grandes redes troncales terrestres, 13 puntos de intercambio de Internet y más de 100 centros de datos en el ecosistema ibérico. También cifra en más de 800 las redes presentes en el conjunto de la infraestructura regional.
Esta diversidad resulta especialmente importante para la inteligencia artificial.
Los modelos de IA necesitan mover enormes cantidades de información entre centros de procesamiento, almacenamiento, redes empresariales y servicios en la nube. Cuanto menor sea la latencia y mayor sea la capacidad disponible, más eficiente puede ser ese intercambio.
La IA cambia las reglas del juego
La expansión de la inteligencia artificial está provocando una carrera internacional por conseguir capacidad de computación, electricidad y conectividad.
Los centros de datos tradicionales ya no son suficientes para determinadas cargas de trabajo asociadas a la IA. El entrenamiento y funcionamiento de modelos avanzados requiere grandes cantidades de procesamiento y, por tanto, instalaciones con elevada disponibilidad energética y conexiones de muy alta capacidad.
El estudio encargado por DE-CIX identifica una cartera de nuevos proyectos que podría añadir cerca de 9 gigavatios de capacidad para centros de datos en la Península durante los próximos años.
La magnitud de esta cifra ayuda a entender la dimensión de la transformación.
No se trata simplemente de construir más servidores. La expansión requiere electricidad, redes, fibra óptica, cables submarinos, suelo industrial, refrigeración y conexiones internacionales.
La descentralización se convierte en una ventaja
Una de las características más relevantes del modelo ibérico es su distribución geográfica.
Además de Madrid, Barcelona y Lisboa, el ecosistema incorpora otros mercados de infraestructura situados en Valencia, Bilbao, Málaga, Oporto, Sines y otras localizaciones.
Un estudio anterior de DE-CIX ya había identificado a la Península como un potencial gran hub regional. En 2024 contabilizaba 13 puntos de intercambio, más de 100 centros de datos y aproximadamente 1 000 megavatios de capacidad instalada en centros de datos.
La evolución posterior apunta hacia un escenario de mayor capacidad y especialización.
La ventaja de distribuir la infraestructura consiste en reducir la dependencia de un único punto geográfico. Una red formada por distintos polos puede ofrecer rutas alternativas y una mayor capacidad de resiliencia frente a problemas técnicos o interrupciones.
¿Por qué la latencia es tan importante para la inteligencia artificial?
La latencia es el tiempo que tarda la información en desplazarse entre dos puntos de una red.
En aplicaciones tradicionales puede ser un factor secundario. En cambio, en determinados sistemas de inteligencia artificial, servicios en la nube y aplicaciones que requieren procesamiento prácticamente instantáneo, una latencia elevada puede limitar el rendimiento.
Por eso, la existencia de conexiones directas entre centros de datos, nubes, empresas y puntos de intercambio se ha convertido en un elemento estratégico.
DE-CIX sostiene que su infraestructura permite conectar los distintos polos ibéricos con baja latencia y que Madrid está directamente conectado con otros grandes puntos de su red europea, entre ellos Barcelona, Lisboa, Marsella y Fráncfort.
Lisboa gana peso como puerta atlántica
Dentro del nuevo mapa digital, Lisboa desempeña un papel especialmente relevante por su posición frente al Atlántico.
DE-CIX describe la capital portuguesa como un punto de entrada europeo para las redes procedentes de África occidental y Sudamérica. La compañía destaca además que desde Lisboa se puede acceder a cientos de redes presentes en otros mercados europeos.
Esta posición refuerza una de las principales ventajas estratégicas de la Península: actuar como alternativa a las rutas digitales que tradicionalmente han concentrado buena parte del tráfico europeo en grandes centros del norte y centro del continente.
Madrid consolida su posición como núcleo de interconexión
Madrid ocupa el centro de gravedad del sistema.
DE-CIX señala que su nodo madrileño cuenta con más de 200 redes conectadas localmente y forma parte del mayor ecosistema de interconexión neutral del sur de Europa.
