Las jóvenes, de 14 y 17 años, administraban grupos de WhatsApp utilizados para coordinar los disturbios del 24 de octubre. La investigación policial apunta a una estructura que utilizaba TikTok y códigos QR para captar participantes y organizar acciones vandálicas.
Dos menores detenidas por organizar los disturbios de Blocus en Barcelona
Los disturbios que sacudieron Barcelona el pasado 24 de octubre no fueron únicamente una sucesión espontánea de actos vandálicos. La investigación policial está descubriendo una estructura digital que habría servido para reclutar participantes, coordinar movimientos y promover saqueos en distintos puntos de la ciudad.
Los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional han detenido a dos chicas de 14 y 17 años en una operación conjunta desarrollada en las comarcas barcelonesas del Maresme y del Bages. Ambas están acusadas de promover presuntamente actos violentos y saqueos a través de varios grupos de comunicación vinculados a Blocus.
Según la investigación, las menores ejercían como administradoras y dinamizadoras de diferentes grupos de WhatsApp utilizados para coordinar a los participantes en los altercados.
Las autoridades sostienen que los canales privados no se limitaban a difundir convocatorias, sino que servían para facilitar la organización de las acciones vandálicas.
Las dos jóvenes están siendo investigadas por la Fiscalía de Menores por presuntos delitos de desórdenes públicos agravados por pillaje.
Las detenciones representan un nuevo avance en una investigación que ya se extiende por diferentes ciudades españolas y que ha puesto bajo el foco la utilización de las redes sociales para organizar altercados y promover ataques contra establecimientos comerciales.
TikTok y códigos QR: así se captaba a los participantes
Uno de los aspectos más llamativos de la investigación es el sistema utilizado para incorporar nuevos integrantes a los grupos privados.
Según los investigadores, los responsables difundían carteles a través de TikTok que incorporaban códigos QR. Al escanearlos, los usuarios podían acceder directamente a distintos canales de WhatsApp en los que se organizaban y dinamizaban las convocatorias.
El procedimiento permitía utilizar una red social pública para atraer participantes y trasladarlos posteriormente a espacios privados de comunicación.
La estructura funcionaba mediante dos niveles:
- Captación pública: difusión de carteles y mensajes en TikTok para llamar la atención de jóvenes y conseguir nuevos participantes.
- Coordinación privada: utilización de grupos de WhatsApp para distribuir información y organizar las acciones.
- Dinamización: intervención de administradores que mantenían activos los canales y promovían la participación.
- Movilización: difusión de convocatorias y coordinación de los asistentes en los puntos previstos.
La Policía Nacional y los Mossos consideran que las dos menores tuvieron una participación activa en esta estructura.
La utilización de códigos QR facilitaba, además, la difusión de los enlaces sin necesidad de publicar directamente las direcciones de los grupos privados.
Este sistema ha complicado las labores de identificación de los responsables, especialmente por la utilización de perfiles anónimos y cuentas que pueden desaparecer rápidamente.
Qué es Blocus y cómo surgieron las convocatorias violentas
Blocus es una denominación utilizada en redes sociales para impulsar convocatorias juveniles que han terminado derivando en disturbios en diferentes ciudades europeas.
La palabra, de origen francés, significa «bloqueo» y se ha relacionado con movilizaciones estudiantiles francesas que terminaron en episodios de violencia y saqueos.
En España, las convocatorias comenzaron a difundirse mediante perfiles anónimos de TikTok y otras plataformas digitales.
Los mensajes apelaban principalmente a los jóvenes y utilizaban reivindicaciones relacionadas con la educación pública y las movilizaciones estudiantiles como reclamo.
En Barcelona, la convocatoria del 24 de octubre estaba prevista para las 17:00 horas en la plaza de Cataluña.
Sin embargo, lo que inicialmente se presentaba como una concentración juvenil terminó derivando en enfrentamientos con la Policía, destrozos en el mobiliario urbano y ataques contra establecimientos comerciales.
Según el análisis publicado por VerificaRTVE, las convocatorias se extendieron también a otras ciudades españolas, como Madrid, Zaragoza, Palma de Mallorca, Bilbao y Alicante.
La investigación policial trata de determinar quién estaba detrás de los perfiles, quién administraba los canales y qué grado de organización existía entre los diferentes grupos.
Conviene distinguir entre las personas que participaron en una convocatoria y quienes presuntamente organizaron o promovieron las acciones violentas. La responsabilidad penal debe establecerse individualmente.
Saqueos, comercios destrozados y agentes heridos en Barcelona
La jornada del 24 de octubre dejó un importante balance de incidentes en el centro de Barcelona.
La movilización terminó con enfrentamientos entre grupos de jóvenes y agentes de los Mossos d’Esquadra, además de ataques contra establecimientos comerciales y daños en el mobiliario urbano.
