Un modelo de inteligencia artificial desarrollado por Anthropic ha resuelto un enigma que durante décadas ha preocupado a expertos en criptografía. Claude, el modelo de IA, ha identificado el origen de ciertos números utilizados en las curvas elípticas adoptadas por el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST) de Estados Unidos, lo que aporta nuevas evidencias sobre la seguridad de estas herramientas matemáticas esenciales para la protección en internet.
Qué son las curvas elípticas y su relación con la NSA
Las curvas elípticas son algoritmos matemáticos empleados para firmar digitalmente datos sin revelar las claves privadas, garantizando la seguridad en transacciones y comunicaciones electrónicas. En 2000, el NIST adoptó varias de estas curvas basándose en números entregados por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), aunque nunca se aclaró cómo se generaron esos valores iniciales.
El hallazgo de Claude y su importancia
El modelo de IA rastreó los conjuntos de números hasta un programa informático común que generaba valores pseudoaleatorios utilizando tiempos de reloj entre 1997 y 1998. Este descubrimiento permite reproducir públicamente la generación de estos números, lo que refuerza la confianza en que no existen puertas traseras o debilidades intencionadas introducidas por la NSA.
Anthropic destinó una recompensa de 36 864 dólares a organizaciones benéficas tras validar este hallazgo.
Implicaciones para Bitcoin y la curva secp256k1
A diferencia de las curvas aprobadas por el NIST, Bitcoin emplea la curva secp256k1, que utiliza números simples y públicos, lo que reduce las sospechas sobre posibles manipulaciones ocultas. El creador de Bitcoin, Satoshi Nakamoto, no explicó públicamente la elección de esta curva, pero la comunidad ha valorado este diseño tras las revelaciones en 2013 sobre intentos de debilitamiento de estándares criptográficos por la NSA.
Este descubrimiento no afecta la seguridad actual de Bitcoin, cuya criptografía sigue siendo resistente a ataques conocidos.
Perspectivas futuras
Aunque este hallazgo reduce la posibilidad de manipulaciones deliberadas en las curvas elípticas del NIST, no las descarta completamente. Además, tanto Bitcoin como otros sistemas criptográficos enfrentan la amenaza potencial de la computación cuántica, que podría comprometer su seguridad a largo plazo.