El crecimiento ha sido considerable.
En un estudio publicado en 2024, DE-CIX calculaba que el número de puntos de intercambio en la Península había pasado de cinco a 13 desde 2014, mientras que las redes conectadas habían experimentado un crecimiento agregado del 1 200 %.
El mismo estudio situaba a Madrid como el sexto mayor mercado de centros de datos de Europa, con más de 160 megavatios de capacidad instalada en aquel momento.
Barcelona aporta la conexión mediterránea
Barcelona completa el triángulo principal.
Su posición geográfica permite reforzar las conexiones hacia el Mediterráneo y complementar el papel atlántico de Lisboa y la posición central de Madrid.
La lógica del nuevo modelo no consiste en que una ciudad sustituya a las demás, sino en que las tres funcionen como nodos complementarios dentro de una infraestructura regional.
Esa es precisamente la razón por la que Dstream Group utiliza el concepto de «Capital Digital Distribuida».
Una oportunidad para atraer inversión tecnológica
La expansión de la infraestructura digital puede tener consecuencias económicas que van mucho más allá de las telecomunicaciones.
Los grandes operadores de centros de datos y servicios de IA buscan cada vez más territorios capaces de ofrecer simultáneamente:
- Electricidad disponible y competitiva.
- Conectividad internacional.
- Cables submarinos.
- Redes de fibra de alta capacidad.
- Suelo adecuado para grandes instalaciones.
- Acceso a redes de intercambio.
- Estabilidad regulatoria.
- Disponibilidad de talento tecnológico.
España y Portugal reúnen varios de estos factores y, según el estudio de Dstream Group, pueden aprovechar su posición geográfica para captar una nueva oleada de inversión vinculada a cloud, centros de datos e inteligencia artificial.
El gran reto: convertir la infraestructura en industria
La oportunidad también plantea desafíos.
Construir centros de datos no garantiza por sí mismo que la Península se convierta en una potencia mundial de inteligencia artificial.
El verdadero salto dependerá de que esa infraestructura atraiga empresas, investigadores, desarrolladores, operadores cloud y proyectos industriales capaces de aprovecharla.
La disponibilidad energética será otro factor determinante. Los centros de procesamiento intensivo de IA consumen enormes cantidades de electricidad, por lo que el crecimiento de la infraestructura deberá ir acompañado de nuevas inversiones en generación y redes eléctricas.
También será necesario resolver cuestiones relacionadas con agua, refrigeración, suelo, permisos y capacidad de las redes eléctricas.
La Península busca dejar de ser una periferia digital
Hace diez años, la propia DE-CIX reconoce que la Península no estaba entre las prioridades de muchos operadores internacionales de infraestructura.
La situación ha cambiado.
El despliegue de puntos de intercambio, cables submarinos, centros de datos y redes internacionales ha creado un ecosistema mucho más sofisticado. El nodo de Madrid comenzó a funcionar en 2016 y la compañía celebra ahora su décimo aniversario en la región.
El siguiente paso es transformar esa infraestructura en una ventaja económica duradera.
La inteligencia artificial puede ser el catalizador.
La nueva batalla tecnológica se libra también por la infraestructura
La carrera mundial por la IA no depende únicamente de quién desarrolla el mejor modelo.
También depende de quién dispone de electricidad, chips, centros de datos y conexiones capaces de mover enormes volúmenes de información.
En ese escenario, la Península Ibérica ha ganado una posición que hace una década parecía difícil de imaginar.
El estudio de Dstream Group, encargado por DE-CIX, la define como la primera «Capital Digital Distribuida» preparada para la IA. Es una denominación procedente de un análisis sectorial, no un reconocimiento oficial internacional, pero refleja un cambio real en el mapa de las infraestructuras digitales: Madrid, Barcelona y Lisboa están dejando de ser mercados separados para formar una red tecnológica de alcance continental.
El desafío ahora será aprovechar esa ventaja antes de que otras regiones europeas compitan por las mismas inversiones.


