Max Verstappen partió último frente a otros 100 pilotos en Silverstone y completó el desafío de Red Bull en apenas 14 vueltas. El propio tetracampeón admitió que su rendimiento superó sus expectativas.
Max Verstappen necesitaba adelantar a 100 pilotos en un máximo de 30 vueltas. Le sobraron 16. El tetracampeón mundial de Fórmula 1 protagonizó en Silverstone una de las exhibiciones más peculiares de su carrera al completar el desafío ‘Max vs 100’ después de partir desde la posición 101 de una parrilla gigantesca.
El piloto de Red Bull necesitó solamente 14 vueltas para superar a todos sus adversarios en un circuito construido expresamente para la ocasión, que combinaba la pista de karting de Silverstone con partes del trazado utilizado habitualmente por categorías superiores, incluida la zona de Brooklands.
La remontada fue tan rápida que incluso sorprendió al propio Verstappen.
De último contra 100 pilotos
El formato era sencillo y espectacular.
Verstappen arrancaba detrás de 100 participantes y disponía de un máximo de 30 vueltas o 75 minutos para adelantarlos a todos.
Cada piloto alcanzado por el neerlandés quedaba eliminado del desafío frente a Verstappen, aunque los participantes mantenían también su propia competición.
La parrilla estaba formada por una mezcla deliberadamente heterogénea de aficionados al motor, deportistas, creadores de contenido, streamers y personalidades vinculadas al automovilismo.
No era, por tanto, una carrera entre Verstappen y otros 100 pilotos profesionales de élite.
Era un evento promocional organizado por Red Bull para enfrentar la velocidad y capacidad de adelantamiento de un campeón de Fórmula 1 contra una multitud de participantes con niveles de experiencia muy distintos.
Verstappen eliminó a 64 rivales en la primera vuelta
Lo extraordinario fue la velocidad con la que comenzó a reducir la diferencia.
Verstappen salió desde el fondo de la parrilla y adelantó a 64 pilotos solamente durante la primera vuelta.
Cuando alcanzó la quinta, ya había superado a 84 de los 100 adversarios.
La salida fue especialmente espectacular.
La capacidad de reacción del piloto de Fórmula 1 quedó patente inmediatamente: consiguió superar aproximadamente a una docena de participantes prácticamente desde que se apagaron las luces y comenzó después a buscar huecos entre un enorme grupo de karts.
Verstappen explicó posteriormente que en una situación de ese tipo prácticamente no existe tiempo para elaborar cada maniobra.
El piloto trabaja fundamentalmente por instinto, lectura inmediata de los espacios y confianza en que quienes tiene alrededor mantengan una trayectoria previsible.
«Vi desde dónde salía y pensé: uff»
Ni siquiera Verstappen tenía claro inicialmente cuánto tardaría.
Cuando caminó hacia la parrilla y comprobó la distancia que existía entre su kart y la primera posición, reconoció que el reto parecía considerablemente más difícil de lo que había imaginado.
Después de completar la primera vuelta, su percepción cambió.
El piloto calculaba inicialmente que una ejecución especialmente buena podría permitirle terminar aproximadamente entre las 15 y las 20 vueltas.
Pero aquella primera vuelta resultó mucho mejor de lo previsto.
Terminó necesitando 14.
14 vueltas para adelantar a 100 rivales
Verstappen completó finalmente el desafío en la vuelta 14 de las 30 previstas.
Motorsport contabiliza aproximadamente 37 minutos de competición, mientras una comunicación corporativa difundida sobre el evento habla de unos 35 minutos.
La diferencia no altera el dato principal.
Verstappen completó el objetivo con más de la mitad de las vueltas disponibles todavía por disputarse.
La prueba terminó mucho antes de alcanzar su límite.
El circuito mezclaba karting con partes de Silverstone
Red Bull no utilizó simplemente una pequeña pista convencional de karting.
El recorrido fue construido expresamente dentro de Silverstone y combinó la instalación de karts con secciones relacionadas con el circuito principal.
Entre ellas figuraba Brooklands, una de las zonas conocidas del trazado británico.
Cada vuelta duraba aproximadamente dos minutos en kart, aunque los tiempos podían variar considerablemente debido al enorme tráfico inicial.
Con 101 vehículos simultáneamente en pista, la gestión de los primeros kilómetros era probablemente la parte más complicada del reto.
Una vez superado el grueso del pelotón, Verstappen pudo disponer progresivamente de más espacio para aprovechar su ritmo.
La primera vuelta decidió buena parte del desafío
El propio campeón reconoció que sabía que las primeras dos vueltas serían fundamentales.
Si quedaba bloqueado detrás de grandes grupos de pilotos, el tiempo necesario para completar la prueba podía aumentar de forma importante.
Si conseguía superar rápidamente la zona más congestionada, la dificultad disminuía.
Eso fue exactamente lo que ocurrió.
64 rivales desaparecieron de su cuenta pendiente en una sola vuelta.
Después de cinco, únicamente permanecían 16 por delante.
