Porsche transforma un 911 GT2 RS en una pieza única homologada para carretera, con el mítico frontal plano, 31,6 kilos menos y una aerodinámica capaz de generar 554 kg de carga a 340 km/h.
Porsche ha recuperado uno de los diseños más radicales de su historia para crear un automóvil que no tendrá réplica. El nuevo 911 Flachbau RS traslada a la carretera la estética del legendario Porsche 935/78 “Moby Dick”, combinándola con la base mecánica de uno de los 911 modernos más extremos.
El proyecto ha sido desarrollado por Sonderwunsch, el departamento de personalización y encargos especiales de Porsche, en colaboración con Manthey. El punto de partida es un Porsche 911 GT2 RS de la generación 991.2 equipado con el paquete Weissach.
No se trata únicamente de una transformación estética. Porsche necesitó casi tres años de desarrollo, construyó tres vehículos de pruebas y recurrió incluso al Nürburgring-Nordschleife para validar el resultado.
El Porsche 911 Flachbau RS recupera el mítico morro plano
La característica que inmediatamente diferencia al vehículo es su configuración Flachbau, término alemán asociado al característico “morro plano”.
El frontal tradicional del 911 desaparece en favor de unas aletas rebajadas, acompañadas por rejillas superiores de ventilación y un nuevo sistema de iluminación.
Porsche ha instalado tres estrechos módulos LED superpuestos, consiguiendo una imagen radicalmente distinta a la de un GT2 RS convencional.
La carrocería utiliza el tono blanco Grand Prix, combinado con diferentes superficies de fibra de carbono vista.
Sobre el capó aparece además un motivo en forma de U inspirado en las históricas decoraciones de competición.
La referencia resulta inevitable: el 935/78, conocido popularmente como Moby Dick, una de las máquinas de competición más reconocibles desarrolladas por Porsche durante los años setenta.
Porsche consigue quitar otros 31,6 kilos al GT2 RS
Reducir significativamente el peso de un coche como el GT2 RS no era sencillo. Sin embargo, los ingenieros consiguieron eliminar otros 31,6 kilogramos.
Para lograrlo se ha llevado al extremo el concepto de vehículo de competición matriculable.
La parte posterior del habitáculo ha sido prácticamente vaciada y se han eliminado elementos como el sistema de infoentretenimiento, el equipo de sonido y buena parte del aislamiento acústico.
El resultado deja incluso paneles metálicos y cableado a la vista.
No es una decisión destinada a mejorar el confort. Exactamente lo contrario: el objetivo era eliminar todo aquello que no resultara imprescindible para conducir.
554 kilos de carga aerodinámica a 340 km/h
Uno de los aspectos más espectaculares del Porsche 911 Flachbau RS está en su aerodinámica.
El enorme alerón trasero regulable toma como referencia el empleado en el 911 GT3 R rennsport y está situado cinco centímetros más alto que el elemento original.
También incorpora unos particulares soportes con forma de S.
En la configuración denominada High Downforce, el conjunto es capaz de producir 554 kg de carga aerodinámica cuando circula a 340 km/h.
Para conseguir estas cifras, el trabajo no se limita al alerón.
El coche incorpora splitter delantero, bajos carenados y difusor posterior, además de aerodiscos fabricados en fibra de carbono para las ruedas traseras.
La carrocería ha sido diseñada para controlar el flujo del aire como en un vehículo de competición, pero manteniendo la posibilidad de circular legalmente por carretera.
El motor del GT2 RS permanece intacto
Curiosamente, Porsche no ha llevado la transformación al motor.
Por petición expresa del propietario, el grupo propulsor original del GT2 RS permanece sin modificaciones.
La decisión permite conservar uno de los elementos que ya convertían al modelo de partida en una de las versiones más extremas de la familia 911.
El gran esfuerzo de Sonderwunsch y Manthey se ha concentrado así en peso, carrocería, aerodinámica y comportamiento dinámico, en lugar de buscar simplemente un aumento de potencia.
Tres años de desarrollo para fabricar un solo coche
Aunque el resultado final será una pieza única, Porsche abordó el proyecto como un auténtico programa de ingeniería.
El desarrollo se prolongó durante casi tres años.
Los especialistas utilizaron simulaciones de dinámica de fluidos computacional —CFD— y pruebas en túnel de viento para perfeccionar el comportamiento aerodinámico.
Pero Porsche quiso ir más lejos.
La marca llegó a fabricar tres vehículos de ensayo destinados a comprobar diferentes aspectos del proyecto antes de entregar la unidad definitiva.
Más de 50 vueltas al Nürburgring
El escenario elegido para las pruebas dinámicas difícilmente podía ser más exigente: el Nürburgring-Nordschleife.
Los prototipos completaron más de 50 vueltas al trazado alemán con el piloto de pruebas Lars Kern al volante.
El objetivo era comprobar tanto la rigidez del conjunto como su comportamiento aerodinámico en condiciones reales y a velocidades propias de circuito.
La utilización del Nordschleife refleja hasta qué punto Porsche ha tratado este encargo como algo más que una personalización estética.
Un interior que tampoco intenta esconder su ADN de competición
Dentro, el Flachbau RS mantiene la filosofía radical del exterior.
El vehículo equipa baquets de fibra de carbono y diferentes detalles personalizados que recuerdan su proceso de desarrollo.
Los asientos incorporan bordados con la silueta del Nürburgring-Nordschleife, mientras una placa dorada certifica que no estamos ante un 911 producido en serie.
La inscripción es inequívoca: “Factory One-Off 2026 | Flachbau RS”.
Es decir, una creación de fábrica de un solo ejemplar.
Moby Dick regresa casi medio siglo después
El 911 Flachbau RS demuestra hasta dónde puede llegar el programa Sonderwunsch cuando un cliente busca algo verdaderamente excepcional.
Porsche no se ha limitado a modificar pintura, tapicería o componentes. Ha desarrollado una carrocería específica, realizado estudios aerodinámicos, construido vehículos experimentales y completado decenas de vueltas de validación en Nürburgring.
El resultado combina tres ingredientes especialmente codiciados entre los coleccionistas: la base del 911 GT2 RS, la ingeniería de Manthey y la estética histórica del Porsche 935/78 Moby Dick.
Casi medio siglo después de que aquel extraordinario coche de carreras se convirtiera en un icono, Porsche vuelve a poner un Moby Dick sobre el asfalto, esta vez con matrícula y homologación para circular por carretera.


