Los fondos cotizados (ETF) de criptomonedas gestionados por BlackRock han registrado un aumento significativo en sus activos bajo gestión, alcanzando los 79 600 millones de dólares al cierre del último trimestre. Este crecimiento representa un repunte del 63% en comparación con periodos anteriores, según datos recientes.
Contexto y evolución del mercado
A pesar de este avance, el volumen total de activos gestionados sigue situándose un 23% por debajo de los máximos históricos alcanzados en 2025. La recuperación se enmarca dentro de un entorno donde el interés institucional por productos regulados en criptomonedas ha ido ganando fuerza paulatinamente, con una preferencia clara por instrumentos que ofrecen custodia profesional y trazabilidad contable.
Distribución y preferencia de activos
El capital administrado se concentra principalmente en dos criptomonedas de referencia: Bitcoin (BTC) y Ethereum (ETH). Ambas lideran la captación de fondos y volúmenes de negociación en los ETF, actuando como las principales vías para que inversores institucionales y patrimonios significativos accedan al mercado de activos digitales.
Regulación y seguridad en diferentes regiones
Mientras en Estados Unidos los ETF al contado mantienen un protagonismo central, en la Unión Europea el crecimiento del sector está respaldado por el Reglamento sobre los Mercados de Criptoactivos (MiCA). Esta normativa unificada establece controles estrictos sobre gobernanza, custodia de activos y transparencia, proporcionando un marco legal claro para proveedores y usuarios que buscan operar con seguridad en la región.
Impacto en el mercado y observaciones finales
El aumento de activos gestionados en estos ETF implica una compra física de las criptomonedas subyacentes, lo que reduce la oferta disponible en plataformas de intercambio tradicionales. Este mecanismo puede contribuir a la estabilidad del mercado durante periodos de incertidumbre económica, aunque la volatilidad sigue siendo moderada debido a que los activos gestionados aún no han alcanzado los niveles previos a 2025.
Los gestores de fondos continúan monitorizando las condiciones macroeconómicas, como las políticas de tipos de interés y las condiciones crediticias, antes de realizar mayores asignaciones de capital en estos instrumentos.


