El gigante tecnológico chino prepara una histórica colocación de acciones en Hong Kong y destinará el 100 % de los fondos netos a chips, infraestructura, capacidad de computación y modelos de inteligencia artificial.
Alibaba acelera su apuesta por la inteligencia artificial con una operación de dimensiones extraordinarias. El grupo chino pretende captar alrededor de 80 000 millones de dólares de Hong Kong —unos 10 200 millones de dólares estadounidenses— para financiar su expansión tecnológica y reforzar su posición en una carrera mundial por la IA que exige inversiones cada vez mayores.
Según la información comunicada por la compañía y recogida por Reuters este 23 de agosto de 2026, el dinero obtenido tendrá un destino concreto: desarrollar las capacidades de IA de extremo a extremo —“full stack”— de Alibaba, desde chips e infraestructura informática hasta el entrenamiento y despliegue de modelos.
Alibaba busca 10 200 millones para financiar su inteligencia artificial
La operación contempla la venta de aproximadamente 710 millones de acciones ordinarias a 112,70 dólares de Hong Kong por título, de acuerdo con los términos de la colocación consultados por Reuters.
Ese precio representa un descuento aproximado del 3,6 % respecto al último cierre de las acciones.
De completarse en las condiciones anunciadas, la operación alcanzaría los 80 000 millones de dólares de Hong Kong, equivalentes a unos 10 200 millones de dólares estadounidenses.
Su tamaño resulta especialmente significativo: se convertiría en la mayor ampliación primaria posterior a una salida a bolsa realizada por una empresa cotizada en Hong Kong, según Reuters.
Además, sería la tercera mayor colocación primaria posterior del mundo en 2026, únicamente por detrás de las operaciones protagonizadas por Alphabet e Intel.
La magnitud revela hasta qué punto la inteligencia artificial ha dejado de ser simplemente una nueva línea de negocio para convertirse en una batalla de capital, chips, centros de datos y capacidad de computación.
El 100 % de los fondos irá destinado a la IA
Alibaba ha dejado claro cuál será el destino del dinero: el 100 % de los ingresos netos de la colocación se invertirá en capacidades relacionadas con inteligencia artificial.
La compañía engloba dentro de su estrategia “full stack” diferentes elementos de la cadena tecnológica:
- chips y capacidad de procesamiento;
- infraestructura informática y centros de datos;
- desarrollo de modelos de inteligencia artificial;
- entrenamiento y despliegue comercial de esos modelos;
- ampliación de la capacidad necesaria para responder al crecimiento de la demanda.
Alibaba no detalló, sin embargo, cuánto dinero corresponderá específicamente a cada una de estas áreas.
La ausencia de ese desglose no resta importancia al mensaje transmitido al mercado: la tecnológica está dispuesta a movilizar miles de millones para no perder posiciones ante sus competidores chinos y estadounidenses.
La factura de la IA ya golpea los beneficios de Alibaba
La operación llega inmediatamente después de que Alibaba presentara sus resultados correspondientes al trimestre comprendido entre abril y junio.
La compañía reconoció que ya había gastado casi la mitad de su programa de inversión de capital previsto para tres años, mientras acelera la construcción de infraestructura para inteligencia artificial.
El esfuerzo tiene un coste inmediato.
El beneficio neto trimestral cayó un 75 % interanual, en un periodo marcado precisamente por el incremento del gasto de capital relacionado con la IA.
Alibaba está asumiendo, por tanto, un fuerte sacrificio de rentabilidad presente para financiar capacidad tecnológica futura.
Su consejero delegado, Eddie Wu, defendió esa estrategia durante la presentación de resultados. La tesis de la dirección es sencilla: para capturar el crecimiento que puede generar la inteligencia artificial, primero resulta necesario disponer de suficiente capacidad de computación.
Al mismo tiempo, Alibaba sostiene que el retorno previsto de sus inversiones vinculadas a la IA está mejorando. Según la empresa, el periodo estimado para recuperar estas inversiones se encamina hacia 2,5 años frente a los 3 años anteriores, impulsado por el fuerte crecimiento de la demanda.
Los inversores responden pese al gigantesco desembolso
La colocación habría encontrado una recepción especialmente fuerte en el mercado.
Dos fuentes conocedoras de la operación dijeron a Reuters que la oferta recibió una elevada demanda por parte de los inversores, entre ellos fondos soberanos.
La demanda habría sido suficientemente elevada para que Alibaba aumentara el tamaño de la operación después de que la oferta quedara sobresuscrita.
En la colocación participan como entidades coordinadoras Morgan Stanley, HSBC, UBS y CICC, según las fuentes citadas por Reuters.
La operación se realiza además fuera del marco de registro estadounidense. Alibaba indicó que la colocación no fue registrada conforme a las leyes de valores de Estados Unidos al tratarse de una operación offshore, por lo que los inversores estadounidenses no podían participar.
