Un estudio realizado sobre 80 jabalíes y cerdos asilvestrados de Marbella, Málaga, Fuengirola y Benahavís detecta una elevada circulación de agentes infecciosos. El 86,3 % de los ejemplares dio positivo a uno o más agentes zoonósicos, capaces de transmitirse entre animales y seres humanos.
La creciente presencia de jabalíes en calles, urbanizaciones, parques e incluso playas de la Costa del Sol ya no plantea únicamente problemas de convivencia o seguridad vial. Una investigación científica pone ahora el foco sobre una cuestión mucho más delicada: el riesgo sanitario asociado a estos animales cuando entran en contacto cada vez más frecuente con entornos urbanos.
Un estudio epidemiológico liderado por la Cátedra One Health del Colegio Oficial de Veterinarios de Málaga–Universidad de Málaga, junto con la Universidad de Córdoba, ha detectado una elevada circulación de agentes infecciosos entre jabalíes y cerdos asilvestrados estudiados en varios municipios malagueños.
El dato más contundente es que el 92,5 % de los 80 animales analizados presentó infección o anticuerpos frente a, al menos, un agente patógeno. Además, el 86,3 % resultó positivo a uno o más agentes zoonósicos, es decir, microorganismos potencialmente transmisibles entre animales y seres humanos.
80 animales y más de 2 400 análisis
La investigación se desarrolló entre diciembre de 2024 y enero de 2026 y examinó ejemplares procedentes de cuatro municipios de la provincia.
El 40 % de los animales procedía de Marbella, el 30 % de Málaga, el 22,5 % de Fuengirola y el 7,5 % de Benahavís.
En total, los investigadores realizaron más de 2 400 análisis.
Los resultados reflejan no solamente una elevada exposición a diferentes microorganismos, sino también un importante fenómeno de coinfección.
Según los datos difundidos, el 78,8 % de los animales estaba infectado por dos o más patógenos simultáneamente. En Benahavís y Fuengirola, la exposición múltiple alcanzó al 100 % de los ejemplares positivos estudiados.
Hepatitis E, parásitos y bacterias entre los hallazgos
Entre los agentes detectados destaca el virus de la hepatitis E, con una seroprevalencia del 57,1 % en la muestra estudiada.
También se identificaron diferentes parásitos zoonósicos. Blastocystis spp. apareció en el 63,1 % de los ejemplares, mientras que Ascaris suum alcanzó el 54,9 %.
Los análisis encontraron igualmente bacterias de interés sanitario.
Brucella spp. fue detectada en un 32,9 %, Salmonella enterica en un 30 % y Escherichia coli O157 en un 18,5 %.
Este último microorganismo merece especial atención debido a que determinadas cepas de E. coli O157 pueden estar relacionadas con enfermedades gastrointestinales graves.
Los porcentajes, no obstante, no significan que nueve de cada diez jabalíes puedan transmitir necesariamente una enfermedad a una persona por el mero hecho de encontrarse cerca de ella. Los resultados corresponden a la muestra analizada y el riesgo efectivo depende del patógeno, la vía de transmisión y el tipo de exposición.
Una buena noticia: no aparece la peste porcina africana
El estudio también arroja resultados tranquilizadores en relación con algunas de las enfermedades animales que más preocupan actualmente en Europa.
Los investigadores no detectaron el virus de la peste porcina africana (PPA), la peste porcina clásica ni el virus de la gripe porcina en los ejemplares estudiados.
La ausencia de estos patógenos constituye un dato positivo, aunque los especialistas defienden mantener la vigilancia debido a la movilidad de las poblaciones de jabalíes y su creciente adaptación a los entornos humanos.
Jabalíes cada vez más acostumbrados a convivir con humanos
Aquí se encuentra uno de los principales problemas que plantea el estudio.
La presencia de jabalíes en zonas urbanizadas de la Costa del Sol se ha convertido en una imagen cada vez menos excepcional. Los animales encuentran alimento con relativa facilidad en contenedores, residuos, jardines y otros puntos próximos a viviendas.
Esta adaptación a ambientes dominados por seres humanos recibe el nombre de sinantropía.
El problema aparece cuando se reduce progresivamente la distancia entre fauna silvestre y población. Cuanto mayor sea la interacción, más oportunidades existen para el contacto entre jabalíes, personas, mascotas y animales de explotación.
Por eso la cuestión ya no puede abordarse únicamente desde el bienestar animal o la gestión de residuos. También existe una dimensión de salud pública.
Los expertos piden reducir el acceso a residuos
Los investigadores plantean varias líneas de actuación.
Entre ellas figura establecer programas permanentes de vigilancia epidemiológica bajo el modelo One Health o Una Sola Salud, una estrategia que considera conjuntamente la salud humana, animal y ambiental.
También reclaman reforzar la bioseguridad urbana, especialmente evitando que los jabalíes puedan acceder fácilmente a restos de alimentos y residuos.
La tercera pata es la información.
Los ciudadanos deben conocer los riesgos derivados del contacto directo o indirecto con fauna silvestre y evitar comportamientos como alimentar deliberadamente a estos animales.
Normalizar su presencia o facilitarles comida puede contribuir a que pierdan progresivamente el miedo a las personas y regresen de forma reiterada a los núcleos urbanos.
Un desafío para Marbella y la Costa del Sol
Los resultados vuelven a colocar sobre la mesa un problema que las administraciones de municipios con elevada presencia de jabalíes tendrán que afrontar: cómo gestionar unas poblaciones silvestres que cada vez penetran con mayor frecuencia en zonas densamente habitadas.
No se trata de generar alarma ni de presentar al jabalí como una amenaza automática para cualquier persona que se cruce con uno. Pero tampoco parece razonable ignorar los datos.
Que el 92,5 % de los ejemplares estudiados presente infección o evidencia de exposición a algún agente patógeno y que el 86,3 % resulte positivo a agentes zoonósicos constituye información relevante para diseñar políticas de prevención.
La elevada concentración urbana de la Costa del Sol, la presencia de mascotas, el turismo y la facilidad con la que determinados animales pueden acceder a residuos convierten la prevención en una cuestión especialmente importante.
El desafío para Marbella, Málaga, Fuengirola y Benahavís será encontrar un equilibrio entre conservación de la fauna, seguridad ciudadana y protección sanitaria.
Porque cuando la fauna salvaje comienza a convertir calles, urbanizaciones y playas en parte habitual de su territorio, el problema deja de ser exclusivamente medioambiental y pasa a afectar directamente a la salud y convivencia de todos.
Claves del estudio
- 80 ejemplares de jabalíes y cerdos asilvestrados analizados.
- Más de 2 400 pruebas realizadas.
- 92,5 % con infección o anticuerpos frente a algún patógeno.
- 86,3 % positivos a uno o más agentes zoonósicos.
- 78,8 % presentaba dos o más patógenos simultáneamente.
- 57,1 % de seroprevalencia frente a hepatitis E.
- No se detectó peste porcina africana.


