El piloto de RFK Racing afronta New Hampshire y Daytona contra las cuerdas: está a 50 puntos de la última plaza del playoff de pilotos y a 25 en la clasificación de propietarios.
La temporada de Ryan Preece ha llegado a un momento límite. El piloto del Ford número 60 de RFK Racing necesita prácticamente un resultado perfecto para mantener vivas sus posibilidades de entrar en el Chase de la NASCAR Cup Series.
La situación matemática es complicada: Preece se encuentra 50 puntos por detrás de Shane van Gisbergen, que ocupa la última posición de acceso al playoff de pilotos.
Sin embargo, existe una segunda batalla. Debido a la sanción de 25 puntos que Preece recibió por su incidente con Ty Gibbs en Texas, el coche número 60 está solamente 25 puntos por detrás del número 97 de Trackhouse en la lucha por el campeonato de propietarios.
Eso significa que RFK Racing afronta simultáneamente dos carreras por entrar en los playoffs.
Preece necesita recortar terreno antes de Daytona
El estadounidense sabe que llegar a Daytona con una diferencia de 50 puntos reduciría enormemente sus opciones. Por eso, New Hampshire adquiere una importancia decisiva.
Su objetivo es acercarse a unos 10 o 15 puntos de Van Gisbergen o Austin Cindric antes de la última oportunidad.
“Cuando vayamos a Daytona estaremos al ataque pase lo que pase”, reconoció Preece.
El piloto considera que llegar a esa prueba con una diferencia reducida cambiaría completamente la presión de sus rivales. Mientras Preece podría asumir riesgos para conseguir puntos, quienes estén defendiendo una plaza tendrían que preocuparse por terminar la carrera y evitar accidentes.
New Hampshire puede cambiarlo todo
Preece cuenta con un elemento a su favor: New Hampshire es su circuito de casa y confía especialmente en su rendimiento sobre esta pista.
Además, comenzará la carrera por delante de algunos de sus rivales directos, una circunstancia fundamental para intentar sumar puntos desde las primeras fases.
La estrategia está clara: clasificar bien, conseguir el máximo posible de puntos de etapa y luchar por la victoria.
Para Preece, eso sería el equivalente al “home run” que necesita RFK Racing.
“Muchos puntos de etapa. Luchar por ganar, si no ganar”, resumió el estadounidense al explicar cuál sería el escenario ideal.
Los puntos de etapa pueden resultar decisivos
Preece considera que no necesita obligatoriamente ganar para provocar un vuelco importante en la clasificación.
Una carrera sólida puede proporcionar una cantidad considerable de puntos incluso aunque el resultado final no sea espectacular.
El piloto recordó que es posible sumar muchos puntos durante las dos primeras etapas y posteriormente terminar décimo o duodécimo, consiguiendo aun así una jornada muy rentable para el campeonato.
La ecuación mejora todavía más si Van Gisbergen sufre algún problema.
Un mal resultado del neozelandés combinado con una gran actuación del Ford número 60 podría reducir drásticamente los 50 puntos de diferencia.
Daytona será territorio de máximo riesgo
Si Preece consigue mantenerse vivo después de New Hampshire, todo podría decidirse en Daytona, uno de los escenarios más imprevisibles de NASCAR.
Allí la estrategia cambia por completo.
Los pilotos que necesiten defender una ventaja probablemente intentarán evitar problemas, mientras quienes estén obligados a remontar tendrán pocos motivos para conservar.
Preece ya anticipa que llegará con una mentalidad completamente ofensiva.
La presión es máxima, pero el piloto de RFK Racing todavía ve una oportunidad. Su referencia es clara: Joey Logano consiguió recuperar alrededor de 150 puntos en apenas seis carreras, una muestra de la rapidez con la que puede cambiar una clasificación.
Dos campeonatos y una última oportunidad para RFK Racing
El desafío tiene además una particularidad: Preece pelea por dos objetivos con diferencias distintas.
En el campeonato de pilotos necesita recuperar 50 puntos, mientras que el número 60 está a solo 25 puntos de la posición necesaria en el campeonato de propietarios.
New Hampshire puede decidir si Daytona se convierte en una auténtica final o simplemente en una misión prácticamente imposible.
Para Preece no hay demasiado margen para hacer cálculos. Necesita puntos de etapa, un resultado de cabeza y, si aparece la oportunidad, una victoria.
La temporada de Ryan Preece ha entrado en su momento decisivo: ahora ya no basta con correr bien; necesita dar un golpe sobre la mesa para entrar en el Chase de NASCAR.