Alibaba convierte la IA en una prioridad estratégica
El movimiento permite dimensionar la transformación que está experimentando Alibaba.
El grupo construido alrededor del comercio electrónico lleva años ampliando su presencia en servicios digitales y computación en la nube, un negocio que ahora adquiere todavía más importancia debido al auge de la inteligencia artificial generativa.
Los grandes modelos necesitan cantidades enormes de capacidad informática para su entrenamiento y funcionamiento. Eso obliga a disponer de semiconductores, servidores, redes, almacenamiento, energía y centros de datos a una escala difícilmente asumible por compañías pequeñas.
La consecuencia es una carrera donde el músculo financiero se está convirtiendo prácticamente en una barrera de entrada.
Alibaba quiere competir en toda esa cadena y no limitarse a desarrollar modelos de IA. De ahí la importancia de su concepto “full stack”: controlar o desarrollar capacidades suficientes en las distintas capas necesarias para prestar servicios de inteligencia artificial.
China responde al gigantesco despliegue tecnológico de Estados Unidos
La ofensiva de Alibaba debe interpretarse también dentro de la competición tecnológica internacional.
Desde 2022, el auge de la inteligencia artificial ha provocado inversiones multimillonarias en centros de datos e infraestructura informática tanto en Estados Unidos como en China.
Según las estimaciones recogidas por Reuters, los cuatro grandes hiperescaladores estadounidenses —Microsoft, Amazon, Alphabet y Meta— podrían invertir conjuntamente alrededor de 725 000 millones de dólares en gastos de capital durante 2026.
Una parte sustancial de esa cantidad está relacionada con centros de datos para IA, chips e infraestructura cloud.
La comparación muestra el desafío al que se enfrentan las tecnológicas chinas. La competición ya no consiste únicamente en disponer del modelo de inteligencia artificial más avanzado: también hay que financiar la infraestructura capaz de entrenarlo y servirlo a millones de usuarios y empresas.
Y precisamente ahí aparece una de las mayores vulnerabilidades estratégicas de China.
Los chips se convierten en una cuestión geopolítica
El desarrollo de la inteligencia artificial está profundamente condicionado por el acceso a semiconductores avanzados.
Estados Unidos ha utilizado durante los últimos años restricciones a la exportación de determinadas tecnologías de chips hacia China, aumentando la presión para que Pekín y sus grandes compañías tecnológicas desarrollen alternativas nacionales.
Para empresas como Alibaba, disponer de suficiente capacidad informática ya no constituye únicamente una decisión empresarial.
Es también una cuestión de autonomía tecnológica.
La inversión anunciada apunta precisamente hacia esa dirección al incluir los chips dentro de las capacidades que Alibaba pretende reforzar.
El resultado es una competición en la que se mezclan intereses empresariales y estratégicos: Estados Unidos quiere conservar su ventaja tecnológica mientras China busca reducir su dependencia de tecnología extranjera.
Una apuesta multimillonaria que también entraña riesgos
La operación tiene, sin embargo, otra lectura para los accionistas.
Emitir 710 millones de nuevas acciones supone incrementar el número de títulos existentes y puede generar dilución para los actuales accionistas. El descuento del 3,6 % utilizado para atraer compradores también forma parte del coste financiero de levantar semejante cantidad de capital.
A ello se suma una incógnita mucho mayor: cuándo empezará la inteligencia artificial a generar beneficios suficientes para justificar el enorme volumen de inversiones que está absorbiendo.
El descenso del 75 % del beneficio trimestral de Alibaba evidencia esa tensión entre presente y futuro.
La compañía considera que la demanda está creciendo suficientemente rápido como para justificar el esfuerzo. Los inversores, según la fuerte demanda comunicada a Reuters, parecen dispuestos por ahora a respaldar esa tesis.
Pero la carrera tecnológica mundial está elevando extraordinariamente el precio de competir.
La batalla mundial por la IA entra en la era de los cientos de miles de millones
La colocación de Alibaba constituye otro ejemplo de un cambio estructural en la industria tecnológica.
Durante la primera fase de la inteligencia artificial generativa, la atención se concentró en qué compañía disponía del modelo más avanzado. Ahora el debate se está desplazando hacia una cuestión mucho más tangible: quién dispone del capital y la infraestructura necesarios para sostener esos modelos.
Alibaba está respondiendo con 10 200 millones de dólares adicionales y la promesa de invertirlos íntegramente en inteligencia artificial.
El movimiento refuerza la carrera tecnológica china frente a los gigantes estadounidenses, pero también demuestra que la próxima fase de la IA será extraordinariamente cara.
Chips, electricidad, centros de datos, modelos y capacidad de computación se han convertido en activos estratégicos. Alibaba acaba de dejar claro que pretende competir por todos ellos.