RTVE informó de que la jornada se saldó con 130 detenidos, 14 agentes heridos y una veintena de comercios saqueados o afectados por los disturbios.
Los incidentes generaron preocupación entre los comerciantes y los vecinos del centro de la capital catalana.
Los establecimientos afectados tuvieron que afrontar desperfectos y pérdidas económicas derivadas de los actos vandálicos.
La violencia también obligó a desplegar importantes recursos policiales para recuperar el control de las calles y evitar que los enfrentamientos se extendieran.
La investigación posterior ha permitido avanzar desde la identificación de participantes hasta la localización de personas que presuntamente administraban los canales utilizados para coordinar los disturbios.
Este cambio resulta especialmente importante: las autoridades no investigan únicamente quién estuvo presente en las calles, sino también quién pudo haber organizado las convocatorias y promovido las acciones violentas desde internet.
Seis detenidos en Cataluña y más de una docena en toda España
Con las dos nuevas detenciones, la investigación acumula seis arrestos en Cataluña y más de una docena en el conjunto de España, según el balance publicado por RTVE el 2 de noviembre.
Entre las actuaciones más recientes destaca también la detención de un joven de 21 años en Cabrera d’Anoia (Barcelona).
El arrestado está acusado de administrar uno de los grupos de comunicación utilizados para coordinar las acciones violentas.
Un juez de Barcelona ha decretado para él prisión provisional comunicada y sin fianza por presuntos delitos de desórdenes públicos y organización criminal.
Su detención refuerza la línea de investigación centrada en los administradores de los canales digitales y en las personas que habrían participado en la planificación de los altercados.
Los investigadores quieren determinar si existía una estructura organizada con diferentes responsables y funciones o si los grupos actuaban de forma independiente bajo una misma denominación.
La operación continúa abierta y los Mossos d’Esquadra no descartan nuevas detenciones.
La Justicia ya ha adoptado medidas contra 79 menores
La dimensión de los disturbios del 24 de octubre también se refleja en las actuaciones de los juzgados de menores.
El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) comunicó el 2 de noviembre que 79 menores habían pasado a disposición judicial por su presunta relación con los altercados.
Las medidas cautelares acordadas fueron las siguientes:
- 5 menores: internamiento en régimen cerrado.
- 72 menores: libertad vigilada.
- 32 de esos 72: prohibición expresa de acudir a manifestaciones.
- 2 menores: sin medidas cautelares.
Estas decisiones responden a la valoración individual de las circunstancias de cada menor y no equivalen a una sentencia condenatoria.
La intervención de los juzgados refleja la magnitud de los incidentes y la elevada participación de adolescentes en los disturbios.
También plantea interrogantes sobre la capacidad de las familias, los centros educativos y las administraciones para prevenir que determinados jóvenes terminen involucrándose en actividades violentas organizadas a través de internet.
La utilización de menores en estructuras de coordinación digital constituye una cuestión especialmente delicada, porque puede facilitar su participación en actividades delictivas sin que sean plenamente conscientes de sus consecuencias jurídicas.
La policía evita una segunda oleada de disturbios en Barcelona
La investigación policial no se ha limitado a esclarecer los hechos del 24 de octubre.
Los responsables de seguridad también tuvieron que afrontar una nueva convocatoria de Blocus prevista para el sábado 31 de octubre, coincidiendo con las celebraciones de Halloween.
Ante el riesgo de que se repitieran los saqueos y enfrentamientos, los Mossos d’Esquadra y la Guardia Urbana desplegaron un dispositivo extraordinario en el centro de Barcelona.
El operativo se saldó con 1 440 personas identificadas y tres detenidos, según el balance de RTVE y Europa Press.
Además, se tramitaron 127 actas administrativas por diferentes actuaciones relacionadas con la intervención policial, entre ellas el decomiso de objetos potencialmente peligrosos y sustancias.
La actuación policial consiguió evitar que las convocatorias terminaran reproduciendo los disturbios de la semana anterior.
El despliegue incluyó controles en los principales accesos al centro de la ciudad y una presencia reforzada de agentes en los lugares donde se habían difundido las nuevas concentraciones.
El alcalde de Barcelona calificó el dispositivo como uno de los más importantes desplegados en la ciudad.
La operación demuestra la importancia de actuar preventivamente cuando existen indicios de que una convocatoria puede derivar en ataques contra personas y establecimientos.
Valencia y Lleida también investigan canales vinculados a Blocus
Barcelona no es el único escenario de las investigaciones.
El 29 de octubre, las autoridades comunicaron la detención de dos adolescentes de 16 y 17 años en Valencia y Lleida por su presunta relación con canales de Blocus desde los que se promovían saqueos y actos vandálicos.