En lugar de convertirse en una persecución de 30 giros, el desafío terminó siendo una demostración muy breve de la diferencia existente entre uno de los mejores pilotos del mundo y un grupo esencialmente amateur.
Verstappen dependía también de los otros 100 participantes
La habilidad individual no era el único factor.
Con tantos karts compartiendo espacio, cualquier accidente podía alterar completamente el resultado.
Verstappen destacó después que los demás participantes se comportaron de forma razonablemente limpia cuando él llegaba para adelantarlos.
El neerlandés admitió que necesitaba confiar en que nadie ejecutara un movimiento imprevisible mientras atravesaba el tráfico a gran velocidad.
El componente de seguridad era fundamental.
No bastaba con encontrar un hueco.
Tenía que prever simultáneamente qué estaban haciendo varios pilotos a pocos metros de distancia.
Volver al lugar donde comenzó todo
El karting tiene además un componente personal para Verstappen.
Mucho antes de llegar a la Fórmula 1, el neerlandés construyó buena parte de su talento competitivo en esta disciplina.
Red Bull presentó precisamente el reto como un regreso a sus raíces.
Los karts obligan al piloto a trabajar sin buena parte de la sofisticación tecnológica disponible en un monoplaza de Fórmula 1.
La conducción es mucho más directa.
Y la proximidad constante con los rivales convierte el adelantamiento en un ejercicio continuo.
Para Verstappen, que ha mantenido una estrecha relación con otras disciplinas del automovilismo incluso durante su carrera en F1, el formato encajaba perfectamente.
Red Bull vuelve a explotar su lado más extravagante
El evento forma parte de una larga tradición de desafíos promocionales organizados alrededor de sus pilotos.
Desde que Verstappen llegó al equipo en 2016, Red Bull lo ha colocado en diferentes pruebas alejadas del formato tradicional de un Gran Premio.
El propio piloto recordó algunas de esas experiencias y admitió que en ocasiones vuelve a encontrarse con imágenes antiguas y se sorprende de haber participado en determinados retos.
Su relación con este tipo de eventos parece especialmente cómoda.
Verstappen aseguró que Red Bull suele idear actividades poco convencionales que encajan con su personalidad y le permiten mostrarse de una forma distinta a la del habitual fin de semana de Fórmula 1.
El neerlandés ya bromea con enfrentarse a 200
Completar con tanta facilidad el reto inicial provocó inevitablemente una pregunta: ¿qué haría falta para complicarlo?
Verstappen ya había mencionado antes del evento la posibilidad de enfrentarse algún día a 200 participantes.
Después de haber eliminado a los primeros 100 en solo 14 vueltas, la idea dejó de parecer completamente absurda.
Organizar algo así sería, naturalmente, mucho más complicado.
Un evento con 100 participantes ya exige una logística considerable.
Duplicar el número implicaría nuevos problemas de seguridad, espacio, formato y clasificación.
Pero Red Bull difícilmente desaprovechará el éxito promocional conseguido en Silverstone.
No fue una carrera convencional, pero la diferencia fue enorme
Conviene poner el resultado en contexto.
‘Max vs 100’ no demuestra que Verstappen pueda adelantar en 14 vueltas a 100 pilotos profesionales de primer nivel.
Los participantes tenían experiencias muy diferentes y muchos eran aficionados o personalidades invitadas.
Además, el propio formato estaba diseñado para producir adelantamientos y espectáculo.
Pero incluso teniendo en cuenta esas condiciones, el ritmo con el que el neerlandés atravesó una parrilla de 101 karts dejó imágenes difíciles de conseguir en cualquier otra competición.
Especialmente reveladora fue la primera vuelta.
Eliminar a 64 adversarios significa superar de media a más de un piloto cada pocos segundos durante prácticamente todo el recorrido.
Verstappen sigue disfrutando cuando todo vuelve a ser simplemente correr
El desafío también mostró una cara diferente del piloto.
Sin estrategias complejas.
Sin degradación de neumáticos de Fórmula 1.
Sin discusiones sobre aerodinámica.
Sin decenas de ingenieros analizando telemetría en directo.
Solo un kart, una parrilla gigantesca y una misión: adelantar a todos los que estuvieran delante.
Ese formato parece seguir conectando especialmente con Verstappen.
El neerlandés terminó el evento sorprendido por la rapidez con la que había completado el objetivo y satisfecho por una experiencia que calificó entre las mejores actividades organizadas por Red Bull.
De 101.º a primero mucho antes de lo previsto
Los números resumen perfectamente el espectáculo.
100 rivales por delante.
30 vueltas disponibles.
64 adelantamientos en la primera.
84 pilotos superados después de cinco vueltas.
Y el último cayó en la 14.ª.
El propio Max Verstappen esperaba que el desafío pudiera extenderse hasta unas 15 o 20 vueltas si todo salía bien.
Terminó haciéndolo todavía mejor.
Red Bull diseñó una prueba para comprobar cuánto tardaría un tetracampeón de Fórmula 1 en atravesar una parrilla de 100 rivales.
La respuesta fue contundente: menos de la mitad de las vueltas que tenía disponibles.


