La Guardia Civil da por desarticulada una organización dedicada presuntamente al tráfico de hachís, cocaína y marihuana. La operación Esmiles culminó con cuatro registros simultáneos y la intervención de 1 500 pastillas de sustancia de corte.
Un inmueble sospechoso terminó conduciendo a tres presuntos puntos de venta de droga, nueve detenidos y una investigación de casi nueve meses. La Guardia Civil ha culminado en Caspe (Zaragoza) la denominada operación Esmiles, desarrollada contra una organización presuntamente dedicada a la distribución de hachís, cocaína y marihuana.
La investigación comenzó en noviembre de 2024, cuando los agentes detectaron indicios de que una vivienda de la localidad zaragozana podía estar siendo utilizada para distribuir sustancias estupefacientes.
Las pesquisas fueron ampliando progresivamente el alcance del caso. Según la información difundida, los investigadores determinaron que no existía únicamente un punto de venta, sino tres inmuebles que presuntamente eran utilizados para distribuir droga tanto entre compradores de Caspe como de otras localidades próximas.
Cuatro registros simultáneos en Caspe
La fase decisiva de la operación tuvo lugar el 27 de julio, cuando la Guardia Civil realizó simultáneamente cuatro entradas y registros en inmuebles relacionados con las personas investigadas.
El dispositivo permitió detener a nueve personas: ocho hombres y una mujer, de entre 20 y 50 años y de origen marroquí.
Los arrestados quedaron posteriormente a disposición judicial tras finalizar las correspondientes diligencias.
Se les atribuyen presuntamente delitos contra la salud pública por tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal.
1 500 pastillas de sustancia de corte
Los registros permitieron intervenir diferentes cantidades de droga y material que los investigadores vinculan con la actividad de la organización.
Entre lo incautado figuran 200 gramos de hachís, 10 gramos de cocaína, varios teléfonos móviles y 625 euros en efectivo.
Pero uno de los hallazgos que más llama la atención son las 1 500 pastillas de sustancia de corte localizadas durante la operación.
Este material habría sido utilizado presuntamente para la preparación de dosis antes de su posterior distribución, según la investigación.
La Guardia Civil sitúa entre las principales sustancias comercializadas por la red el hachís, la cocaína y la marihuana.
Una organización con funciones repartidas
La investigación apunta a una estructura en la que los diferentes integrantes habrían desempeñado funciones específicas.
Mientras unos miembros se ocupaban presuntamente de custodiar las sustancias, otros realizaban las labores relacionadas con la venta directa a los consumidores.
Otros integrantes habrían desempeñado funciones de vigilancia para detectar posibles controles o movimientos policiales y proteger así la actividad del grupo.
Según las pesquisas, la organización también habría adoptado medidas de seguridad destinadas a dificultar la actuación policial.
Una de ellas consistía presuntamente en utilizar diferentes inmuebles de manera rotatoria, evitando concentrar toda la actividad en una única vivienda fácilmente identificable.
La investigación se prolongó durante casi nueve meses
Desarticular la estructura requirió meses de investigación.
Desde que aparecieron los primeros indicios en noviembre de 2024 hasta la ejecución de los registros del 27 de julio, los investigadores trabajaron durante aproximadamente nueve meses para determinar el funcionamiento de la presunta organización e identificar a sus integrantes.
La operación evidencia nuevamente la importancia de las investigaciones prolongadas contra el tráfico de drogas al menudeo, especialmente cuando detrás de los puntos de venta existe una estructura organizada.
En el dispositivo también participó la Policía Local de Caspe.
Tres puntos de venta desarticulados
Tras las nueve detenciones, la Guardia Civil considera desarticulados los tres puntos de venta más activos vinculados a esta organización en Caspe.
El caso refleja además cómo el tráfico de drogas puede esconderse detrás de viviendas aparentemente convencionales y utilizar distintos domicilios para dificultar su detección.
La actuación policial supone un golpe contra una actividad que tiene consecuencias que van mucho más allá de las propias sustancias intervenidas. El narcotráfico deteriora la seguridad y convivencia de los barrios y alimenta otras formas de delincuencia, por lo que combatir los puntos de venta constituye una pieza esencial de la seguridad ciudadana.
Los nueve arrestados deberán responder ahora ante la Justicia por los hechos que se les atribuyen, respetándose en todo caso su presunción de inocencia mientras no exista una sentencia firme.