En el caso de Valencia, la Policía Nacional detuvo a un joven de 17 años señalado como creador y administrador de varios canales denominados Blocus VLC.
Según el Ministerio del Interior, los grupos se utilizaban para coordinar acciones contra establecimientos comerciales, fijar fechas y horarios y dar instrucciones a los participantes.
Uno de los canales llegó a superar los 400 usuarios.
La investigación policial también detectó conversaciones en las que se planteaban medidas para dificultar la intervención de los agentes, incluyendo la provocación de incendios como posible distracción.
En Lleida, los Mossos detuvieron a un adolescente de 16 años señalado como responsable de varios canales desde los que se promovían acciones vandálicas.
La Policía investiga si estas convocatorias estaban relacionadas entre sí y si existían responsables comunes que impulsaban la actividad de Blocus en distintas ciudades.
La dimensión geográfica del fenómeno constituye uno de los elementos más relevantes de las pesquisas.
El problema de las redes sociales y la violencia organizada entre menores
El caso Blocus vuelve a poner sobre la mesa el papel de las plataformas digitales en la organización de actividades ilícitas.
TikTok, WhatsApp y Telegram son herramientas de comunicación utilizadas diariamente por millones de personas. Sin embargo, su utilización también puede facilitar la difusión rápida de convocatorias violentas y la coordinación de actividades delictivas.
El problema se agrava cuando los organizadores utilizan perfiles anónimos, canales privados y enlaces de acceso temporal.
La combinación de difusión pública y coordinación privada permite alcanzar a un gran número de usuarios en poco tiempo.
Además, la participación de adolescentes plantea dificultades adicionales para las autoridades, tanto en la investigación como en la aplicación de medidas judiciales y educativas.
La Ley Orgánica 5/2000, reguladora de la responsabilidad penal de los menores, establece un régimen específico para los delitos cometidos por personas de entre 14 y 17 años.
Por debajo de los 14 años no existe responsabilidad penal conforme a esta ley, aunque pueden intervenir los servicios de protección de menores.
En el caso de las dos jóvenes detenidas, sus edades permiten que los hechos sean investigados por la jurisdicción de menores, con las garantías y procedimientos específicos establecidos legalmente.
La investigación tendrá que determinar qué actuaciones realizó cada una, qué instrucciones difundieron y si existió una participación directa en la planificación de los actos violentos.
Salvador Illa promete que no habrá impunidad
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, se pronunció sobre las nuevas detenciones a través de sus redes sociales.
El dirigente socialista aseguró que las actuaciones policiales demuestran que no habrá impunidad para quienes promuevan o participen en los disturbios.
«Quien promueva o participe en estos hechos deberá responder ante la justicia», manifestó.
Las declaraciones se producen en un momento en el que la seguridad ciudadana vuelve a ocupar un lugar destacado en el debate político catalán.
La Generalitat tendrá que responder a las demandas de comerciantes, vecinos y trabajadores que reclaman garantías para desarrollar su actividad sin temor a nuevos episodios de violencia.
También deberá explicar qué medidas pretende impulsar para mejorar la prevención y detectar convocatorias que puedan esconder objetivos delictivos detrás de aparentes movilizaciones sociales.
La defensa del derecho de manifestación y la protección de los ciudadanos frente a la violencia no son objetivos incompatibles. Una protesta pacífica debe estar protegida, pero los saqueos y las agresiones no pueden quedar amparados bajo la cobertura de una convocatoria reivindicativa.
Una investigación que todavía puede traer nuevas detenciones
La operación conjunta de los Mossos d’Esquadra y la Policía Nacional continúa abierta.
Los investigadores siguen examinando los canales digitales, las comunicaciones y las conexiones entre los diferentes administradores identificados.
El objetivo es reconstruir el funcionamiento de la red, establecer quiénes dirigían las convocatorias y determinar si existía una estructura organizada detrás de los disturbios.
Las dos menores detenidas en el Maresme y el Bages representan una nueva pieza de una investigación que ya ha alcanzado diferentes territorios españoles.
La prioridad ahora es esclarecer las responsabilidades individuales y determinar hasta qué punto los canales digitales fueron utilizados para planificar los saqueos.
Barcelona ha conseguido evitar nuevos incidentes mediante un importante despliegue policial, pero el problema de fondo sigue abierto.
Las redes sociales no pueden convertirse en herramientas para organizar ataques contra comercios, provocar enfrentamientos o poner en peligro a los ciudadanos.
La investigación sobre Blocus deberá aclarar quién estaba detrás de estas convocatorias y qué responsabilidades corresponden a cada participante. La libertad de manifestación es un derecho fundamental; el pillaje y la violencia, no.


